Narra Lucifer: Ayudo a Kaguya acomodar su vestido y me acomodo yo también; el momento hot que tuvimos hizo que nos desarregláramos un poco. Me sonríe, y yo tomo su mano para caminar juntos a la sala de apuestas. Llevo mi mano a su cintura y ella muerde su labio, dándome ganas de volver a hacerle el amor, pero ya nos retrasamos demasiado… Aunque si fuera por mí, echaría a todos de mi casa y la follaría duro, pero los deberes llaman. —Empezamos las apuestas, como no estaban… —dice Massimo con un vaso de vodka en mano. Hay mucha gente, a algunos los conozco, y a otros no, pero sé que ninguno es muy bueno. Me acerco a la mesa de mis familiares, y Kaguya se sienta a mi lado para jugar al póker. —¿Apostamos en grande, mi reina? —consulto, mirándola divertido, y ella lleva su mano a mi

