Una vez Giuliano dijo que no le gustaría casarse y aunque por mucho que lo intentara, y que quisiera poder pensar como él, a mi sí me gustaba la idea. En el fondo quería que alguien me quisiera tanto. Quería que Giu me quisiera, quería que me tomara en cuenta. Quería en el fondo una idea romántica de un vestido en blanco y una mano que me llevase al altar, pero el respondió, que esas eran solo ''cosas de chicas''.
Le pregunté ese día si nos casaríamos alguna vez en broma y él sonriendo respondió; ''Te quiero Mel, pero no'' era sin duda la respuesta que nadie busca, pero me conformé. Dibujé mi rostro con una sonrisa fingida. Él después salió con sus amigos, ellos no me caían bien. Me hacían sentir incómoda porque siempre que pasábamos las noches todos juntos alguno intentaba manosearme. Aunque eso es normal considerando que son una banda de drogadictos. Lo anormal es que a Giu le importaba un carajo y yo le dejaba que le importe un carajo. A veces pensaba, en mis más oscuros pensamientos, si realmente sus amigos eran así o era Giuliano quien me ofrecía a ellos.
Giu llegó tan destrozado esa noche a su departamento, drogado preguntó; ''¿Sigues aquí?'' Le recordé entonces que él mismo me había dejado ahí porque no quería salir con sus amigos porque me daban miedo y que además había tenido problemas en casa. Y él, en el suelo, esbozó; ''Debe ser triste ir buscando que alguien te quiera''. No pude llorar. No me salieron lágrimas, solo quedé en shock. Tomé mis cosas, recuerdo pensar demasiado en las cosas que había traído para no olvidarme y distraerme de lo que dijo, él se reía frenéticamente y luego dijo el ultimátum; ''Melany, eres tan patética a veces''. Lo estaba disfrutando, él realmente lo estaba disfrutando. Fui hacia él con una ira desconocida para mí en ese entonces y lo pateé en la boca del estómago. Y se sintió tan bien. Se sintió tan jodidamente bien que siento que eso fue un detonador absoluto de males que me siguieron después.
No supe de él hasta dentro de tres días después, cuando me llamó porque me necesitaba, porque no podía más con su vida. Pero nosotros eramos así, nos golpearíamos, pero luego nos perdonaríamos y podíamos seguir amándonos con la misma intensidad con la que por momento nos odiábamos. O eso al menos creía yo.
Y una vez, prometimos algo estúpido. Morir como Romeo y Julieta, claro que ninguno de los dos había leído nada de Romeo y Julieta, y tampoco nos parecía romántico el suicidio, creo que aquél momento vislumbró su interés en irse de esta vida y el mío de seguirlo hasta la muerte. Aunque claro que en su momento no lo vi así, la idea de que esté dispuesto a morir conmigo me complacía tanto, que hasta algo tan triste como la muerte de ambos podía sonar halagadora en mi cabeza, porque era más de lo que jamás él me había dado. Ésto tenía olor a promesa, y esa promesa necesitaba de ambos.
Pero la propuesta de morir de Giuliano realmente no tenía nada de Shakespeare. Sus padres se divorciaron y el hermano menor se quedaría con su madre, mientras que Giu se quedaría con su padre, quien había sido el causante del divorcio por su joven secretaría. La vida de Giu estaba comenzando a desmoronarse, y entonces él también lo haría, pero el problema es si me arrastraría con él...
Una vez fuimos a la casa de sus padres, estaban en pleno divorcio y Giuliano debió ceder su departamento, su burbuja. Sus padres no me vieron porque llegamos de madrugada y haciendo puntapiés, pero los perros notaron nuestra presencia y nos hicieron notar. Al final su padre le echó un sermón sobre no traer mujerzuelas a casa, sobre respetar la familia y sobretodo a la casa familiar, que se estaba por supuesto, desuniendo, ya que sus padres ya dormían en cuartos separados. Conociéndolo a Giu, lo de mujerzuelas podía ser posible.
El caso es que él siempre había tenido todo y de pronto, debía vivir las costumbres de su padre y su nueva madrastra. No indagué demasiado en el tema, pero sé que comenzaron los problemas económicos. Yo no podía comprar drogas, y se las tenía que compartir las de mi medicina. Los problemas no tardaron en aparecer, y Giuliano en abstinencia me daba miedo. Era violento, sentía escalofríos, estaba paranoico y enojado todo el tiempo. Así que esperé que se recuperase, pensaba huir una vez lo hiciera. Esta no era la parte bonita de las drogas, no era lo que buscaba, yo nunca había buscado esto.
Cuando te drogas, algunas cosas te parecen tan grandes, y otras, solo las estás viendo maximizadas, como el caso de Giuliano, que siempre estaba a la defensiva, esperando a pelearme. Lo único bueno era el sexo, y dudo que alguno de nosotros se amara más que a sí mismos, pero ambos queríamos ahogarnos en todo esto, y nadie sabía el porqué. Solo nosotros. En ocasiones peleábamos tanto que lo hacíamos en público, o en privado, en privado las cosas eran más tensas. Una vez, le dije a Giuliano que debería dejar de ser un imbécil que siguiera en todo a sus amigos, y él me tomó del cuello y me llevó contra la pared, ''No digas más cosas como esas, mis amigos son mi familia, tú no''
Y me quemaba, ardía, junto a él nada estaba bien, intentaba eclipsar lo malo para tener lo bueno de vuelta, en ocasiones él traía un ramo de rosas que me encantaban y en otras sentía ganas de patearlo porque era un inútil, en ocasiones yo lo veía como un bebe mientras dormía, y en otras, lo veía como alguien que podría matarme.
