Capítulo 1

539 Palabras
Principios del 2018 Narra Hope Connor —Muévete de aquí.—Escuché decir a Emma, dirigiéndose a una chica que llevaba lentes y libros en sus manos. Emma era una amiga, un tanto conocida. Volátil y nada sutil. 1,65 de altura, ojos verdes, cabello rubio, mirada atrapadora. Elly hábil e inteligente, oculta tras una fachada de insensible y arrogante. 1.54, pelinegra, ojos café y piel canela. Una segunda amiga y un tanto conocida. —Emma no seas tan ruda.—Le dije a regañadientes. Me miró de reojos y sonrió. Caminamos por el pasillo para dirigirnos a la salida, al fin había acabado dichoso día, aburrido y cansón. Subí a mi auto, me despedí de mis chicas y me marché a casa. Al bajar del automóvil fumé un cigarrillo, quizás eso me tenía tan mal, no lo había hecho desde que había despertado, ante los ojos de todos, yo jamás podría fumar. No permitiría eso. Cerré de un puertazo, tiré lo que quedaba del cigarrillo y entré a casa. Había silencio, por lo que deduje, no había nadie. Subí a mi habitación y me di una larga ducha mientras tarareaba unas canciones al azar. Escuché la puerta sonar dos veces.—¿Si?—Pregunté. —Soy Ethan, ¿puedo pasar?—A lo que respondí con un sutil.—Claro.—Y lo siguiente fue él dentro de mi habitación. Ethan era mi hermano, aburrido y torpe. Alto y robusto. Rubio oscuro, ojos verde y miel; y piel tan blanca como la sutileza de una hoja de papel. 20 años. —¿Qué sucede?—Pregunté. —He escuchado que mamá y papá pelean, las cosas no están bien en casa, hermanita.—Y al decir "hermanita", sí que las cosas no estaban bien.—Tengo miedo de que sea algo muy grave que los pueda llevar al divorcio. Miré su cara de angustia y sabía que no se encontraba bien. A pesar de todo, siempre fuimos una familia unida, y al saber que había alguna pelea entre ellos, nos afectaba a todos. —Solo serán cosas tontas Ethan, hay que darles un tiempo. Las cosas quizás se pongan en su lugar por sí solas. —Y yo misma debía aceptar ese hecho. Él sonrió y salió de mi habitación. Palabras de consuelo que yo daba y debía sentir. Debía ser mi propio apoyo. Mi propia ancla a la realidad. Busqué mi celular para revisar w******p, f*******: e i********:. Y ahí estaba Gonzalo, tras la fina cortina de mis ventanas; con su chaqueta de cuero negra, sudadera blanca, jeans y deportivos. Hace mucho que no lo veía. Era tan lindo, tan inteligente y tan fuera de mi alcance. Castaño claro, casi rubio, ojos verdes capaces de atraparte y piel pálida. No había mucha diferencia física entre él y su hermano. Miraba como inhalaba aquel cigarrillo y pasaba finamente las manos por su rostro, frunciendo el seño cada vez que pasaba alguna página de aquel libro que no lograba leer a la distancia. Él había vuelto y consigo había traído todos los recuerdos de lo que alguna vez habíamos sido. ¿Quería saber más de él? ¿Quería revivir lo que había sido estar eternamente enamorada de Gonzalo Jones?
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR