Capitulo uno: Henry
- Gracias, Carla. No pude preparar el desayuno. -
-De nada. Me encanta que vengas a mi café. Aquí tienes. - me da waffles con frutillas. -
- ¿Cómo esta tu madre? -
- Se fue sin saludarme. -
- No cambia. -
- Igual no me afecta. -
Como el desayuno, mientras Carla atiende sus clientes. Su panadería, famosa por sus pasteles, muestra una aurora cálida y familiar. Lo familiar nunca estuvo en la vida de Carla. Mí hermana dijo sobre el amor que debo de brindarle a Carla, darle el amor faltante en su vida. Adele, mi hermana, la conoció por ser la hermana de su ex. Ella la llevo a nuestra casa para hacer una torta y fue nuestro primer encuentro. Esos momentos eran magníficos, Carla se volvió una persona amada en mí corazón. La enfermedad mato a mí hermana. Ante eso, mi madre prohibió el contacto con Carla y yo la miro a escondidas.
>. Madre, Ella no es mi tutora o educadora, solo es la mejor amiga de mi hermana y la quiero. Siempre esta en mi cabeza, el momento de los empujones, por parte de mí madre a Carla, a afuera de mi casa. Adele, tu muerte le afecto a nuestra madre.
-Carla, termine.- acomodo mi buzo.-
- ¿Segura que no deseas que te acompañe?- guarda en mi valija una manzana y jugo. -
- Puedo ir sola. –
- Esta bien. - me acompaña a la salida y besa mi frente. - Buena suerte en tu primer día de secundaria. -
- Gracias. -
La tristeza de su partida, transformó el paso del tiempo. Ahora, tengo trece años y estoy yendo a mi primer día, de mi primer año en las secundaria. El camino hacia la secundaria esta adornado por los arboles de Jacaranda, violetas y lilas sus flores y un melancólico clima. No tengo ninguna expectativa de este año, suelo estar alejada de mis compañeros y dudo mucho que sea diferente este vez. En la enterada se escucha gritos de chicas. ¿Algún cantante vino al colegio o algo así? Lo dudo. Cuando me acerque lo suficiente para saber el motivo de los grito y susurros, pare en seco y se escuche mi nombre. Son mis tontos amigos, llaman la atención de los estudiantes. Ellos me rodean y Roberto alza mi pequeño cuerpo.
- Nuestra hermosa Henry, entra a su primer día de secundaria. - comienza a girar conmigo, en sus brazos. -
- Roberto, si vomita será tu culpa. - la voz dulce de Charlotte se presentan. -
- Pues, lo siento. Por haber sido el primero en abrazarla. - le saca la lengua. -
- ¡No sos un niño! - estira sus brazos con un sonrojo en sus mejillas. - Ahora... quiero abrazarla. -
- Bájame, Roberto. -
Al bajarme, Charlotte y Orion, el fotógrafo de las emociones, brindan un gran abrazo a mi pequeño cuerpo. Ellos suelen ser demasiados mimosos. Ellos se alejaron y pude ver a mi amigo tímido, Teodoro.
- Estamos orgullosos de ti. -
¿Por qué ellos llaman la atención? Puede ser por sus pircings, colores en sus cabellos, las uñas pintadas, algunos con maquillaje y, sobre todo, radian belleza griega. A acepción de Teodoro, lleva una bolsa de papel con dos agujeros, para los ojos. El es demasiado tímido, pero aprecio su presencia, sabiendo sobre la gran multitud. Si que parecen modelos o estrellas de cine Nos tomamos algunas fotos para recordar el momento. Le avise a mi madre sobre este día, pero "el trabajo primero" y no la culpo. Siempre es el mismo cuento. Tal vez, recuerda el día en el que mi hermana entro a la misma secundaria. Le cuesta superar su muerte. Adele fue estudiante de honor y representaba a la institución en competencias. Yo terminare con el mismo titulo por haber nacido dotada. Adele se esforzaba demasiado, yo solo necesito leer una vez los libros. Los libros fueron mis primeros regalos de cumpleaños (dejando a un lado los regalos de bebe), ayudaron a aumentar mi vocabulario e inteligencia y los ponía en practica, en mi día a día. En la actualidad, sigo haciendo lo mismo. Mi madre pocas veces presta atención a mis capacidades. Recuerdo cuando estaba en primaria, los profesores se habían comunicado con ella para hablar de mi inteligencia. Con trece años ya estaría entrando a la universidad. Mi madre se negó rotundamente a que entre a la secundaria con siete años. Lo único que hizo por mi , es haberme enviado a una primaria, con tres niveles extras de dificultad la antecesora.
"¿Que podía hacer? Debo de obedecer a mi madre"
- ¿No lo crees, Henry?.. - la voz dulce de Orion salvo mi cordura de mi pasado. -
- ¿Qué cosa? -
- La foto... estamos bonitos.-
- di una pequeña vista a la foto y volví a mirar al suelo. - Si... es verdad. -
Los profesores abren las puertas y, mientras entramos, nos entregan un panfleto sobre la institución, sin olvidar decirnos que nos dirijamos al gran salón. Fui un poco despistada. Falta uno de mis amigos, uno de los mas inteligentes y con quien compito con juegos de inteligencia. Pregunte por Leo, > agrego Teodoro. Espero que le vaya bien, donde quiera que este. Los estudiantes entran al gran salón y los invitados se dirigen al segundo piso, donde hay un balcón. No deseaba llamar la atención, pero gracias a mis amigos, los susurros retumban en mis oídos. Aun así, estoy feliz de no estar sola.
- Bienvenido a todos los alumnos a la secundaria Lanx, donde podrán buscar su carrera y poder divertirse entre todos. Antes de seguir, quisiera que la estudiante Henry Gray, suba al escenario para felicitarla, sobre el desempeño en la prueba de ingreso. -
Todos lo acompañan con aplausos, obedezco y estrechó su mano. ¿Así que vuelvo a recibir honores por mis notas? Vaya... que novedoso.
- Felicidades, fuiste la única estudiante en tener la calificación máxima en la prueba de ingreso. -
- Muchas gracias. - escucho gritos desde el piso de arriba. Que tiernos son mis amigos. -
Cuando terminó el acto saludé a mis amigos, entre abrazos, y, luego de las felicitaciones, voy a mí salón. No puedo concentrarme en mí lectura por los gritos de mis compañeros. ¿Tanta felicidad les resulta ver a sus compañeros de primaria o hacer nuevos amigos? La campana suena y al salón entra una joven profesora, con un aura de la misma naturaleza: cabellos del color de las hojas otoñales, ojos pasto y una hermosa piel mestiza.
- Buenos días, estudiantes. Me llamo
Latina Achabe. Seré su tutora de sus años, en esta bella secundaria. Antes de seguir les pediré a todos que pongan sus mesas en modo de círculo. Tranquilos, mí escritorio también será parte del círculo. No afuera, ni al medio, parte de el. Así que comenzamos. -
Es muy inusual su actitud. ¿Es por qué es joven? No, es porque su personalidad es así. A la gran mayoría les parece incómodo, no saben a qué punto quiere llegar. Lo único que me percató es la posición de las mesas, nos obligan a ver a la persona de enfrente nuestro.
- Excelente. Niños me he presentado ya ante ustedes pero, no les dije lo más importante de mí, ¿Y es? -
- Tu persona. -
- Exactamente, Henry. -
De seguro recuerda mí nombre por el acto.
