Cap 37 — No hay oportunidad.

1078 Palabras
La parte de verme a mi misma siempre ha significado un problema. No existen grises en mi vida, siempre había sido explosiva, y no me resultaba un problema hasta que algún día lo fue. Un día solo quería desaparecer todas mis reacciones impulsivas, el arrepentimiento que me causaba después, un día solo quería tener un silencio prolongado y dejar de cometer errores. Sabía que todo lo que hacía estaba mal, se volvía una enorme bola de cosas que solo tenían sentido en un momento pero luego era un despropósito total. Eran pensamientos que solo habían sido lanzados por arrebatos y no por razonamiento. Y todo terminaba en lo mismo, hería a alguien, o me hería a mi misma.  No quiero dar lástima en esta parte de mi vida. Creo que todas estas cosas comenzaron a desflorar porque en algún momento había fingido tanto, que no me importó las consecuencias de ''ser yo''. El problema está ahí, que no era yo. La persona que hablaba con un discurso de odio, enojada, llorando, maldiciendo, no era yo. Era mi adicción y yo.  Había pensado, por un tiempo, que en este estado el amor ya no era una oportunidad para mí, y es que no podía estar con alguien o soportarla siquiera y en este punto no puedes amar a nadie si no te amas a ti misma. Y no hablo de tonterías como ''amor propio'', hablo realmente de no odiar todo lo que eres, y había pasado tantos límites que solo me quedó odiarme. Finalmente, era la única culpable de todo lo que sucedía.  Cuando no amas a nadie, también crees que nadie puede amarte. No es raro que las personas con baja autoestima desconfíen de todo el mundo. Podría escucharte diciendo que me amabas pero no creería en ti, porque no me había dado esa oportunidad, no creía ni siquiera en mí.  Un compañero, con quien había tenido un conflicto en ese momento, me dijo ''No creo que las personas te tengan el estima que te tengas a ti misma''. Y dolió. Dolió porque era cierto. No era nadie para nadie. A nadie le importaba si moría o si un día desaparecía, y al final del día, todo esto lo había hecho yo misma. Solo me quejaba de las cosas, pero al final, terminaba llorando porque no podía lidiar conmigo misma y lo único que podía darme tranquilidad eran las pastillas. Las pastillas me abrazaban, me devolvían el recuerdo de que jamás había necesitado a nadie, que estaba mejor sola y que las personas eran un problema.  Aunque obviamente estaba equivocada. Las personas no son un problema. Problema es no saber amar, destruir a quienes te aman, no poder soltar el rencor, el arrepentimiento, llevarte a la cama todas las noches una culpa y una sensación de que quizás podrías ser mejor, pero no harás nada para serlo. Eso es un problema. Aceptar que solo eres eso, una porquería.  ¿En que podría creer a esas alturas? Había rezado a  todo lo que existía, no desconfiaba en que las cosas o poderes superiores no existieran, había amado y aunque me habían roto el corazón y jamás quien quisiera me pretendía, de todas maneras quería enamorarme, amaba, quería, podría dormir con un abrazo en las noches, una caricia, con el beso de mi madre de buenas noches. En el fondo, solo quería que alguien me dijera que tenía oportunidad, que podía redimirme, que no todo estaba perdido para mí. Pero nadie pronuncia las palabras justas cuando las necesitas, así no funciona la vida. Y no todas las palabras que necesitas siempre son las que deseas o crees que necesitas.  Estaba rota por dentro y enferma también, porque tenía hemorragia, pero a todas las personas que se las contaba, no se preocupaban. No al menos en la medida que necesitaba. Y me ilusionaba con todas las personas, no me importaban si eran estúpidos o si eran inteligentes, solo quería que alguien me apoyara pero no lo encontraba. Y no quería admitir que al final era de las chicas estúpidas que necesitaban que las salvaran, sabía que el amor no se podía medir en pasos firmes, que tenía mis luchas, y que probablemente arruinaría las cosas con las personas. Eso es lo que hacía. Arruinaba todo lo que se me cruzaba, lo que tocaba, creía que no debía cambiar porque las personas que me quisieran debían amarme como era. Y aquella es una frase tonta que solo utilizamos para excusarnos cuando no nos aman. Nadie nos amará si no merecemos amor. Y supongo que en el fondo, sabía que no lo merecía, y por lo mismo no lo buscaba.  Algunos días me enojaba y fantaseaba con el día en el que dejara de ser una molestia para todos. Pero no era tan importante, no era una molestia porque no le importaba a nadie. Solo fingía que tenía personas a mi alrededor y en realidad todo el tiempo que los tuve, me sentía profundamente sola. Y esa era mi bendición y mi más grande perdición.  Bendición porque en algún momento de mi vida me salvó de sentirme culpable por problemas normales de los cuales escaparan de mi incumbencia, de niña no lloraba porque me faltaba un juguete, no quería subir a un árbol para sentir adrenalina, no quería encontrar a un príncipe azul, no quería ser madre, no quería compartir mi vida ni quería esforzarme demasiado, no quería un trabajo, no quería ser millonaria ni famosa. Solo quería que las cosas se me dieran sin tener que cambiar lo que era. Pero, ¿que sucedía si había cambiado?  El mundo bonito, de los padres, de la vida fácil, comenzaba a apretarme. No podía soportar verle a mis padres habiendo hecho las cosas que había hecho, ya no podía soportar mentirles sobre que en realidad no tenía una adicción cuando en realidad si fuera por mí, me hubiera puesto hasta las trancas. No quería decir que me había convertido en lo peor que podía convertirme, aunque ellos lo sospechaban, no quería darles la razón. Y supongo que no quería tampoco que la tuvieran.  Porque si ellos tenían la razón, entonces todo era cierto. Yo no tenía oportunidad.  Y en realidad no me la di tampoco, porque me compré una caja de pastillas sin que ellos lo supieran ahorrando unos meses. Y solo añoraba con tener tantas que pudiera darme vueltas la cabeza y no volver. Y eso significaba que nunca me di la oportunidad. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR