Episodio 4

4293 Palabras
1 hora después —¡Que vamos hacer, estamos varados aquí! Y estos nada que llegan, tenemos como 5 horas esperándoles, ya me duelen las piernas por estar tanto tiempo parado ¡Cuando vea a ese imbécil de Thomas me las va a pagar! ¿Quién se cree para dejarme aquí solo? ¡Es un milagro que no nos hayan robado! ¿Viste a esa pareja que vive en el apartamento de al lado? ¡Nos miraron extraño! Misha ¡Guarda tu celular, nos pueden robar, secuestrar!... ¡Incluso nos pueden violar! — Chilla Jacob, después que había dejado a un lado su formalidad desde hace varios minutos. Misha sin hacerle caso a la crisis que sufría su hermano, tranquilamente ve la hora en su teléfono celular. —Ha transcurrido una hora. Umm... ellos debieron ir al gimnasio. Posiblemente nos avisaron, pero quizás los mensajes o las llamadas no nos llegaron porque no tengo señal. Mira, estoy en cero. Eso me ocurre cada vez que no tengo crédito, es extraño — Comenta Misha, mostrándole el celular a su hermano. Jacob al instante observa su teléfono, viendo que este tampoco tenía señal. —No es por la falta de crédito ¡Como siempre tú Misha, eres un tonto! Es porque en este lugar horrible no hay recepción. Salgamos a ver si aparecen aunque sea dos barras — Ordena Jacob caminando hacia el ascensor, mientras su hermano lo sigue. Ambos salen hasta la entrada del edificio, Misha abre su paraguas por el sol, mientras que Jacob observa como de la nada comienzan a llegarle varios mensajes, entre esos uno de Thomas que decía: "Iremos al gimnasio temprano, no vayas en la mañana". Jacob después de leer aquel mensaje, casi le provoca lanzar su teléfono celular al suelo, pero se contuvo. — ¡Ahora es que me viene a llegar ese maldito mensaje! —Grita Jacob mientras respira entrecortadamente, tambaleándose un poco por el malestar emocional que sufría. —Isa también me envió un mensaje diciéndome lo mismo... ¿Qué haremos, vamos al gimnasio? Tú sabes dónde queda, una vez fuiste con Thomas en su auto — Pregunta y explica Misha, esperando hasta que su hermano se calme y actúe por ambos. —¿Tienes dinero para pagar un taxi? Yo no tengo efectivo, solo tengo tarjetas de crédito — Confiesa Jacob mientras se toca sus bolsillos, en una vaga esperanza de encontrar algún billete. —Yo tampoco tengo efectivo ¿Y si vamos a un cajero automático? Podemos sacar dinero — Dice Misha, sintiéndose muy importante por tener las respuestas a todo, sin embargo el sonoro bufido que emitió Jacob luego de sus palabras, le hicieron dudar un poco. — ¿No vez este lugar? ¡Por aquí no hay cajeros automáticos cerca! ¡Estamos en la arrabal! ¡Lo peor de lo peor! ¡Y si hubiera un cajero, sería peligroso ir porque nos robarían y violarían al instante! ¡Además yo creo que no podemos sacar dinero de las tarjetas de crédito! Estas solo sirven para comprar y ya ¡Nunca sabes nada, Misha, cállate! — Se queja Jacob cruzándose de brazos. Misha frunce sus labios con molestia, por haberse cansado de los constantes gritos que estaba recibiendo de Jacob, es por eso que sin más se da la vuelta para irse de ahí. El de ojos grises cuando se percata de esto, corre rápidamente para detener al rubio. — ¿A dónde crees que vas? ¿Pensabas dejarme solo? —Pregunta Jacob con una indagación que aumento, al ver a Misha asentir con su cabeza. —Sí, pensaba dejarte. Estoy cansado de tus gritos. Papá y mamá me creen el más inestable, pero veo que tú eres peor que yo. Tomaré un autobús e iré al gimnasio solo. Tengo unas monedas en mi bolso que pienso usar —Admite Misha con orgullo, por sus decisiones independientes. Jacob al instante abre sus enormes ojos grises a más no poder. — ¡Jaá! No vengas a dártelas de "súper Misha", porque ni siquiera sabes dónde queda. Además tu sentido de la dirección es nulo, sin mi te perderías fácilmente —Murmura en tono irónico —Una de las reglas de supervivencia más importante es no separarse. Yo iré contigo... tomaremos un bus y... —Se detiene para tragar saliva, porque sintió asco de solo pensar, que estaba a punto de tomar un transporte público — E iremos al gimnasio. Queda en esa dirección, debemos buscar un bus que vaya hacia allá — Indica Jacob, sintiéndose más perdido que nunca. —¿Pero y si el autobús nos deja en otro lugar que no es el correcto? Estaríamos más perdidos que nunca, y sin esperanzas de poder comunicarnos. Quizás podrían robarnos y.