Cap 14 — ¿Acaso soy un monstruo?

2013 Palabras
Después de un tiempo, comencé a verme con un chico llamado Matias, que podía proveerme pastillas y lo hice, lo comencé a ver solo para poder drogarme y tener alguien con quien pudiera sentir algo similar a lo que había tenido con Gian. Pero había un problema, no todos eran Gianluca.  No sé porque las noches comenzaron a cortar tan profundo, pero no era la primera vez que me habían roto el corazón, solo era yo misma mintiéndome y esperándole a él que diera más de lo que podía. En ocasiones, solo compraba botellas de alcohol para mí, escuchaba música, me encerré tanto tiempo que había desaparecido de la vida de mis amigas, y era normal, porque yo siempre me desaparecía. Por un  momento el mundo era tan cortante y tan duro que es el aferrarse a la ilusión de que se siente tan bien  y piensas que durará, debe permanecer, pero no lo hace. Y cuando sabes que las cosas no están sucediendo bien, pero sabes que tienes las respuestas y no quieres decírtelas, entonces te mientes. Por él.  Y pasaba la música, todo terminaba, yo era un mar de lágrimas y mi madre me acariciaba el cabello mientras yo tenía la mirada totalmente vacía, me había convertido en otra persona, no quería ser esta persona que era pero solo era lo único que me salía, y pedía perdones que no los sentía, porque ni siquiera me sentía yo, actuaba todo el tiempo, lo intentaba, lo intentaba pero luego ese dolor punzante volvía, y necesitaba esa mierda. Y no quería que nadie me entendiese, porque desde luego no iban a hacerlo, y me alejé. De todo. Y de todos.  Comenzamos a pelear en mi familia por la cantidad de cosas que tomaba, y violentaba las cosas nuevamente, gritaba desesperada, desesperada por lo único que creía que me aliviaba el dolor en ese momento, y entonces fue que sucedieron cosas, algunos amigos se enojaron conmigo, y mi propia familia también. Y estuve sola. Sola conmigo misma, lo cual era peor. No tenía a nadie a quien podría contarle, porque nadie entendía lo que me sucedía. Y elegía tomar alcohol, elegía las pastillas antes que a una persona o que al amor. Porque me las podía llevar a la boca y no necesitaba de analizarlas para que me hicieran feliz al momento, no tenía que fingir con ellas ni tenía que pretender agradarles. Pero era una drogadicta, sin futuro, porque en algún momento llegué a pensar en que no lo tendría,  porque me gustaba pensar que mis tiempos de pena habían terminado. No tenía más razones por las que estar feliz, y en realidad sí que las tenía pero no lo sentía así.  Y en ese entonces fue que me contactó, casi como si fuera una prueba del destino, allí, hecho puesto mensaje. Estaba Giuliano preguntándome que hacía y si tenía tiempo libre. Y Accedí a verlo.  Accedí porque lo amaba, porque pensaba que la persona que había roto mi corazón era la única que podía enmendarlo, pero solo seguía mintiéndome.  Nos vimos, y esa fue la última vez que nos vimos. Me buscó, nuevamente con uno de sus amigos, y ya me lo veía venir, también querrían algo más de mí, pero accedí, coqueteaba porque era lo que se esperaba, pero a Giuliano no le gustó, aunque no me lo dijo esa noche. Su amigo me dio tantas pastillas que solo podía sentir calma y ver las cosas como en un caleidoscopio de recuerdos. Besaba a Giuliano, hablábamos con su amigo, y todas eran risas, al menos no sentía que me violarían esta vez. Pero todo se comenzó a tornar más raro cuando su amigo y yo cruzamos por el mismo pasillo porque iba en dirección al baño y él a su cuarto, sentí una conexión, me parecía un chico absolutamente hermoso y Giuliano nunca había querido que fuera su novia. De todas maneras, me importaba Giuliano aunque quien estuviese junto a mí fuera Zack Efron. Pero el problema es  que Giuliano me estaba poniendo a prueba desde mucho tiempo antes de que lo supiera. Solo me traía a sus amigos para mostrarme, para ver si alguna vez caía, le gustaba jugar con que podía hacer lo que quisiera conmigo, pero no le gustaba que juegue su juego, porque entonces eso significaría todo lo que sucedió después.  