Por momentos con Giuliano nos golpeábamos, tanto y tantas veces que incluso llegué a pensar que era nuestro trato. Y una vez lo vi a él, a Giuliano coqueteando con una chica y entonces él comentó que estaba viendo cosas donde no había, que estaba loca y que mejor sería que nos dejáramos de ver.
Mi mejor amiga, Kat, estaba atravesando una relación un poco tortuosa y me dijo; ''admiro la fortaleza que tienes, que no tengas miedo al rechazo y que no te importe profundamente nadie, que te ames tanto a ti'' y es que, ella realmente necesitaba de eso porque tenía autoestima baja y entonces le aconsejé un poco, y otro poco le mentí.
No es como si no me enamorara. Giu podría hacer tambalear mi mundo si quisiera y eso lo supe cuando detrás de las palabras de ''no seguir viéndonos'' vinieron las de ''quizás es lo mejor para nosotros''. Lloré muchísimo, porque aunque no lo admitiera, amaba a Giuliano, y lo quería siempre conmigo. Y yo para él era como todos.
Creo que aquello fue significativo porque hizo que me diera cuenta que con Giuliano jamás seríamos la clase de personas que tendrían una relación, no porque yo no hubiera querido, sino porque él no lo quería, y yo siempre estaría a su merced tomando todas las migajas que me daba. Y lo pensé, mientras nos veía a ambos tumbados sobre una cama desordenada que más tarde limpiaría la empleada que había contratado su madrastra. Entonces todo cayó como un montón de fichas.
Giuliano siempre me traía a su departamento porque sabía que estaríamos solos, eso significa que nadie más me vería y que podría hacer lo que hiciera de mí, y le gustaba drogarse y que yo no lo juzgara. Lo acompañaba. Llegué incluso a pensar que si Giuliano aguantaba mis gritos era porque me quería, pero en realidad no se trataba de eso, yo era su chica para esas cosas, pero él nunca sería mi novio. Yo era como la guitarra en la que hacía sus líneas de cocaína y luego cantaba a viva voz, y yo lo escuchaba aunque cantara horrible porque me había aprendido todos sus gustos musicales aunque no fueran los míos. Y sin embargo, eramos todo, pero no eramos nada. Así que acepté lo de dejar de vernos, por un tiempo.
Había conocido chicos, pero ninguno me interesaba y los que sí lo hacían, yo no les interesaba en lo absoluto. Como suele suceder, entonces me mantenía soltera. A la espera de que él regrese. Había también comenzado otra carrera en la universidad y pensé que eso me ayudaría a conocer gente nueva, pero después, esa gente me invitaba los fines de semana a fiestas en las que mentía que estaría con alguien para no ir. Estaba sola, hundiéndome, no era Giuliano, era yo. Todo siempre me dolía montones y estaba cansada que hicieran y deshicieran todo lo que quisieran de mí, y me aislaba, y la gente luego dejó de preguntar, porque pensaba que estaba en algo, o con alguien. Ellos se equivocaban, la soledad no era la peor de mis preocupaciones, lo era no vivir. Y ésta era una de las causas de las pastillas, que te quitan las ganas de involucrarte en tu propia vida.
Una vez, hablando con mis padres, me dijeron que tomara las cosas con calma, me arroparon y mi madre ayudó a bañarme mientras que yo le contaba drogada sobre Giuliano, y ella solo decía ''Toma con calma estas cosas hija, tú sabes, eres algo sensible, el mundo es despiadado'' y solo me encogía abrazando mis rodillas. Mi padre tampoco estaba muy contento, me veían marcas, me veían alejada, sentían que no era lo mismo, y que nuestro vínculo se había roto. Este tipo de cosas no nos cuentan de estas drogas, exceptuando la parte cool, te aíslan.
No vi por años y meses a mis amigos, y a mis mejores amigas, que lograban entender mis asuntos. Había peleado con muchos amigos durante este tiempo, había alejado a muchos de mí, y comencé a bajar de peso. Creo que todo comenzó cuando empecé a ser fría e hiriente. Y eso es lo más cruel que le puede pasar al ser humano, ser una persona de mierda. Pero yo no buscaba ayuda de nadie, no la quería, entonces solo me dejaba llevar. Había hecho tantas cosas bien en la vida, necesitaba este momento, y este momento fue tan eterno, me llevó tanto tiempo saber, y es que, las drogas son engañosas, solo quería que el frío desaparezca, estar tranquila, dejar de sentir ansiedad, dejar de llorar, y sin embargo, lo seguía haciendo, mis pastillas dejaron de funcionar, y ahí comenzó el declive.
Y un día, salimos con Giu, y uno de sus amigos me pareció atractivo, todos estábamos drogados y él nos vio y nos dijo que nos besáramos, y lo hicimos, pero luego, decidió que era una prueba, y fallé enormemente la prueba, y me bloqueó, durante mucho tiempo, y no supe de él durante muchísimo tiempo, me dijo que era una puta. Y que aquél que buscase algo que sexo conmigo era un tonto, y extrañamente, no me dolió. Y que no me doliera, significaba que lo nuestro estaba roto, y que ambos, lo estábamos. Al tiempo sus amigos nunca más me buscaron y Giuliano me bloqueó por toda red social que se le pudiera tener contacto, y en ocasiones lo extrañaba con tanta fuerza, que quería solo llamarlo para saber si estaba bien, pero él me había tratado tan mal, y aún así, estaba dispuesta a perdonarlo, porque lo quería, lo amaba, porque eramos Mel y Giu, eramos nosotros y era típico de nosotros estas cosas...
Hasta que un día dejó de serlo, y realmente la ausencia fue contundente, y mientras tanto, yo me sentía tan sola, que ni siquiera quería seguir mi vida adelante, porque tampoco me iba bien en la universidad, y tenía tantas cosas de que preocuparme, como encontrar un trabajo cuando ni siquiera quería hacerlo, y el mayor de mis problemas era extrañarle.
Lo que más me molestaba de eso, fue haberle dado la razón. Yo no era drogas y alcohol, pero me divertía, como él, como sus amigos, y él me ponía a prueba. Nunca fui demasiado inteligente para darme cuenta cuando las personas están poniéndome a prueba, así que no le di importancia, pero luego me pareció algo cruel. Giuliano era mezquino, pero no lo admitía, esperaba que fuera de él y exclusivamente de él, pero a su vez, no me declaraba su amor, ni tampoco que sintiera que me quisiera. Era como si las cosas las debiera adivinar, y todo lo respecto a él eran un montón de preguntas sin respuestas.
Pero sin dudas de las cosas que más me arrepiento es de haber conocido a Giuliano y de haberme dejado arrastrar por todo lo que él significaba. Porque no se pueden a descender a infiernos como el suyo y salir ilesa, yo seguía pensando que tenía el control, incluso cuando me había vuelto violenta en mi propia casa.
Una vez, con mi madre discutimos y la empuje, y no recuerdo lo que hice después de eso, pero luego le vi los brazos lastimados, y los almuerzos se habían vuelto silenciosos. Mi madre ya no estaba de acuerdo en que tomara medicación y entonces, las cosas se habían descontrolado. Sentía que solo me molestaban, pero los amaba, y eso quizás era lo peor. Pero eran una molestia porque entonces yo estaba con mis asuntos y con el corazón roto. Y la relación con mis padres se había complicado bastante como para contarles sobre que estaba con el corazón roto, así que por momentos solo tomaba algunas botellas de vodka con algún dinero que me encontraba en mi cuarto. Y mezclaba en ocasiones el vodka con pastillas, y me quedaba viendo al techo, completamente sola, como las cosas cambiaban de forma y luego dormía horas y horas. No podía contarle a nadie mis pesares porque la única culpable de todo lo que había sucedido era yo. Así que allí fue cuando comencé a barajar la idea de que quizás todo estaría mejor sin mí.
