Narra Kaguya: Los bebes duermen plácidamente y yo me encuentro ya duchada, con un vestido fino y una coleta. Es tarde, y Lucifer aún no ha llegado al cuarto al cual había mandado a dejar nuestras cosas. Bajo las escaleras en busca de Lucifer, pero no lo encuentro en ningún lado… Hasta que escucho su voz y me giro: se encuentra borracho y los guardias lo cargan; éste parece molesto, hasta que me ve y comienza a reír. —Señora Kaguya, ¿Desea que lo llevemos al cuarto? —pregunta un guardia y Lucifer los aparta. —¡Largo! —grita Lucifer serio, tambaleándose. Estos me miran. —Ya pueden retirarse —concuerdo tomando el brazo de Lucifer, y estos asienten para luego retirarse. —Yo... yo puedo —dice Lucifer intentado recuperar su postura, pero el alcohol en su sistema no lo deja. —No debis