- Como dijo Henry, no dije sobre quién soy y a qué aspiro. Porque si, los adultos siguen aspirando sueños y deseos, aún con su trabajo. Comenzare a expresar quién soy y mis gustos: Amo leer libros donde expresen con detalle cada aspecto del ambiente y de los personajes, soy una persona optimista, segura, aunque tenga mis momentos como todos y, para finalizar, adoro enseñar y ver cómo crecen, poniendo en práctica lo aprendido. Veamos, ¿Quién seguirá?.. Veamos... -
Todos pedían por ser elegidos por l
profesora. Es obvio que desean ser escuchados. ¿Por ego?, ¿Aburridos?, no lo sé. Solo se que desean ser escuchados.
- Henry. Cuéntanos de ti. -
- Está bien. -
Odio ser el núcleo de las miradas.
- Yo no tengo mucho que decir de mí. -
- Comienza por tu nombre, es un buen inicio. -
- Creo que todos sabrán mí nombre por el acto. -
- No quita el hecho que es una parte importante de nuestra identidad. -
- suspiro. - Mí nombre es Henry Gray y soy reservada ante lo nuevo o las personas que desconozco, así que no diré mucho de mí, por ahora. -
Tomo asiento y los alumnos quedan estupefactos. Es la verdad.
- Está bien. Muchísimas gracias, Henry. ¿Quién sigue? -
Por lo menos no me obliga a proseguir con mí identidad. Las aspiraciones, sueños, cualidades, suenan por cada parte de mis odios. Doctores, amorosos, aman a su familia, quieren conocer a algún famoso, esas metas son las de mí compañeros.
- Como hemos escuchado, tenemos distintos sueños y personalidades. El inicio y almas son diferentes pero ustedes están juntos, en un mismo sitio, porque tienen la misma situación: terminar sus estudios y saber a qué dedicarse. Pero ustedes también tienen un problema y no es solo terminar sus estudios. Su problema principal es saber cómo se identifican y como desean identificarse más adelante. - de seguro explotó el cerebro de muchos. - Como ya les dije, seré su tutora hasta su último año de secundaria. Realmente deseo no solo integrarles el chip de lo moral, quiero que sus cerebros florezcan junto con su humanidad. -
Ella suelta una risa al percatarse de las miradas perdidas, de algunos, de mis compañeros.
- No los confundiré más y en vez de presentarse por obligación, todo nuestro horario vamos usarlo para que cada uno de ustedes se quiera abrir con la persona que desee, en este salón. -
Cada uno habla con los que le llaman la atención y yo solo me quedo pensando en lo que ella dijo. El problema de todo adolescente es saber su identidad. Es un tema bastante delicado sabiendo que es una búsqueda personal. La identidad: lo que nos define como individuo. Puse mí silla al lado de la profesora.
- Un gusto profesora. Me llamo Henry Gray.-
- Un gusto, soy Latina. Que bello es tu buzo.-
- Gracias. -
- Veo que no hablas con ninguno de tus compañeros. -
- Me gusta escuchar lo que pienso y leer. -
- ¿Y socializar? -
- Tengo amigos afuera del colegio, pero no suelo hablar. -
- Vivimos en un mundo en donde a muchos les enseñan a ser muy monógamos y, a otros pocos, a ser uno con los otros. El ser humano nació para estar acompañado. Ya es momento que conozcas a tus pares, ¿No lo crees?. La búsqueda de la identidad también va de la mano con las relaciones que armas en el camino. -
- ... –
(...)
Ya va ser la última hora, las horas las pusieron en conocerse y platicar. La profesora es un amor de persona. Algunos pidieron libros para leer, otros escuchan música, sin olvidarse de hablar con la profesora. La señorita Latina, da la orden de devolver los libros a la biblioteca. Accedí a llevar los libros, pero jamás espere la compañía de una chica, de grandes destellos.
