Julián. Alice no salió de su habitación en todo lo que quedaba del día, no sé que era lo que hacia en esa habitación si no tenía televisión ni nada con que entretenerse. Solté un suspiro y llevé mis manos a mi cabeza sin dejar de observar el techo frente a mí. Me encontraba en mi habitación, acostado en mi cama viendo una serie de Netflix, cuándo tocaron a mi puerta. ─Pasa ─dije, ya sabía que se trataba de Alice. La puerta fue abierta y el diminuto rostro de Alice se hizo presente. ─Voy a bañarme ─dijo y asentí. Ella entro a la habitación y pude apreciar que llevaba una toalla en sus manos junto a su pijama. ─La puerta es esa que esta ahí ─señalé la puerta a un lado del mi escritorio. Ella asintió y se dedicó en caminar hasta ella y en cuanto estaba por abrirla la llamé. ─Bonita.