… violarnos... —Pregunta Misha, comenzando a contagiarse por el temor que brotaba Jacob por sus poros. — ¿Sabes qué? Mejor vámonos a pie, es más seguro... — Musita Jacob sin quitar su expresión asustada. Así de esa forma, Misha y Jacob comenzaron a caminar rumbo al gimnasio. Jacob iba resguardado en el paraguas n***o de Misha, mientras en todo momento veía hacia atrás, por temor a que un ladrón les estuviera persiguiendo. En eso, aparecen de la nada un par de adolescentes corriendo detrás de ellos, haciendo que los nervios de ambos jóvenes se dispararan a niveles peligrosos. —¡Ahh! — Grita Jacob obligando a Misha para que corra también, pero luego de varios metros de trote acelerado, ambos deciden detenerse resguardándose con el paraguas de Misha —¡No nos hagan daño! — Exclama Jacob abrazando a su hermano con sus ojos cerrados, por temor a ver lo que aquellos atacantes pudieran hacerle. Pero luego cuando se da cuenta que nada ha ocurrido, ambos se levantan de sus posiciones encogidas, para continuar caminando. —¿Por qué corrían esos chicos, Jake? — Pregunta Misha, con su voz un tanto agitada por el miedo, y por haber corrido. —No sé... seguro querían robarnos y violarnos, pero luego se arrepintieron — Responde Jacob, regresando a su posición normal de siempre — Sigamos caminando ¡Eres un miedoso, Misha! Si te vieras en este momento, das pena. Te falta valentía... por eso yo soy el hermano mayor — Exclama Jacob viendo con una expresión burlesca, por el rostro rojo de su hermano. — ¡Tú también sentiste miedo! Escuché que gritaste que no nos hicieran daño. Además cuando me abrazaste sentí que temblabas como gelatina — Aclara Misha señalando a su hermano, quien esbozó una sonrisa burlona. —Yo no grité nada, todo fue producto de tu imaginación ¡Ja! Además no estaba temblando... en fin camina, debemos llegar al gimnasio ¡Eres tan lento! — Exclama y miente Jacob, caminando al frente de Misha. *** — Estoy sudando mucho, este tipo de calentura irrita mucho mi piel. No puedo seguir caminando... — Se queja Misha mientras limpia su frente con un pañuelo, al mismo tiempo que coge la punta de la camiseta de Jacob para detenerle. Ambos habían caminado durante una hora, por aquellas calles de uno de los barrios más pobres de Paris. Jacob se sentía terrible y humillado, por tan solo pensar que Thomas, su Thomas, vivía en esa zona arrabalera ¿Cómo lo podía permitir? ¿Por qué no buscaban un mejor lugar, como por ejemplo la zona más pudiente de Paris? Se preguntaba el joven asumiendo que, a pesar de todo, Thomas era el hijo adoptivo de su tío William, quien sabia de lujos y buena vida ¿Entonces, porque el moreno no adquirió los gustos exquisitos natos de los Hudson? —Seguramente la familia biológica de Thom eran unos maleantes, de ahí debe venir su afición por el bajo mundo. Eso le viene de nacimiento — Piensa Jacob con cierto fastidio, porque a pesar de todos los defectos que tenía su novio, él lo continuaba amando. —Jake... no puedo seguir más. No me siento muy bien — Murmura Misha una vez más, provocando que Jacob salga de sus pensamientos, para ver a su hermano, notando al instante como su rostro se encontraba muy enrojecido y transpirado. —¡Todavía nos falta un largo trecho! ¡No es momento para que te desmayes! Que fastidio contigo y tus alergias —Exclama Jacob, descargando toda su frustración en Misha, y su poca resistencia. —Me desmayaré si camino otro trecho largo... estoy mareado, y mi piel arde... hubiésemos tomado un bus — Musita el rubio, reposando su cuerpo sobre una pared. En eso, mientras el par de hermanos comienzan a