Giuliano ciertamente me había llenado de miseria, pero no era el único culpable del desastre que hice de mi vida. Lastimé a las personas que más amaba, y comencé a ser una persona poco confiable, así que decidí tener todo lo que quisiera porque ya estaba enojada de ser la hija perfecta y mis padres de todas maneras pensaban que era un mounstruo, por eso me observaban con miedo, por eso me decían que era drogadicta, por eso cada vez que estuviéramos peleados, ellos se llevaban mis medicinas a otra parte y me las confiscaban. Y esto, me llenaba de dolor y de ira, porque no tenía control ni posesión sobre mis cosas, y tampoco tenía opción. Odiaba que no tuviera dinero, trabajo o algo que pudiera darme todo aquello que necesitaba, y estaba totalmente enojada, porque de todos modos, había perdido todo aquello que me hacía especial. No estudiaba, no escribía, no veía a mis amigas, no salía de fiestas, el mundo no se veía de los mismos colores y los días tampoco. La relación con mis padres había dado un giro de ciento ochenta grados y ya no había retorno para mí.
Quizás nada podía ser perdonado. Quizás había hecho las cosas tan mal. Quizás todo lo que yo significaba estaba mal. Entonces, consideraba justo alejarme de todo el mundo.
''No deberíamos seguir viéndonos'' fueron las últimas palabras que esbozó Giuliano, pero para mí significaron mucho más que eso, fue el agua fría repentina de la mañana que me hacía dar cuenta de la realidad que estaba frente a mis ojos, me había dejado arrastrar en su basura, y ni siquiera podía culparlo. El daño me lo había hecho yo misma.
No había vuelta atrás, ni para Giuliano, ni para mí.
Lo supe después.
En ocasiones me hubiera gustado poder decir que tuvimos una relación sana de varios años pero entonces mentiría, porque nunca estuvimos a la altura, y supongo que cuando creces lo sabes, cuando fue amor y cuando no lo fue. Y lo mío con Giuliano, fue un pecado. No nos amábamos, nos destruíamos. Y llevamos todo esto de manera tan silenciosa y tan aislada, que solo uno de los dos puede contar la historia verdadera, y no me siento orgullosa de ello.
¿Saben? D todo lo ocurrido en la vida quedan secuelas. Yo aún siento que las tengo, algunas veces sueño con Giuliano, pero son pesadillas. Ya no son sueños gratos y con canciones de one direction como lo hubieran hecho antes. Ni tampoco eran sueños que sucedieran en parques de diversiones, sino, en oscuridad y los más trágicos escenarios. De todas maneras no quiero contar las cosas sin orden, básicamente había terminado aparentemente con Giuliano, en resumidas cuentas, pero había terminado con Giuliano muchas veces antes. Y ésta vez no sería la última. Pero ese es el problema de las relaciones tóxicas, nunca sabes como terminan. Quisiera poder asegurarles que aquí realmente terminaba todo, que cada uno seguiría por su lado y tendríamos en alguna oportunidad la posibilidad de cambiar nuestros caminos. Pero no lo hicimos y todo aquello que hablamos alguna vez de Romeo y Julieta, parecía acercarse, pero sin que fuéramos realmente alguno de los personajes.
Dios sabrá que sí intenté, que hice lo que estaba en mis manos para no acabar así, pero sin embargo, todas las veces, sentía lo mismo de siempre, el vacío, el crujido y como todo se volvía, como volvía la realidad y como es que todo volvía a sentirle horrible, y hasta había olvidado lo que se sentía llorar por alguien, pero la última vez que supe de Giuliano, lloré realmente. Y tampoco puedo decir con exactitud que yo soy la culpable de su vida o de sus decisiones, y supongo, ahora que ha pasado mucho tiempo y estoy escribiéndoles esto, de que él fuera culpable de lo que sucedió entre nosotros.