PDV Juan Don Melciades acaricio unos momentos mas a la chica acostada en su cama, esta tenias los ojos idos y se notaba que no escuchaba muy bien lo que Don Melciades decía, pero este ultimo siguió hablándole. El doctor de Don Melciades se acerco a èl. —Pues asi como esta no hay mucho que pueda hacer por ella Don Melciades, si acaso solo vamos a poder alargarlo un poco mas ¿Le gustaría eso? —le pregunto el doctor a Don Melciades. Este ultimo fruncio el ceño. —Bien doctor, si eso es todo lo que se puede hacer, entonces será… tendre que disfrutar todo el tiempo que me queda con mi niña —le respondio Don Melciades. —Bien, trataremos de rendir las dosis de forma que no hagan ya aun mas daño del que ya hacen Don Melciades, ¿Le va a aplicar la siguiente dosis? —le pregunto el doctor. —Si,