discutir, o mejor dicho, cuando Jacob comienza a discutir con su hermano, Isaías que iba en su motocicleta en la dirección contraria rumbo al departamento, observa en su camino a un par de atractivos jóvenes que reconoció al instante, sumando el hecho que estos resaltaban entre los transeúntes como un par de faros incandescentes, en medio de la luz de tenues velas. El gemelo, sin entender demasiado el por qué Misha y Jacob se encontraban ahí, va hacia ellos asumiendo que posiblemente Thomas o su hermano Isaac estaban cerca. —¿Qué hace la realeza Hudson rodeada entre asquerosos plebeyos? ¿Es que acaso hoy es el día en que los príncipes bajan al pueblo? — Pregunta Isaías en tono irónico y burlesco, viendo con algo de sorpresa como las miradas de Jacob y Misha, en vez de lucir molestas por su sarcástico comentario, lucían con un extraño atisbo de alegría y esperanza. —¡Isaías! — Exclama Misha con alegría, olvidando por completo sus dolencias, mientras Jacob se cruza de brazos. —Jamás pensé que diría esto, pero que alegría me da verte. Queríamos ir al gimnasio para encontrarnos con Thomas e Isaac — Explica Jacob, sintiendo lo bajo que estaba cayendo, por pensar que su rayo de esperanza, estaba siendo personificado por Isaías. El "oasis entre el desierto" de Jacob y Misha, hace una mueca en su rostro por no comprender demasiado las palabras de Jacob. —¿Mi hermano y Thomas saben que van para allá? — Pregunta Isaías con una ceja arqueada. Misha y Jacob se miran las caras con algo de vergüenza. —No saben... — Murmura Misha encogido de hombros. —¿Por qué no les llamaron? Puedo asegurar que hubiesen venido por ustedes. Ellos reconocen lo inútiles que son — Admite Isaías con una mínima sonrisa irónica — Además ¿Por qué no cogen un taxi? — Pregunta el gemelo, mientras apaga su motocicleta. Jacob hace una mueca de molestia, para después revolotear sus ojos. —¡Nos quedamos sin crédito en nuestros celulares! Y tampoco tenemos dinero en efectivo —Exclama el de ojos grises a la defensiva. — Oh ya veo ¿Papi y mami no les dieron su mesada? — Pregunta Isaías en un tono de voz que asemejaba al de un infante, escuchando como Jacob emitió un chillido de molestia, y Misha se encogió de hombros. —¡Ya cállate y llévanos al gimnasio! — Vocifera Jacob con voz demandante, observando como el gemelo frunció el ceño, mientras encendía su moto. —Por mí se pueden quedar aquí. No me interesa... adiós princesas, suerte. Les faltan 6 cuadras para llegar —Se despide Isaías, mientras ronronea su moto listo para acelerar e irse, ocasionando que Misha y Jacob entraran en pánico. —¡No! — Exclama Misha — Espera, no nos dejes aquí, por favor Isaías... no seas malo, ayúdanos— Pide Misha, mientras junta sus manos, para hacer su suplica más expresiva. El gemelo que hace años dejó de sentir atracción física hacia el rubio, lo miró sin ningún ápice de sentimentalismos hacia su pedido, es por eso que al instante alternó su mirada hacia Jacob, notando como sus ojos grises mostraban una expresión de miedo contenida que divirtió mucho al gemelo, ya que este podía ver que el joven trataba de fingir una tranquilidad que indudablemente no tenía. —¿Quieren que los lleve? — Pregunta Isaías con una sonrisa burlona en sus labios, sabiendo que en ese momento, era la persona más importante para aquel par de hermanos. Misha al instante asiente con la cabeza efusamente, mientras que Jacob se debatía entre si debía rebajarse tanto como lo hacía su hermano, o preferir mantener el poco orgullo que le quedaba. —¡Si, por favor! — Exclama Misha, colocando su mano sobre la del pelinegro que desvió su atención del rubio, para ver a Jacob, quien hasta el momento se encontraba muy callado. —¿Y tú no piensas rogarme? — Pregunta Isaías sin dejar de sonreír. —Con que Misha lo haga es más que suficiente— Admite Jacob, cruzándose de brazos con su frente en alto. —Okey, los llevaré con una condición —Dice Isaías, tornándose repentinamente serio de un momento a otro, viendo