Su amigo no escuchó una pregunta porque hablé en voz baja, ni siquiera lo recuerdo realmente porque en ocasiones hablo fuerte y no me doy cuenta, además, estaba totalmente drogada con xanax. Y nos vimos, lo sentí, al parecer él lo sintió también, y Giuliano sugirió que nos demos un beso. No tuve tiempo a reparar, pero su amigo me robó un beso como ordenó Giuliano que lo hiciera, pero pensé que no fue grave, porque luego fui a dormirme con Giuliano. El problema fue el día siguiente, cuando me desperté sola, sin Giuliano, y su amigo en otra habitación. Me había dejado y no me había avisado. Le hablé sobre el tema, porque él insistió tantas veces en que no le importaba establecer un vínculo conmigo, y ésta vez lo hizo. Me insultó, me insultó tanto como si fuéramos algo siquiera, y sin embargo en mis mensajes solo podía escribirle que yo tenía la culpa. Pero él no paraba, solo me insultaba como si solo la culpable era yo, me dijo que no existía nada bueno en mí, que no debía pedirle perdón porque yo era eso, y fue triste, porque la verdad es que realmente no había nada bueno en mí, y tenía razón, pero por motivos equívocos. Y decidió bloquearme. Entonces fue la última vez que lo vi.  No puedo decir que no esperé durante meses su mensaje, su regreso, pero Giuliano no regresaría jamás, y quizás me lo merecía, ¿si tropiezo, soy un monstruo? me preguntaba a mi misma, ese beso que él sugirió, ¿me hizo ser lo que era o es que era un monstruo? ¿Era todo lo que él decía sobre mí o solo estaba dolido?   Durante aquel tiempo calculé la posibilidad de terminar con mi vida y con el sabor amargo que tenía en la boca. Los días se habían vuelto ácidos, cada día que pasaba esperaba a alguien, una idea y un ''lo que solíamos ser'' que confundía con el ''lo que pudimos haber sido''. Me había convertido en una carga para las personas y mis padres hacía tiempo no almorzaban conmigo y tampoco podíamos llevar una conversación en paz. No tenía muchos amigos a los que visitar y verme al espejo comenzaba a hastiar. Los días se volvieron solamente un ida y vuelta de palabras dolorosas, recuerdo que mis padres solían preguntarme si me gustaba lo que causaba, y cuando volvía en las noches a estar sola, a solas con mi mente, volvía a darme cuenta que quizás el problema sí era yo. No lo admitía, pero siempre estaba a la defensiva. Estaba alejada de todo y de todos, ni siquiera había algo que me interesara realmente.  Me había llenado de miseria, o puedo decir que la miseria era yo. Y aunque no lo gritara, en realidad la miseria siempre buscará compañía, y como era miserable, tampoco lo admitía, pero buscaba inconscientemente hacer miserables a los demás. Podía ver como había sido la causante de que mi familia comenzaba a desmoronarse y aunque no lo pudiera ver, en realidad solo era una reacción al verme. Mi presencia alteraba porque constantemente yo estaba alterada y luego, cuando todo terminaba, quería un abrazo y lloraba en silencio arrepentida por todo lo que había dicho. Pero algo había aprendido de toda la vida y es que no sirve de nada pedir perdón cuando has apuñalado a las personas y las has llevado a lo más profundo de la tristeza, no servía de nada arrepentirme luego si durante el día o cuando estaba con alguien, lo hundía. Yo era el Titanic, no importaba quien se subiera a mi barco, solo importaba que el único destino enserio era hundirme y quien estuviera allí, se hundiría conmigo.  