Al ver ese par de ojos cristalizados, acompañados con esa expresión llena de sorpresa e incertidumbre en ese lindo rostro que se gastaba el rubio, no bastó para accionar ni una sola reacción en Zacary, principalmente porque le afectaba tan poco, que si ni siquiera se molestó en ocultar esa "frialdad" con alguno de sus alter egos. Como ya se sabe, a Zacary no le importaba nadie más que no fuese Isaías, y ahora una vez más volvían a sumarse en su cerrado circulo, aquel par de niños que pensó habían muerto, los cuales a pesar de que convivió con ellos no más de 7 meses, ese corto periodo fue más que suficiente para que estos pudieran tener un espacio en su corazón, principalmente porque gracias a la calidez, inocencia y ganas de vivir que desprendían esos chiquillos en aquella época, lograron