especialmente a Jacob, el cual al instante se tornó nervioso. —¿Qué quieres? — Pregunta el de ojos grises con el entrecejo fruncido. —Quiero que mañana me traigas de tu guardarropa 5 jeans, 5 camisetas, 2 abrigos y tres pares de zapatos deportivos. Si es ropa en tonos oscuros mejor... nada de colores marica— Ordena Isaías, notando con la mirada que Jacob a simple vista, parecía tener la misma talla y altura de Zacary. El joven bailarín, luego de escuchar la petición del gemelo, forma una expresión de duda en su rostro, sabiendo al instante para que este quisiera aquella ropa. — ¿Es para el puto fenómeno ese, verdad? ¡Ni lo sueñes! ¿Sabes qué? ¡No te daré nada, por mi ese asqueroso se puede ir al infierno contigo! — Grita Jacob a todo pulmón, mientras Misha se mostraba un tanto confundido. —¿Tienes un novio puto? — Pregunta Misha, pensando que quizás Isaías estaba saliendo con alguien de bajos recursos, que vendía su cuerpo para subsistir — Yo puedo traerte esa ropa si quieres... ¿Es de la misma talla de Jake? — Pregunta mostrándose muy interesado por ayudar. —Sí, es de la misma talla que el imbécil este — Espeta Isaías, asumiendo que su idea de aprovecharse de "las princesas", no fue buena. —Te la traeré mañana — Accede Misha con una sonrisa — Y no será ropa de Jacob, la compraré nueva para tu novio ¿Te parece? Ahora por favor... llévanos al gimnasio, a los dos... — Dice el jovencito, sabiendo que con lo vengativo que era ese gemelo, cavia la posibilidad que deseara dejar a Jacob a su suerte. —Si no me traes la ropa mañana, te golpearé — Amenaza Isaías, mientras Misha cierra su paraguas, para montarse en la moto y Jacob sintiéndose la persona más humillada del mundo, le seguía. —Si me haces algo, Isa te lastimará... y no quiero que se peleen más. Además, no tienes por qué preocuparte, me entusiasma mucho la idea de ayudar a tu nuevo novio... — Promete Misha, entre tanto se cubría la cabeza con la capucha de su abrigo, y ocultaba su rostro bajo su bufanda. —Ajá, como sea... — Murmura Isaías — Sujétense bien — Advierte el gemelo sin una pizca de preocupación por el par de hermanos. Misha rodea sus brazos alrededor de la cintura de Isaías, mientras que Jacob hace lo mismo alrededor de la cintura de Misha, sintiendo como al instante el de ojos cafés acelera saliendo a toda velocidad hacia el famoso lugar. Unos 8 minutos después, Isaías dejó al par de hermanos en la entrada del gimnasio, pensando que si ya se encontraba ahí, se quedaría un par de horas para entrenar. —Okey, desaparézcanse de mi vista — Ordena Isaías adelantando su paso, para no entrar acompañado por Misha y Jacob que, iban tras él sin decir nada, porque sabían que la "amargura" de ese gemelo era crónica, por ende no tenía sentido replicarle nada. Isaías se fue hacia otra dirección, mientras que Jacob y Misha al instante comenzaron a buscar con la mirada a sus novios. Jacob fue el primero que encontró a Thomas, ya que este se encontraba en un rincón golpeando un enorme saco rojo de boxeo, mientras que Isaías estaba en el cuadrilátero, peleando con un chico que Misha reconoció al instante. —Ya vi a mi novio. Adiós — Se despide Jacob de su hermano, caminando hacia la dirección de Thomas, dispuesto a descargarse con él toda la humillación que pasó en la mañana. Misha después de despedirse de Jacob, se dirige al cuadrilátero con cierta preocupación, puesto que Isaac lucia muy risueño peleando con ese chico llamado Jeremiah, dándole a entender que en vez de estar entrenando, parecían estar en medio de un juego que desde su perspectiva, era violento. —Golpeas como niña — Se mofa Isaac, dándole un suave gancho a la mejilla de Jeremiah, el cual ríe devolviéndole el golpe con algo más de fuerza. —¿Y qué te parece esto? — Pregunta el muchacho, después de haber golpeado al gemelo que, al instante le devuelve el golpe con mayor fuerza. —No está mal, ahora golpeas como una lesbiana camionera. Supongo que es una mejora — Admite Isaac, escuchando las risas de su compañero. —¡Isa! — Exclama Misha, cuando siente que ya ha visto suficiente. El aludido, al instante se voltea en dirección a la voz, notando la sorpresiva e inusual presencia de Misha quien le saludaba con su mano, siendo completamente ajeno a todas esas miradas curiosas, que tenían puestas sobre él los hombres que entrenaban en el gimnasio. Por supuesto, esto no pasó desapercibido para el gemelo que, sin perder más tiempo, bajó del ring encaminándose hacia su novio, lanzándole al mismo tiempo miradas de advertencias a todos, diciéndoles de esa forma silenciosa, que dejaran de "tocar" visualmente, a su novio. —¿Mish, que haces aquí? —Pregunta Isaac, dándole un beso en los labios al rubio. —Jacob y yo fuimos al apartamento, pero ustedes no estaban. El mensaje que me enviaste llegó tarde, además se me acabó el crédito en mi celular, por eso no pude comunicarme contigo. Tuvimos suerte de encontrarnos a Isaías en el camino, y él nos trajo hasta acá — Explica Misha abrazando a Isaac, sin importarle en lo absoluto que este se encontrara sudado. —¿Isaías está aquí? — Pregunta desviando su atención de Misha, para buscar a su hermano con la mirada. —Sí, pero él se fue a otro lugar. Por cierto, no sabía que él estaba saliendo con un chico. Jacob le dijo puto... Me alegro por él, supongo que ya dejará de estar tan amargado — Comenta Misha muy sonriente, mientras que Isaac se tornó bastante serio. —¿Él te dijo... con quien está saliendo ahora? — Pregunta con cierto temor, porque Isaac asumía que si Misha se enteraba que Zacary andaba por los alrededores, eso le iba a afectar demasiado. —No exactamente, solo que necesitaba ropa para su novio. Yo con mucho gusto lo ayudaré, le diré a mi madre que me acompañe hoy, a ella le encanta ir de compras — Confiesa Misha de forma amena, mientras que Isaac era otra historia. —¿Qué? Tú no le vas a comprar nada a ese maldito hijo de puta ¿Cómo Isaías se atrevió a pedirte eso? Ya me va a escuchar —Exclama Isaac, dispuesto a discutir con su hermano por la falta de sentido común que este tenía, sin embargo Misha al instante lo sujetó del brazo para impedir las intenciones del gemelo. —¡Isa, no! No discutas con Isaías por eso. Así también se puso Jacob... no los comprendo ¿Qué tiene de malo el querer ayudar al novio de Isaías? — Pregunta Misha con una expresión desconcertada en su rostro. Cuando Isaac estaba a punto de responderle, aparece Jeremiah el compañero de entrenamiento de Isaac. El joven al ver la presencia de Misha ahí, hizo una mueca de fastidio que no supo cómo disimular. Por supuesto, él conocía a Misha y la relación que este mantenía con Isaac, el cual no ocultaba a nadie el noviazgo que mantenía con aquel jovencito. Jeremiah pensaba, que Misha no era lo suficientemente bueno para Isaac, porque a su parecer, el rubio no tenía absolutamente nada en común con el gemelo, sin mencionar que aquella relación desde su propio ojo crítico, parecía ser meramente s****l, en pocas palabras, ese noviazgo estaba destinado al fracaso. El indagador joven no podía comprender como alguien como Isaac, pudo fijarse en Misha, no iba a negar que el chico fuera hermoso, cualquiera que pudiera ver se daría cuenta de ello, pero Jeremiah pensaba que esa belleza era exagerada, al punto de resultar chocante. Aquellos rasgos físicos tan delicados, su cuerpo delgado, ese largo y ostentoso cabello rubio, todo acompañado con esos aires y atuendo de niño rico, enervaban a más no poder al muchacho, quien en silencio no soportaba la existencia del novio de su compañero de entrenamiento. —Hola, Misha — Saluda Jeremiah al rubio, el cual le sonríe sin mostrar sus dientes. —Hola... — Responde Misha, desviando su mirada hacia Isaac, quien ni siquiera sintió en lo absoluto esa leve tensión que se formó en el ambiente. —Oh, Mish ¿Quieres agua? Olvidé ofrecerte algo, vamos yo te invito. Mientras descansas, aprovecharé para agregarle crédito a tu celular ¿Sabes el monto de tu renta? — Dice y