Al día siguiente Sebastien abre sus ojos lentamente, olisqueando el aroma del cabello de Jason que estaba cerca de su rostro. Aun continuaban abrazados y al ver que era de mañana, el niño se sorprendió bastante por saber que todavía seguían con vida. —Jas... Jason, despierta —Susurra Sebastien, agitando el cuerpo del otro jovencito que, con lentitud se reincorpora estirándose un poco. —¿Estamos muertos? — Pregunta Jason mientras se rasca un ojo, provocando en Sebastien una pequeña risilla. —No, no lo estamos —Asegura Sebastien sin dejar de sonreír. De inmediato Jason sonríe de igual manera, viendo atentamente el rostro de Sebastien. —¿Qué haremos ahora? Somos libres... y no pueden rastrearnos. Dime que debemos hacer, Jas — Pregunta Sebastien, sintiendo que como siempre, Jason debía s