Estaba completamente en la oscuridad, herida y constantemente con una alarida silenciosa. Tiempo después, me habría de dar cuenta que ese periodo fue mortífero, o lo que antecede a un monstruo real. El monstruo, como yo solía imaginar, se presentaba en mí, o como lo suelen imaginar las personas, se presenta en cuentos de terror y de horror. El monstruo en realidad venía en pastillas de colores que me autoconvencía que algún día podría dejar, y los monstruos lo devoran todo. Faltaba muy poco para que ese monstruo me consumiera a mí y me escupiera. Y después de todo, yo era quien jugaba con él.  Como dije, la relación con mis padres era algo complicada, así que no era el momento preciso para buscar ayuda a través de ellos. Y para serles honesta, tampoco quería ayuda de nadie, en general mucho menos de las personas. Y entonces allí entra en secuencia mi hermano, Polo. él siempre había mantenido distancia prudente conmigo, jamás supe demasiado sobre sus sueños, sobre porqué comenzó a dejarlos de lado y cuando fue que comenzó a abandonarlo todo. Él era una persona muy reservada en ocasiones, pero notaba ciertas cosas cuando salía de su mundo. Notó que su hermana menor lloraba por las noches cuando sus padres dormían, así que solo se me acercó.  ''Nadie vale la pena para estar así'' comentó él.  Yo solo busqué otro lugar donde ver que no fueran a sus ojos, porque ambos teníamos los ojos tan estúpidamente intimidamentes que creo que era uno de los males más profundos en una sociedad que te hace creer que ser auténtico es salirte del camino. Pero supe de que hablaba.  Polo tenía un historial distinto con las mujeres, distinto porque duraban, pero diferente porque cuando les rompían el corazón, tardaba años en recuperarse. Por eso mismo, nunca lo tomaba como consejero y mucho menos romántico. Lo consideraba débil. Sabía que con poco y nada él había buscado sido todas sus adicciones y siempre causaba problemas, era vergonzoso cuando sucedía, pero luego con el tiempo las cosas cambiaron y aunque no me lo dijera, sé que estaba preocupado.  ''La vida siempre será así mientras te enamores de drogadictos. Sin ofender, pero siempre terminarás salpicado de todas sus miserias y finalmente te llenarán de eso, de miseria''  Y sus palabras fueron un puñal, probablemente porque jamás había hablado con Polo sobre Giu y tampoco se conocieron, pero entre Polo y yo nos llevábamos diez años de diferencia. Las personas no suelen notarlo, pero la edad sí es cierto que trae consigo sabiduría. Cuando te enamoras por primera vez piensas que durará para siempre, a los veinte ya lo sabes, que solo duran lo suficiente como para dejarte la picadura luego, y a los treinta, sabes la medida perfecta de alcohol con la cual rezongar cuando estés solo en tu cuarto y odiando al amor. Pero te levantas, por lo que sea que fuera, y sigues adelante. Y mi hermano siguió adelante, no importaba cuantas veces le hayan roto el corazón, él siguió adelante. Y eso es admirable, pero nunca se lo dije. No sé porque estoy llorando al recordar estas cosas, debe ser porque no se las he dicho y quizás nunca lo haga. Pero Polo había seguido el mismo camino que yo, decisiones equivocadas, personas incorrectas, y heridas que sulfuran pero que no son visibles al ojo humano.  Negué con mi cabeza rotundamente y sonreí, le dije que siguiera con lo suyo, que yo estaría bien. Y le estaba mintiendo, pero en aquel momento yo estaba mintiéndoles a todos. Polo me miró con ojo especulativos pero no insistió, se fue. Entonces volví a caer en el abismo de mis propios pensamientos, volvía a revolcarme en la inmundicia. Como si yo fuera realmente la culpable. Pero las cosas se habían dado así, en esta historia, Giuliano podría haber sido un monstruo por muchas razones, pero la única que destruyó todo a su paso, además de mí, fui yo. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR