Cap 13 — ¿Hay alguien para ayudarme?

2062 Palabras
Había pasado un tiempo, y por un tiempo me refiero a meses. Giuliano estaba haciendo unos trabajos de modelo publicitario y eso lo había elevado socialmente y en internet, así que se había desaparecido y en parte pensé que no volvería, porque sentía que podía estar con quien quisiera que no fuera yo. Entonces, cuando me habló e inició una conversación conmigo por chat, sentí que no duraría, y tenía miedo de preguntarme a mi misma porque quizás en el fondo sabía la respuesta, y sabía que no debía contestarle, pero lo hice.  ''Sigues vivo'' escribí. ''Por desgracia, ¿quieres hacer algo?'' contestó. Y estaba sola, y él me buscaría en automóvil, con oxicodona. Y no tuve miedo de él a pesar de que no había sabido de él en mucho tiempo, porque solo me interesaba estar con él, era lo que deseaba siempre y siempre estaría a su espera. Así que fuimos a un descampado en su auto y lo hicimos, hasta que el momento se disolvió, como muchas cosas en mi vida.  —¿Esto significa que volvemos?  —Esto no significa nada, Mel.  Torcí la mueca en disgusto y sabía que debía regresar, así que el resto del camino fue en silencio e incómodo.  —Y tú...en este tiempo, ya sabes, ¿has estado en algo? —dijo rompiendo el silencio.  —Algo así—le dije. Pero había mentido, no había estado en nada serio, solo había conocido chicos al azar.  —Te vi un día, digo, con alguien. No parecían encajar.  —¿Nosotros sí?  —Supongo que encajamos bastante, el problema es que buscas una relación convencional y yo no te la puedo dar.  —¿Porque no?  —Porque soy un desastre y debo arreglarme primero a mi mismo antes que pretender que me arregles tú o alguien más—me dijo. Y lo sentí honesto, o al menos ese era el efecto que había causado en mí.  —Eso quiere decir que nunca seremos nada.  —Eso quiere decir que no necesitamos etiquetar nada.  Dicho esto, él bajó a una estación a cargar gasolina y con los ojos un mar de lágrimas también bajé yo.  —Tú no eres el que decide eso.  Giuliano lejos de inmutarse, se fue a comprar cigarros, así que para cuando volvió a su auto, me había ido.  Caminé por horas por una ruta que no conocía llorando y transpirada pensando en que me encantaría que él volviese por mí o estuviera en mi búsqueda, y a su vez, consciente de que él hiciera lo que hiciera yo volvería a él. Siempre lo hacía. No lo perdonaba pero sin embargo regresaba. Había caminado tanto que en un punto había dejado de llorar y la cabeza se me había enfriado, así que cuando me topé con la primera parada de autobús, tomé uno que me dejara cerca de casa. Giuliano no había dejado mensajes ni siquiera para preguntarme si había vuelto bien.  En ocasiones sentía que lo molestaba, y en otras no podía con mi pulso de querer hacer algo de él que no era, él no quería que lo ame, no quería que lo recordara, no quería ser el centro de mi mundo, pero no lo quería entender, y lo supe después.  Esa noche me quedé en casa preguntándome que era lo que me había hecho daño, si era él, o si era yo porque siempre lo iba a aceptar. En ocasiones aunque parezca tan fácil para algunas personas el dejar a las personas, para mí nunca lo fue. Siempre regresaba, o siempre regresaban, no sabía que existía había algo que impida más que una declaración que jamás haría a Giuliano, como pedir no volver a verlo. Pero en el fondo, suscitaba la pequeña angustia de que si eso sucediera, él no volvería. Y quizás por eso lo recibiría y nunca lo echaba. Porque al menos así, lo tenía, y se sentía tan bien cuando lo hacía. Pero siempre eran más momentos malos que buenos, pero supongo que era la edad, y que no podía mantener la mente ocupada en amar a alguien con problemas cuando la de los problemas era yo, cuando la adicción me había vuelto una enferma, cuando era una drogadicta, y es que, costaba asumirlo, pero Giuliano no era el peor de mis problemas, el peor de mis problemas era yo.  