pregunta Isaac, mientras lleva tomado de la mano a Misha hacia unas bancas. Jeremiah, va tras ellos solo para fisgonear, un detalle que Misha se percata, sintiendo mucha molestia que por supuesto se limita a mostrar. —Sí, gracias. Tengo mucha sed, y por lo de mi crédito... uh, no sé cuánto es la renta, es que la secretaria de papá es quien lo hace a cada mes, no entiendo que ocurrió hoy. Ella siempre es muy puntual — Explica Misha de forma amena y serena, sin saber que tras ellos, Jeremiah revoloteaba sus ojos sintiéndose indignado por escuchar aquello. —Es fácil ver cuánto es la renta de tu plan prepago. Dame tu celular yo lo haré por ti. Ahora espérame aquí sentado, iré por un vaso con agua ¿Quieres algo más? —Se ofrece Isaac con una pequeña sonrisa. —No, no quiero nada más. No te tardes — Pide Misha dándole un besito en la mejilla de Isaac, antes de que este se fuera. Cuando llegan a la banca, Jeremiah se sienta al lado de Misha, el cual se aleja un poco disimuladamente, sin saber que sus intenciones de alejarse discretamente de Jeremiah, fueron captadas por este rápidamente. —¿Huelo mal? — Pregunta el joven, levantando su brazo para ver si tenía mal olor — Lo lamento, llevaba horas entrenando con tu novio — Explica, viendo de reojos al rubio. —No, no hueles mal. Disculpa si te hice creer eso...—Murmura Misha entre dientes. —Umm. Descuida— Masculle Jeremiah, desviando su atención hacia un bolso blanco que tenía Misha — ¿Qué llevas ahí? —Pregunta con mucha curiosidad. —Es la comida de Isa... — Responde el rubio, sin ver a los ojos al otro joven, escuchando como este al instante esboza una risa un tanto odiosa. —Será mejor que dejes de cocinarle a "Isa"... — Advierte Jeremiah, ocasionado que Misha se volteará para mirarle con cierta molestia. —¿Por qué me dices eso? No... no tienes ningún derecho — Aclara Misha con su ceño fruncido, mientras que el otro joven se mostraba igual de serio que él. — Claro que lo tengo, soy amigo de Isaac, y por su bien te pido dejes de hacerle esas pócimas que cocinas. Él nunca te lo va a decir, porque seguramente no quiere herir tus sentimientos que deben ser tan delicados como tu... carita de niño fresa — Espeta Jeremiah, viendo de pies a cabeza Misha el cual al instante abrió sus ojos como platos, porque comprendió de inmediato que ese muchacho le estaba atacando. — No me hables de esa forma. Tú no eres nadie, no tienes derecho, eres un recién llegado que no conoce a Isa tanto como yo... aléjate de mi novio. Por favor — Aclara Misha levantándose de la banca para encaminarse rumbo a Isaac, quien se estaba tardando más de la cuenta, en buscar un simple vaso con agua. Jeremiah luego de escuchar las palabras pasivo agresivas de Misha, alza sus cejas de la impresión porque no se esperaba aquello, pero cuando estaba a punto de responderle, el rubio ya se encontraba yendo hacia los brazos de Isaac, provocando en el joven una descarga de envidia que esta vez no supo cómo disimular, es por eso que sin esperar más tiempo, prefirió irse de ahí, no sin antes notificarle su partida al gemelo. —Ya terminé por hoy Isaac, me voy a casa ¿Nos vemos mañana entonces? — Pregunta Jeremiah mientras se acerca para darle un abrazo de despedida a un sorprendido Isaac. —Qué extraño, nunca te vas tan temprano — Comenta Isaac al mismo tiempo que se aleja del otro joven. —Recordé que tenía cosas que hacer... — Miente el muchacho, alternando su mirada hacia Misha, quien repentinamente se acercó más a Isaac rodeando su brazo alrededor del de su novio. —Adiós —Se despide Misha, observando a Jeremiah con una sonrisa inocente. El aludido achina sus ojos con molestia. —Nos vemos mañana entonces — Dice Isaac, viendo a su compañero de entrenamiento irse rumbo a los baños. Cuando Jeremiah desaparece, Misha se voltea para abrazar a Isaac con mucha dependencia, sintiéndose a gusto por poner en su lugar a ese chico que, no le agradaba en lo más mínimo.  
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR