- Narra Maximiliano -
Mi nombre es Maximiliano Martínez y soy el próximo presidente de Industrias Martínez. Soy el primer hijo de Ramiro Martínez de Montenegro y Lorena Montenegro de Martínez. Siempre he resaltado en mis estudios por ser un prodigio. Eso ha permitido que me saltara algunos años en la escuela y fuera uno de los estudiantes más jóvenes en ingresar a la universidad.
Generalmente me he caracterizado por haber sido un niño alegre, demasiado diría yo. Lo era, hasta que cumplí quince años. A partir de ese día todo cambio, tras la muerte de mi hermana de tan solo trece años, mi pequeño sol nos dejó en este mundo para descansar en el otro.
Tuve que ver durante años su sufrimiento por eso, siempre procuraba ser alegre y hacer estupideces para verla sonreír. Pero, cuando el cáncer se la llevo… Nuestro mundo se destrozó, especialmente en el mío. Nosotros éramos cuatro hermanos, la pequeña Anna, el coqueto Ignacio, el aburrido de Sergio y yo, hijos de un mismo matrimonio.
Nuestros padres siempre nos demostraron el amor que ellos se tenían entre ellos y hacía nosotros, nos enseñaron muchos valores y uno de ellos, es que la familia es primero. No interesa que tengas mucho trabajo o que tengas que estudiar mucho para un examen, si alguien de tu familia te necesita, debes estar ahí.
Cuando comencé la universidad tenía solo catorce años, era el más joven de mi clase y el más inteligente. Estudiaba negocios internacionales con el fin de ser un gran empresario, uno que pudiera llevar a la cima la empresa familiar.
Industrias Martínez, es una de las más grandes empresas de entretenimiento. Nos encargamos de producir todo tipo de cinema, también de promover el talento de modelos, actores y cantantes. Nuestra empresa fue creada por nuestro bisabuelo, el gran famoso Maximiliano Martínez, en honor a él, mis padres me nombraron como él.
Según dicen las personas, que soy su reencarnación, ya que poseía el parecido de su físico y también su inteligencia. Fue gracias a él que la familia Martínez paso de la pobreza a ser una de las más grandes empresas reconocidas de toda Argentina.
Actualmente tengo veintiuno años, soy el vicepresidente de Industrias Martínez, una vez que cumpla los veintidós años podré dejar la vicepresidencia para estar en la presidencia. Me he convertido en un hombre frío ante los demás, excepto con mi familia. Con ellos soy diferente, sin embargo, cuando perdimos a la pequeña Anna, dejé de ser tan risueño, por alguien más frío, pero a pesar de eso, siempre procuro ser alegre ante mi familia.
Hoy debía dar un discurso en la universidad, debido a que somos uno de los grupos que ofrecemos becas a los estudiantes con mejor desempeño en sus calificaciones. Mientras caminaba para ir a la oficina del decano, detallo a lo lejos una hermosa chica, su cabello era n***o totalmente liso, piel blanca como la porcelana. No pude saber con exactitud el color de sus ojos, pero se veía que sus ojos eran un poco grandes, pero no tanto como sus labios.
Se veía nerviosa, estaba con un chico mucho más alto que ella. Se veía pequeña al lado de él.
- ¿Cómo será tenerla en mis brazos? – murmuro.
Debía olvidarlo, es solo una niña. Sin embargo, me sentía atraído por ella, me recordaba a mi pequeña hermana. Ella también era pequeña, la diferencia es que no era tan blanca como ella, pero su cabello era similar. Solo que un poco más claro. Sacudo mi cabeza para dejar de pensar en eso, ya que me traía dolor. Vuelvo a dirigir mis pasos hacia mi destino. Llego a la oficina del decano y me encuentro con su secretaria, ella anuncia mi llegada.
- Buenos días señor Martínez, por favor pase – dice el decano.
- Buenos días – respondo secamente.
- Está todo listo para la ceremonia señor, por favor acompáñeme, lo llevaré al salón donde se llevará a cabo la graduación – dice señalando el pasillo.
- Después de usted – digo.
Camino tras él, ya desconocía cual era el salón que se usaría para la graduación de aquellos estudiantes que han cumplido sus metas. Mientras caminábamos él no dejaba de hablar sobre el itinerario de la ceremonia. A lo lejos vuelvo a ver a aquella mujer que vi hace unos minutos, estaba con un grupo de estudiantes.
- ¿Son los nuevos? – pregunto señalando con la cabeza hacia el grupo.
- Sí señor, esos son los nuevos estudiantes. Están en su recorrido por la universidad – dice.
- Ya veo – digo.
Llegamos al salón donde se llevará a cabo la ceremonia, me siento en la silla que estaba destinada para mí, la cual era al lado del decano. La ceremonia da inicio, no me gustaba asistir a este tipo de eventos, ya que eran muy aburridos. Cuando era la hora de dar mi discurso, fui rápido y conciso, ya que deseaba irme de aquí.
Después de que se termina la ceremonia, me voy rápidamente, antes de que empezarán a insistir con lo típico de tomarse una foto conmigo o de las insinuaciones por parte de las mujeres. Hasta el día de hoy he me conservado para mi futura esposa, sin embargo, comenzaba a dudar de si podré tener una, debido a las exigencias de mi madre.
Al llegar a casa de mis padres, veo a mi hermano Ignacio hablar por teléfono muy animado, seguramente estará hablando con alguna de sus conquistas. Mi padre viene bajando de las escaleras para saludarme.
- Hola hijo, ¿cómo te fue? – pregunta.
- Hola papá, bien – dije.
- Muy bien, tu madre está preparando el almuerzo – dice.
- Iré a saludarla – dije.
Camine hasta donde estaba la cocina, olía delicioso, mi madre siempre se ha caracterizado por ser una excelente cocinera. Siempre quería que sus hijos comieran sus platos, en lugar de una sirvienta. A pesar de que es una mujer estudiada, prefirió quedarse en casa para cuidar de sus cuatro hijos, especialmente cuando perdimos a Anna.
- Hola mamá – dije acercándome para besar su cabeza.
- Hola cariño, ¿qué tal te fue? – me pregunta dejando a un lado lo que estaba haciendo.
- Bien, todo fue aburrido, pero ha salido bien – digo.
- Aunque sea aburrido, es tu deber – dice.
- Lo sé, ¿dónde está Sergio?, no lo he visto con los demás – pregunto.
- Está en su habitación estudiando, ya sabes que quiere tener buenas calificaciones para ser un gran pediatra – dice ella con una sonrisa en su bello rostro.
- Ya veo – digo tomando un vaso de agua.
- ¿Irás a trabajar hoy? – pregunta.
- Si, debo ver documentos – dije.
- Deberías descansar un poco – dice.
- Luego lo haré – digo.
- Aún eres muy joven, deberías de ir y salir con chicas – dice.
- Sabes que no me gusta jugar con ellas, eso es de Ignacio – dije.
- Lo sé, pero deberías conseguirte una novia – dice.
- Mamá no empecemos – dije suspirando.
- ¿A qué te refieres? – pregunta indignada.
- Sé que quieres que consiga una novia, pero nadie tiene lo que quiero – digo.
- Aún no respondes mi pregunta – dice cruzándose de brazos.
- Siempre que tocas el tema de las novias, te vuelves insistente con eso – dije.
- Solo quiero que seas feliz con alguien a tu lado – dice.
- Ya lo sé – dije.
- Hijo si eres gay no me molesta, aunque me gustaría que tus gustos fueran por las mujeres, ya que quiero recibir nietos por parte tuya y de tus hermanos – dice.
- No soy gay mamá, ¿cuántas veces debo repetirlo? – pregunto tratando no enojarme.
- No te enojes, es solo que nunca haz traído una novia a casa, ni siquiera una amiga – dice.
- Dejemos el tema mamá – dije.
- Está bien, no diré nada más – dice.
Ella continúa preparando la comida, necesitaba salir de ahí, ya que no soportaba que sacará el tema de las mujeres. No soy homosexual, las mujeres me gustan y mucho, es solo que siempre he querido reservarme para mi futura esposa, no me gusta jugar con las mujeres.
- Dijo mamá que es hora del almuerzo – dice Ignacio.
- Muy bien – dije.
- Oye hermano, ¿cuándo tendrás novia? – su pregunta me sorprende.
- ¿Por qué insisten con eso? – pregunto enojado.
- Si eres gay, no hay problema. Te apoyamos – dice.
- ¡No lo soy! – grito enojado.
- Está bien, no diré más nada, pero sabemos que te apoyaremos – dice dejándome solo en la habitación.
Me quedo unos minutos en la habitación para calmar mi ira, siempre que insistían con ese tema, me hacían enojar demasiado. Salgo y voy al comedor para estar con mi familia, algo que es costumbre entre nosotros. Lo que no me esperaba es que cuando entro a aquella sala, había una chica rubia de ojos azules, medía aproximadamente 1.70, es un poco más baja que yo, pero alta para ser mujer. Su cuerpo tenía curvas que son atractivas para los hombres, pero no era de forma exagerada.
- Hijo te presento Ginny González y sus padres, son amigos de la familia desde hace varios años – dice mi padre.
- ¿Amigos? – pregunto.
- Así es, somos de España. Hace mucho que no venimos a Argentina para visitarlos, ella es mi hija mayor, está comenzando su carrera como actriz – dice el padre de Ginny.
- Es un placer conocerte, soy Ginny González – dice ella sonriendo.
- El placer es mío, me llamo Maximiliano Martínez – respondo.
Todos comemos entre risas, me he sentido atraído por Ginny. Es una chica muy linda, estoy seguro que tendrá muchos admiradores. Sin embargo, la chica de la universidad pasa por mi mente y fue inevitable compararlas, mientras Ginny era rubia con ondulaciones, la otra es de cabello n***o y liso, muy hermoso, por cierto. Ginny es de piel morena y con curvas deseables para cualquier hombre, mientras que la otra chica se notaba que tenía una piel delicada, no pude fijarme en sus curvas, ya que su vestimenta no dejaba nada a la vista.
Todo trascurre de forma correcta entre ambas familias, no pude evitar alejar mi mirada en la hija de los González, me sentía atraído por ella. Pero no tome valor para invitarla a salir, aunque me atrae, algo me dice que debo ir con cuidado, mi instinto nunca falla, así que prefiero conocerla un poco más, antes de invitarla a salir.
Después de que la familia González se fuera, mi padre se acerca a mí para hablar.
- ¿Qué te parece la hija de los González? – pregunta.
- Es bella – dije.
- ¿Solo eso? – pregunta.
- Si – dije.
- He notado que no dejas de verla, supongo que te interesa – dice muy tranquilo.
- No lo negaré, su belleza me ha atraído, pero no sé qué pueda ocultar tras esa belleza – dije.
- No hay que juzgar un libro por su portada – dice.
- Lo sé, por eso digo que no sé qué hay tras su bello rostro – dije.
- ¿por qué no la invitas a salir?, así sabrás que hay tras su belleza – dice.
- Quizás lo haga – dije.
- Está bien – dice.
En toda la noche pensaba en ambas mujeres, ambas me habían atraído, sin embargo, la chica de la universidad no la volvería a ver, no sé quién era ni donde vivía, mientras que sé quién es la rubia, al menos su procedencia.
Durante toda la noche, pensaba en ellas. Hasta que tome la decisión de que conocería más a Ginny y si veía que no ocultaba nada, entonces le pediría que fuera mi novia. Pero me tomaré mi tiempo, no tomaré ninguna decisión apresurada solo para complacer a mis padres y mis hermanos, de que no era gay.