Aunque algunas veces teníamos buenas mañanas, me despertaba en su casa y él traía el desayuno a la cama, me compraba Cheescake que era una tarta que me gustaba mucho con un poco de capuchino ya que en su casa tenían empleada y le había mandado a hacerle el recado de ir a una cafetería. Y despertaba, y lo veía, y entonces no importaba si él no pudiera amarme de la misma forma que yo a él, porque lo necesitaba en mi vida. En mis mejores sueños lo había matado. Y mi mundo podría haber sido mejor si no estuviera él, pero entonces dejaría de ser mi mundo sin él.
Y hasta que sucedió, lo que siempre preveí, mi peor temor, le había preguntado a uno de sus amigos si yo era una chica con la que él estaría, y su amigo le dijo que sí, y Giuliano añadió ''pero no para algo serio, ya sabes...''Allí lo supe. Yo no tenía la culpa de que Giuliano no me quisiera, porque de hecho siempre volvía a mí de alguna forma, no es que no le pareciera atractiva, de hecho lo era. El problema suyo conmigo es que yo no era de las chicas con quien tienes algo serio, según él.
Tuvimos una gran pelea luego por eso cuando me estaba llevando a mi casa, paramos en medio de una estación de servicio y le comienzo a preguntar porqué es que dijo eso, a lo que él responde que eso ya lo sabía, que no era algo que se pudiese explicar, que habían mujeres con quienes tener sexo porque solo están buenas y por quienes te interesas de verdad, y allí descubrí que en realidad esto no era para nada amor, y si lo era, era algo muy retorcido de su parte. ''¿Crees realmente que a alguien le interesa las cosas que piensas cuando lo primero que te ven es tu cuerpo?'' y lo hizo sonar como si realmente fuera mi culpa, y luego comenzó con una lista de todos sus amigos a los que le atraía físicamente como una puta más, y que yo era tan estúpida, que pensaba que ellos querían algo serio conmigo. Pero mentía, porque yo no quería a sus amigos, lo quería a él, pero él insistió y lo llevó al extremo, me dijo que me hacía la mojigata pero en realidad quería lo que todas las putas querían, drogas, alcohol gratis y que nos lleven de paseo en carro. Yo solo pude intentar llorar, pero salí del auto deprisa y me metí al baño de la estación de servicio. Allí sequé mis lágrimas y me retoqué el maquillaje mientras me preguntaba si todo esto era realmente mi culpa, si realmente había hecho algo malo. Y en realidad no había hecho nada, solo era él y sus inseguridades que no podía dejar pasar, estaba enojado con cosas que no sabía.
Supe después, que él había discutido con varios de sus amigos y por ello el recelo de que todos también quisieran conmigo, pero allí yo no era protagonista, era casi un decorado. Sus amigos eran unos imbéciles misóginos, y Giuliano, probablemente también.
Y aunque tres días pidió perdón, diciéndome que no volvería a insultarme de esa forma, era la segunda vez que lo había hecho, y no había visto intenciones de que quisiera tener un gran cambio en su vida, y no estaba acostumbrada a este tipo de cosas. Es decir, en mi toda mi entera vida había sufrido de amores no correspondidos, y de amores fugaces, y es muy probable que también de algún imbécil, pero podía lidiar con el corazón roto, pero ya no podría curar a alguien sobre lo que pensaba sobre mi mundo, entonces, fue la única vez que realmente consideré dejar de estar con él definitivamente. Pero solo lo pensé, no se lo dije.
Y aunque me mantuve reticente en mi postura, de todas maneras seguía siendo algo que estaba en mi mente, y que lo dejé pasar. Y ojalá no lo hubiera hecho, porque entonces lo que siguió después no hubiera sucedido.
Sabía que era difícil de entender, que las personas cuando detectan algo peligroso escapan al momento, pero yo estaba esperando que coincidiera la imagen que yo tenía de él con la nueva imagen que me demostraba de él, en realidad era un trabajo absurdo porque nunca conoces del todo a las personas, pero en el momento parecía tener sentido o es que quizás, lo cual es lo más seguro, estaba esperando que se retractara de alguna manera, que lo hiciera mejor, que me demostrara que en realidad todo esto eran malos entendidos, pero no lo fueron.
Nunca entendí el fenómeno de por tener un par de senos podía estar fuera de la selectas mujeres que sí merecen ser novias de alguien, como si esa estupidez en realidad fuera válida. Era solamente un pensamiento de drogadictos. Y creo haberle dicho en la estación, después de que había comprado cigarros y me los ofreciera como si nada y de habérselos tirado al suelo, él me dijo algo como que estaba loca. Y allí solo se me ocurrió decirle que él me había hecho eso, pero entonces sin inmutarle, él subió a su auto y subió su persiana y arrancó el auto, como si me iba a dejar ahí. Y entonces fue más la furia y los gritos, porque era de madrugada, y solo comencé a gritar, ''Tú me hiciste esta porquería, no es justo'' y luego, después de media hora, él volvió. Pero entonces yo era un mar de lágrimas sentada en el cantero de un árbol, con el maquillaje corrido, y en realidad lo odiaba, él solo abrió la puerta del acompañante y me dijo ''¿Te vas a subir o sigues enfadada?'' y me subí, pero solamente para llegar a mi casa. Y esa noche, sentía que extrañamente no sería la peor.
No dejó mensajes, como si fuera una pelea más, una menos. Y yo realmente me puse a profundizar que si no hubiera conocido a Giuliano, nada de lo que sucedía en mi vida había pasado, que no sería una adicta a las drogas, que no sería viciosa, que podría ser cualquier chica que quisiera. Y que incluso, con mis cosas y mi gran locura, podría serlo, si tan solo no estuviera tan enamorada de él. Y sabía que él me arruinaría.