Y así lo fui, tenía mis medicamentos, estaba triste un día, y los tomé todos, y compré un vodka en la mañana para que no me vieran entrar y lo escondí, nunca me había dado la oportunidad de estar bien, sentía que algo estaba tan jodido en mí que no se resolvería, entonces solo intenté lo primero que se me vino a la cabeza, y lo hice.  Mareada, entre mis propias cartas, que luego desaparecí, llorando por un amor que me viniera a rescatar, lo que necesitaba era amor. Sí, pero del propio. ¿''No hay alguien al otro lado para ayudarme? necesito que me ayuden a lidiar con este sufrimiento que no me deja vivir''? Decía una canción de Sia. Y lo más gracioso de todo esto es que no llamé a Giuliano, Giuliano no tuvo nada que ver en lo que había hecho, me lo estaba haciendo yo, de mí a mi misma, porque detestaba la persona en la que me había convertido y sentía que ya no podía parar. Entonces tomé ese último respiro,  a veces ese último silencio es mucho más que todo lo que obtuviste en toda tu vida, y luego no quieres que pare, pero lo hace, y le das tantas inhaladas, le das tanto a todo, que la vida es tan bonita, hasta que lo deja de ser.  Y luego, comenzó el caos, lo supe, no podía más, me corté drogada, me caía, iba de una pared a otra y lloraba desconsoladamente, mis padres gritaban desde el otro lado si sucedía algo, los estaba poniendo tan triste que no me había dado cuenta, así que traté de llorar en silencio y solo pude llorar silenciosamente, con la almohada al pecho, y sintiéndome una inútil. No era drogadicta porque era una inútil, era drogadicta porque era una inútil, porque ese momento de silencio, ese respiro, no podía dejarlo, era a lo primero que iba cuando Giu me decepcionaba, y sabía extrañamente que no era una persona en la cual depositar mi  felicidad, pero el problema es que, sentía que tampoco tenía muchos motivos para sentirme bien. Era solo cuando estaba sola, y lo intentaba, en mi cabeza me imaginaba a mi madre viéndome así, cómo no podría soportarlo, y como estaba haciendo cosas que le dolieran. Lastimaba a las personas, y si no lo hacía, los alejaba, para sufrir en silencio. Y creía que necesitaba ayuda, pero esa ayuda, nunca llegó. Era yo contra mi misma.  Ha pasado tanto tiempo de aquel día, de aquellos tiempos, en ocasiones se infiltran indecentemente en mis pensamientos y en mis sueños, despierto malhumorada pero no porque haya despertado sino porque nada de esto ha tenido fin. Al final, después de todo el tiempo que transcurre y después de seguir de pie durante los años, finalmente siempre hay evidencia, siempre hay un rastro, una herida mal curada, invisible, impalpable, pero que de todos modos está ahí, y no la puedo curar aunque crea. Y aunque todo haya terminado y los días parecieron mejorar, las cosas en mi mente siguen existiendo cuando despierto, cuando tengo una pesadilla y mi cuerpo comienza a sudar. Es tan difícil hacer el intento de seguir con tu vida y pasar a otro asunto, y es tan difícil que la mente no pueda calibrarse, que no elija que recordar cuando los cables están desconectados.  Es decir, puedo elegir muchas cosas en la vida, puedo fingir todo lo que desee, puedo inclusive reflexionar al respecto y entender que todas las cosas y mis decisiones estuvieron mal, y al final, todo es un sinsentido absoluto, porque haga lo que haga mi pasado me arrastra a este punto de inflexión, donde todos los pasos y todo avance parece no ser nada. Me enoja lo poco que duran las personas en tu vida y que la miseria que te dejan dure años. Me enoja que no pueda hacer nada al respecto. Supongo que son solo nubarrones y en ocasiones los nubarrones parecen eclipsar todos los avances y todo el panorama, o es que quizás nunca he cambiado y me estoy mintiendo al pensar que sí, que puedo dejar lo malo atrás.  