El Valor de la Amistad

1192 Palabras
Grandes momentos Ema vivió con su mamá en aquellas maravillosa época en la que el día de navidad llegaba, cuando Ema podía después de ayudar con el negocio que el señor Alfred les había dejado junto con la señora Potts pasaba llevando panes a el hospital donde su madre Elizabeth trabaja medio tiempo, veía a las viejas amigas de su madre, a los doctores y pacientes. Además ayudaba un poco a su madre prudentemente a indicarle que otra cosa más tendrían algunos pacientes que llegaban allí, y el doctor Cadogan también les apoyaba con mucha frecuencia, Ema sin duda se sentía muy impresionada de que Ema superara sus dolores, congojas y se expusiera a sentir por otras personas para ayudarlas, sin embargo como madre ella deseaba que su pequeña hija ya crecida no sintiera dolor, pero Ema se le acercaba y tocaba a su mamá para darle seguridad de que todo estaba bien, de que ella estaría bien. Pasaron las fiestas navideñas, año nuevo y a finales del invierno comenzaron las clases nuevamente. Al regresar a la UWC, Ema se volvió a tropezar con Gustav en esa ocasión y sus cosas. – Que coincidencia. ¿Te encanta golpearte en mi presencia siempre? – No, claro que no. – Mucho gusto, soy Gustav Adolf. No me había presentado antes, siento que había metido la pata al intentar hacerlo. – Un gusto, Ema Hales, nuevamente. – ¿Y bien, Ema. Que te ha parecido la UWC hasta ahora? – Excelente sistema, sin duda. – ¿Y la música te gusta? – Sí, solo que no había visto nunca un instrumento tan cerca y menos verlo tocar. Es como si tuviera vida. – Sí, pienso exactamente lo mismo. – ¿Necesitas ayuda con tus cosas Ema? – No, no. – ¿Segura? Porque me parece que sí. – Bueno, sí. – No te hare daño, tranquila. Ema y Gustav se dirigieron cerca de la cabaña donde dormía Ema, luego Gustav se despidió y se fue rápidamente antes de que le llamaran la atención. Ema quedo impresionada desde ese día, noto algo especial en Gustav pero no sabía que era o no lo identificaba. Al entrar noto que aun faltaba Ceci, saludo a Dolí y Eleonor. Actualizaron sus vidas como fue en navidad. –¿Ema y tú con ese chico? – Me insistió en ayudar a traer mis cosas – Seguro le gustas, pero la verdad es que si necesitabas ayuda, jajá. – No lo creo, pero la verdad es que sí la necesitaba – ¿Has traído casi que toda tu casa en esas maletas Ema? – Es que quería traerles unas sorpresas, como obsequios de navidad. – Que tierna Ema. Dolí y Eleonor conversaban al momento de llegar Ema, luego de sus interacciones comenzaron abrir sus equipajes y Ema comenzó a sacar libros de gran valor para las chicas, algunas prendas de ropa, algunos artefactos que servirían para decorar su cabaña y se encontraban muy contentas de compartir nuevamente un periodo más juntas. Aquella ausencia en las Navidades decembrinas hizo que se unieran mucho más y se valoraran como compañeras, todo iba muy bien desde que regresaron de aquellas navidades. Hablaban de sus padres, de sus reuniones, de sus vivencias en casa con sus familias. Eleonor comentaba que su familia había invitado a unos duques a su casa en navidad y conoció a un joven de su edad muy agradable. Y Dolí de cuantos pasteles y pavos había horneado para cenar en navidad, Ema se sentía muy especial de tenerlas en su vida, a pesar de cómo ellas fueras, cada una tenían personalidades diferentes pero buscaban el mismo fin, de mantener su mente en la meta final al estudiar, de graduarnos juntos y de apoyar nuestras vidas, nuestras familias y al que pudiéramos ayudar, así y solo así podríamos ser un porcentaje que aporte a la sociedad. Ema deseaba mucho que Cecile estuviera bien y también tuviera una gran visión, el cual estaba logrando tener, al juntarse con Dolí, Eleonor y Ema, veía un gran potencial en ella, solo que debían seguir ayudándola a tener buenas calificaciones, eso le ayudaría a centrarse en ella en algo especial es su vida, sino sabia Ema de que las posibilidades y las tristezas en su vida abundarían. A las pocas horas llego Cecile, ella veía de la misma actitud en la que llego el primer día al colegio. – ¿Estás bien, Cecile? – Sí, Ceci ¿estás bien? – Lo siento pero por favor Ceci modera tu tono, tus modales porque cada una ha hecho su parte para estar bien. –Vamos Ceci, has avanzado un montón, sé que si mejoras en todo aquí tus padres mejorarán contigo, tu vida mejorará, tu crecerás, tu disfrutarás de grandes oportunidades de la vida de todo, sé que no es fácil lo que vives pero no ganas nada mas bien pierdes mucho si te cierras y nos espantas. ¿No crees? – Bueno, si tiene sentido todo lo que dices. Okay. Pero necesito muchísima ayuda, ustedes no saben como me fue de terrible. – Bueno, para eso estamos, para ayudarte, dejanos ayudarte con tus cosas. – Yo traje obsequios para todas – Ah si, Ema trajo su casa entera. Jaja – Jajaja – Muy graciosas chicas, seguimos. – Bien. Ema, Dolí, Eleonor y Cecile se pusieron a desempacar a sacar regalos y ayudar a Cecile mientras contaba de su época decembrina algo bueno que pudiesen aprovechar de dicha situación en la cual Ceci estaba viviendo. Una vez que las chicas terminaron se dirigieron a la cafetería y lograron los pensum de cada materia para empezar hacer planes de estudios eficaces, y al hablar de ese tema, recordó Dolí que venía el cumpleaños de Ema, puesto ella había visto su fecha de cumpleaños en una documentación en la escuela donde consiguió la información de cada una de sus compañeras para estar atentas de esos días importantes de sus vidas. – Chicas, tenemos un anuncio, aprovechando que Ema se fue al baño, cumpleaños en Febrero, ya quedan pocas semanas. Pido ideas para celebrarle su cumpleaños. – Excelente, me parece buena idea que le celebremos el cumpleaños – Ema es muy detallista, muy sencilla ¿qué tal un picnic? – Eso suena bastante bien. Podemos hablar con la cafetería para ver si nos ayuda hacer una torta, o podemos llamar a alguien, ¿Eleonor tienes contactos de tu familia que pudiesen buscarnos una torta aquí y traer? –Ay por supuesto chicas. Recuerdo que ella tuvo un accidente porque nunca había visto instrumentos en vivo y quedo fascinada con el violín de un chico de tercer año, podría hablar con el, conoce a varios españoles, podría entenderme con alguno. – Excelente idea. ¿Ceci y tú quieres unirte? – Pues, podría decorar. – Muy bien, ahora ya que ya viene. Dolí no aguanto para contar que su amiga Ema cumplía años y compartirlo para realizarle una agradable sorpresa, junto con Eleonor y Cecile, mientras Ema se encontraba en el baño después de desempacar y ponerse al día con todo lo que pudiese venir en el periodo que vivían en la escuela.
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