No sé si agradecer o lamentar que nos hayan interrumpido. Veo a Ángel respirar agitadamente mientras qué se toma su copa de vino y va a la sala mientras que yo me calmó. Abro la puerta y es un chico con el encargo que había pedido. —Gracias. — Ángel le da propina mientras me dirijo a la cocina con todas las bolsas. Me tomo un vaso de agua bien fría porque la necesito. Si así va a empezar la noche, yo no creo que vaya a resistir mucho. —¿Sofía, porque pediste tantas cosas?, con un par de aperitivos hubiera sido suficiente — le escucho decir mientras entra a la cocina. —Es mejor que sobre a qué falté, además, uno nunca sabe. Por cierto, también pedí algunas cosas para el desayuno. — me mira con picardía y yo empiezo a darme cuenta como sonó eso. —Si la cena es con derecho desayunó, pod