- Es muy tierna nuestra profesora. Que bueno que la tendremos todos los años.- que parlanchina.- Dijo que le pintara algún día sus uñas. -
-...-
- No eres muy habladora, ¿Verdad, Henry? -
- No mucho. -
- Siempre fuiste así. -
- ¿Cómo sabes? -
- ¿No me recuerdas? -
- ¿Es porque lo escuchaste del director o en la clase? -
- Más allá de eso... Estuvimos en la misma primaria. -
Cuando la observé, con más detalle, recordé a una compañera de jardín y primaria, con las mismas mejillas que ella, rojas como una...
- ¡Manzana!. -
- ¡¿Eso nunca olvidarás verdad?! - dijo con un leve enojo. -
- Es que ese era el apodo que usaban en ti.-
- Es que mí piel es demasiado blanca, tanto que se nota mis mejillas rojas. - bufé y sonríe. - Recuerdo que te habían cambiado de colegio y luego no supe nada de ti. Pensaba todo el tiempo en la niña que resolvía con velocidad las consignas de la maestra. Gracias a ti me inspiraste a no rendirme, aunque las cosas me resulten difíciles. Me inspiras a no rendirme en los estudios. -
- ... Pensé que todos me veían como una rarita. -
- Pues yo no soy parte de ese grupo. Mí madre siempre habla de ti. Esta sorprendida de tu inteligencia y hoy pudo comprobar, sin duda, eres súper inteligente. -
- Dale mis gracias de mí parte. -
- ¿Por qué no se lo dices tú? -
Así como ella dijo, las clases terminaron, agarró mí muñeca y me llevo arrastrando a su casa. No tuve tiempo de saludar a la profesora. Desde el regreso al salón, no se apartó de mí y, ahora, estoy yendo a su casa.
- Mami, ya llegué. -
- Bienvenida. Vaya, tenemos una invitada. -
- Traje a Henry, mami. -
- Lo veo y no lo creo. Un gusto, Henry.
Me alegra que sean amigas, así podrán ayudarse mutuamente con los deberes. -
- Si. Mami. Estaremos en la cocina, cocinando galletas. -
- ¿Eh? - me sorprende. -.
- Claro que sí, bebé. Comprare cosas para compartir la merienda. No me tardo. -
- Okey. Ven. - otra vez me arrastra. - ¿Preparaste alguna vez galletitas de chocolate? -
- No soy muy buena en la cocina. -
- No pasa nada. Te enseño. -
Mí cara no muestra mí felicidad por la situación, pero estoy muy feliz de estar divirtiéndome. No recuerdo cuando fue la última vez que recibí mucha atención.
Mí hermana le encantaba cocinar y compartirla con sus pares. Parece tener una bella relación con su madre. Si llamará a mí madre "mami", me retaría.
Parece que en esta casa no hay tantas demandas.
- Mí ingrediente especial es amor. -
- ¿Le pones amor? -
- Claro que sí. - sonríe.-
- Perdón, aún no recuerdo tu nombre. –
- Laura. -
-Te llamaré manzana. -
- ¡¿Por qué?! - aplasta una bola de masa. -
- Te queda bien. -
-Ese apodo... Era de burla. -
- ¿Burla? -
Colocamos las masitas en una bandeja y le ponemos chispas de chocolate.
- Siempre me estiraban mis cachetes y gritaban manzana. Nunca hubo un momento en el cual no llorara por eso. - parece que va a llorar. -
- Yo recuerdo que no podía quitar la mirada de tus mejillas. - meto las galletas al horno. - Te ves muy tierna con ellas y, también, me recuerdan a las manzanas cuando están bien lavadas. Brillas por los rayos del sol. -
Sus ojos radian como dos luceros. Ahora se que le gustan los halagos.
- ¿Te gustan las manzanas? -
- Si. -
-Se nota. - ríe a carcajadas. -
(...)
- Muchas gracias por la merienda. -
- De nada. ¿Segura que no deseas que te acompañemos? -
- Tengo que pasar por un lugar primero así que no se preocupe. -
- Okey. -
- Henry, ten. - me entrega una hoja con números. -
- ¿Tu número de celular? -
- Así podemos hablar en cualquier momento. -
- Está bien. -
Ellas me despiden y voy a la casa de los chicos. Mis hermanos de corazón viven en una casa, oculta en el bosque, para que las personas, no pertenecientes a mí grupo, jamás encuentren su ubicación.
Leo los encontró, los conoció y les brindo un maravilloso hogar. Era gracioso recordar los momentos de choques que tenían al principio. Con el tiempo, se dieron a entender y amarse. Los bosques de Neverland, son hermosos y protegidos por todos los ciudadanos. Tocó el timbre y me reciben mis amigos.
- Bienvenida y felicitaciones.- me reciben con una torta y una picada. -
- Nuestra Henry es talentosa.- habla Roberto. -
- Estamos orgullosos por ti. - Charlotte tiene una bella trenza. -
- Gracias chicos. -
- De nada, pequeña semilla. - pone una corona de flores. - Estamos felices que hayas entrado. -
- ¿Leo volvió? -
- ¡Debe de estar durmiendo! - Axel grita desde la cocina. -
- ¡Gracias, Axel y hola! -
Fui corriendo a su habitación, abro la puerta y, al notarlo acostado, salto encima de el con el diploma que recibí.
- Buenas noches. -
- ... Hola Henry... Tuve un día agotador. - estira sus brazos. -
- Yo igual... Mira.- le entrego el diploma y las galletitas (empacadas en una bolsa) en sus piernas. -
- ¿Las hiciste tu? -
- Una chica, que era mí compañera de la escuela, me llevo a su casa y me enseñó. -
- Que bueno que te abriste a ella. Las probaré con los demás. ¡Chicos traigan la fiesta para aquí! -
- ¡Yei! -
La cama está repleta de jóvenes apuestos y enérgicos. Comemos ramen, especialidad de Axel, y miramos una película que nos recomendó Lithium. Orión acomoda su cabeza en las piernas de Leo, Lithium tararea una canción de la película mientras que Roberto y Charlotte bailan. Teodoro tiene un asunto con sus madres. Me hubiera gustado verlo. Entre nosotros, nuestro lazo se está haciendo demasiado fuerte y deseo que jamás se rompa. Tal vez, a los ojos de las personas, ellos son unos cochinos por andar con una menor. A Leo, lo conocí en zonas donde haya multitud de personas y, es más, Carla llego a conocerlo. Confío en el y en los demás. Ellos son mis hermanos mayores de corazón. Los ronquidos de los chicos se hace presente. Deben de estar cansados por organizar todo el festejo.
- ¿Problemas de identidad? - dice Leo. -
- Es algo que aún estoy buscando y que nosotros también. Por eso nos volvimos cercanos. Necesitábamos reconfortar nuestra soledad y lo raros que somos para la sociedad. -
- Creo que es un hermosa circunstancia. - mira a los chicos. - Es bueno que nos cuestionemos nuestra identidad. Si fuéramos como dictan las personas, perderíamos nuestra propia esencia. Aún recuerdo cuando todos nos juntamos en esta casa, ninguno se llevaba bien con el otro pero, no nos rendimos en entender lo que el otro deseaba hacer de su vida. Vimos en el otro lo que sentimos en nuestra vida: la soledad. Estuvo bien la profesora, hablar en clase de empatía. Con la empatía, además de unirte con el otro, te encuentras también contigo mismo.-
- Yo... Quiero florecer como persona. -
- Y lo harás. -
Besa mí frente y comienza a pellizcar a todos. El chillido de Roberto rompe nuestros tímpanos y Charlotte lo castiga con un ataque de almohada.
- Chicos vamos a acompañar a Henry a casa. -
(...)
- Quisiera conocer a aquella profesora. Cómo la describes es una amante de la naturaleza. -
- Claro, Leo. -
- Miren el cielo. -
El cielo, con las estrellas y los colores violetas, son un tesoro olvidado por las personas de las grandes ciudades. Estar con ellos son momentos donde encuentro maravillas. Muchas civilizaciones antiguas, creían la existencia del alma, de sus ancestros, en las estrellas. Charlotte creen aquella fe, > . Vivimos para luego morir. Nuestra existencia, solo nosotros la dirigimos: que queremos ser, hacer y amar. Algunos quisieren controlarnos. No hay que callarnos. Porque sino nuestra luz morirá y no estaremos en el universo.
(...)
- Ya regrese. Hola, hermana. -
Saludo la foto de mí hermana, está colgada en la pared de la entrada. Mí abuela está viendo la tele y me saluda. Ella convive conmigo y mí madre, la adoro demasiado.
- Hola, Henry. Veo que te la pasaste bien con los libros. Son una gran amistad. -
- Ellos no son mis amigos. - le doy una bolsa de galletitas y ella un jugo de frutas. - ¿Mamá está? -
- Si, está en su habitación. -
- Gracias, abuelita. -
Beso su cachete y tocó la puerta del cuarto de mí madre.
- Madre, soy yo. -
- Pasa. -
El cuarto es más de una oficina, un pobre cubículo aburrido.
- Mira, fui la única estudiante en tener la nota máxima. -
- No me dirige la mirada. - Excelente, te servirá para tener un buen futuro. -
- Y hice una galletas. -
Las dejo en su escritorio.
- ... - no responde por estar concentrada en sus papeles. -
- Adiós, madre. -
Salgo de la habitación frustrada por la poca atención de mí madre, agarró mí almohada y me siento en el umbral de mí ventana. La vista de la ciudad no puede ser más luminosa y hermosa. cantaba todo el tiempo la canción de su grupo favorito, en esta misma ventana. No era la mejor cantante pero era divertido ver tanta pasión. Agarró mí telescopio, ubicada al lado de mi escritorio, y veo las estrellas. Orión me enseñó las constelaciones y sus leyendas. Le fascina demasiado la galaxia y el cielo. Aquellas historias de héroes en búsqueda de un propósito en sus vidas, para al final volver a su hogar. Esas historias caracterizan a cada unos de los personajes y sus vidas.
"identidad"
La palabra de hoy. Espero poder dormir.
- Creo que es una hermosa circustancia.-
Será largo mí busca. Pero estoy dispuesta en buscar la respuesta. Por ahora, soy solo soy la niña más inteligente y amada por algunos. Al día siguiente, desperté alterada. Maldita sea. En mí sueño, estaba mí hermana con su pareja, alejándose de mí. Trate de alcanzarlos pero, su muerte era inevitable. Hay un parte de mí cerebro deseando torturarse con su ausencia. No, no es mí cerebro, solo soy yo. Mí alarma despierta mis pensamientos al plano terrenal, cierro mis ojos con frustración, por haberme levanta diez minutos antes de la alarma. Hice todo mi proceso de todas las mañanas: lavarme los dientes, ponerme la ropa y fijarme el calendario.
- Hoy no hay nada importante en colegio, un día común. Las tareas: no tenemos por a ver sido el primer día. Bueno... ¡A desayunar! -
Llegue al comedor y mi abuela prepara el desayuno. Las veces, donde mi abuela esta en la cocina o en la casa, lo agradezco. Ya esta en sus años "dorados". Debo de seguir apreciando cada momento.
- Buen día, abuela. -
- Buen día, Henry. -
Completamos los preparativos del desayuno juntas y comemos solo nosotras. ¿Cómo lo se? Mi madre es un engranaje mas de las sociedad.
- Debo de ir a ver al doctor el día de hoy. -
- Volveré temprano y te acompañare. -
- Claro que no, debes de disfrutar a tus compañeros. -
- Se que a mi hermana no le hubiera gustado dejarte ir sola al medico. -
Solo con nombrarla armamos el silencio. Ella era la alegría del lugar, mí abuela vio crecer a mí hermana desde su nacimiento y sufrió la muerte, antes que ella. Mi Abuela recibió el diploma de Adele y lo conserva como si fuera un tesoro.
- Lo lamento, abuela. -
- Descuida, Henry. Te esperaré en la estación. -
- Si. -
(...)
- ¡Buenos días! -
- Manzana. -
- Dije... ¡¡¡Buenos días!!!- parece contener su enojo. -
- Buenos días. -
- ¿Les gustaron las galletas a tu familia? -
- ... Solo a mí abuela le gustaron y a mis hermanos. -
- ¿¡Tienes hermanos!? Que envidia.
Siempre quise algún hermano. -
Ella toma asiento a mi lado y acomoda su valija, en la espala de la silla.
- En realidad son mis amigos, pero los considero como hermanos de corazón. -
- No sabía que eras tierna. - choca su codo con el mío de forma pícara. -
- Puede ser. -
Termino la primera clase de matemáticas. El profesor de matemáticas rompe mi paciencia. Su voz debe ser un somnífero, en vez de dar clases. Nos dirigimos al comedor. El comedor se especializa en el café, junto con sus postres, el más famoso de ellos son los Buñuelos de Moras, ricas y calentitas. Así que, si algún día pasan por esta secundario y ven una larga fila, sepan que es por aquella masa rellena de salsa de moras.
- Lo bueno es que tengo dinero. - die Laura. -
- Si. -
- Oye, ¿Por qué hay un estudiante vendiendo en la hora del receso. -
- ¿Cómo sabes que estudia aquí? -
- Tiene un cuaderno con el símbolo de nuestra escuela. -
- No cabe duda. Es la pluma de Rosalía, pero, tal vez, un directivo o profesor se lo dio. -
- Tienes razón. - chasquea sus dedos. -
En la caja pude ver con atención a nuestro vendedor, un chico de nuestra edad y de tonos tropicales.
- Buenas tardes, ¿Qué desean? -
Acento Argentino. Sin duda.
- Quisiéramos dos Buñuelos de mora. -
- Lo lamento, se acabaron. -
- ¡No puede ser! - dijo con decepción y asombro mi pequeña amiga. -
- Disculpa. - mí voz aparece para una consulta. - ¿Y no tienen de dulce de leche? -
- ¡Claro! -
(...)
- Debo de admitir, no son de mora pero son una delicia. Nunca probé el dulce de leche. -
Si que lo disfruta.
- No es típico encontrarlo en Neverland.
No recibimos exportaciones de Argentina y nuestra población indica que no hay muchos de ese país. -
- Dices, ¿Qué el viene de Argentina? -
- Lo más probable o tenga familiares. -
- Si que encuentras rápido las respuestas. -
- Es una hipótesis. No estoy bien segura si sea verdad. -
- ¡Oigan, ustedes! -
Hablando del rey de Roma. Nos detenemos en medio del pasillo. No hay tantas personas y debemos de estar en el salón en cinco minutos. Mas vale que posea velocidad en sus palabras
- ¿Cómo... - trata de recuperar el aliento nuestro amigo. - ¿Cómo es que sabías del dulce de leche? -
- Tu acento delató de dónde eres. -
- Eres la primera que sabe. -
- ¡Ah! - Manzana dice. - ¡Estás en nuestro salón. Te llamas Edgar!.. Edgar...-
- ¿Sucede algo, manzana? -
- No me sale su apellido, es difícil. - se rasca su cabeza, en busca de la respuesta. -
- Por favor, díganme Ed. -
- Muy bien, Ed. ¿Terminaste de trabajar? -
- ¿Eh? Si... ¿Por qué? -
- Ven con nosotras al salón a seguir charlando de lo rico del dulce de leche, ¿Verdad, Henry? -
- Por supuesto. -
- Gracias, chicas. -
(...)