Estoy honestamente cansada de estas cosas. Ya no soy la misma Melany de hace unos años atrás, me lo digo constantemente, intento todos los días convertirme en alguien nueva y a resurgir como el ave fénix. Y al final, quizás nunca sea el ave fénix. Quizás nunca pueda volver a crecer, me da miedo estar tan rota, que todas las partes de mi vida nunca vuelvan a brillar, que nunca pueda dejar atrás el ser humano triste en el que me convertí durante aquellos días. Me llevó tanto pero tanto tiempo, y fue tan difícil, reconocerlo, poder avanzar, poder mirar de frente a mi odio, acallar el rencor y la furia, es tan difícil para mí que inclusive solo consigo ser esta imagen triste que nadie ve, en la que me despierto en horarios inhóspitos solo para escribir, buscando una salida de mi propia mente, esto es un calvario.  ¿Será que en realidad nada de esto lo pude soltar en realidad? ¿Será que he perdido mi dirección? Estoy tan decepcionada de mí en ocasiones, no importa lo duro que trabajo para que todos los días no tenga que volver a pasar por lo mismo, y sepa que existen direcciones distintas de las que he tomado, que puedo ser fuego, que aún tengo una oportunidad, que aunque las voces de mi interior me dejen intranquila, solo debo tomar mi aliento y buscar transformarlo en un cambio, porque nadie que vive lo que yo he vivido lo hace para no ser una historia que contar. Pero todo esto es costoso para mi alma, y al mismo tiempo, es la única perfección que encuentro. En ocasiones lo roto que estás y cómo puedes andar con todos los puños que no has podido arrancar, supongo que te identifica como persona, digo, lo que haces con lo que te quedas.  No soy de las personas que les agrade quedarse con los puños, siento que cada puñal hay que arrancarlo, que cada herida hay que cerrar. Pero hay cosas que son simplemente imposibles de hacerlas uno mismo, y eso de que el tiempo lo cura todo, en ocasiones solo te forma una gran coraza. Y fingir que no te duelen las cosas duele mucho más que mostrar tu debilidad.  Una persona, no voy a decirles que es un amigo, porque supongo que los amigos no dicen estas cosas. Pero de todos modos, él dijo que si mi propósito era solamente levantarme, entonces estaba dándome por vencida. Es fácil decirlo, pero creo todo lo contrario. Para algunas personas, y me incluyo, levantarse de la cama constituye de un acto ensimismado de valor. Levantarse y estar de pie frente a un montón de ojos que solo querrán observar tu caída, caer, y luego volver a levantarte. Ni siquiera esa siempre ha sido mi intención, solo que, al contrario de lo que hice hace mucho tiempo, intento levantarme y no morir. Y eso es decir mucho.  Quiero ser fuerte, quiero dejar el pasado atrás, y es muy probable que a veces no pueda hacerlo, no necesito testigos de mis intentos fallidos, sé que en ocasiones claudicaré. El objetivo no es fácil, no es sacarme un titulado en nada, mi objetivo se desprende a algo tan amplio como puede ser de tonto, y es levantarme y no volver a tomar todas las decisiones que me han llevado a esto. Levantarme y no volver a elegir lo que me hace daño. Requiere de tanta fuerza todo esto, no se hace mucho más fácil con los años. Todos los días es un trabajo. En ocasiones quisiera gritarle a mis adentros, sana, por dios, sana. Y en ocasiones lo hace, y otras veces no.  E igual sigo aquí.  Han pasado años, y nadie me salvó. Quizás por eso parece ser cuesta arriba, pero solo puedes hacer las cosas bien por ti mismo. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR