Capítulo 1
—Bueno, recapitulemos poco a poco a quienes vamos elgiendo— dijo aquella persona con una gran sonrisa.
Agustina: soltera, sin compromiso, 23 años, estudia Gastronomía en una escuela pública, le gustan las fiestas, su familia ya no la quiso volver a ver, cuando se enamoró de un vago, el cual la dejo a los días de ir se de su casa, por qué ya no le servía de nada, aún así, siempre muestra una sonrisa y no le gusta que los demás conozcan de sus problemas.
Harold : Soltero, sin compromiso, 23 años, estudia derechos en una escuela pública, su familia lo desprecia por "ser mantenido", aunque él les da todas las becas que a recibido a lo largo de su vida, a pesar de que sus padres tienen grandes empresas, aún así, no se quiere ir de su casa, defiende a su hermana menor, y si se va sus padres la maltratarian, aunque quisiera llevársela, no podría, sus padres comprarían a quien sea.
Amanda: Soltera, sin compromiso, 23 años, estudia moda, quisiera ser modelo, siempre dice "la vida hay que disfrutarla" a su corta edad, a tenido aproximadamente 37 amantes y siempre les dice que la relación no es sería, solo es de pasarla bien, uno de sus ex no comprendió eso y le hizo un gran escándalo en la escuela, haciéndola ver como una gran zorra.
— Oh, interesante, tienen vidas aburridas, pero sería interesante, tener a tres amigos, jugando un pequeño juego, el uno al otro — dijo aquella persona encapuchada, mientras soltaba una gran risa.
— ¿Es hora de mandar las invitaciones?, Ya están las 50 personas seleccionadas, aunque no creo que lleguen todos — dijo una persona a su lado, aquella persona que tenía una gran cicatriz en su ojo izquierdo.
— Se perfectamente que no todos acceoataran, pero más de la mitad es obvio que si, prepara todo, en unos días, tendremos una gran fiesta y nadie de estás personas, se imaginan que es lo que puede pasar — dijo aquella persona mientras observaba una gran pantalla y mientras bebía un poco de vino.
Aquella pantalla mostraba a las personas, que serían parte de esto.
Todo ya estaba arreglado, así que las invitaciones fueron entregadas, unas 50 personas, le fueron entregadas invitaciones por debajo de su puerta , la cuál decía " estás invitado a la mega fiesta, por favor, si estás interesado, ve a esta dirección" atrás de esa invitación venía la dirección, agregándole " habrá tragos gratis"
¿Quién se podría resistir a unos tragos gratis?
A algunos de estos les pareció extraño, dado que no conocían la dirección y si conocían a la persona, pues ¿Por qué no se las dio de frente, ¿Por qué tanto misterio?. Y dar tragos gratis era mucho, les daba mala espina.
Pero a otros les causaba intriga.
Amanda, Agustína y Harold, eran tres mejores amigos desde el preescolar y siempre estaban juntos, algunas cosas no se las contaban, pero otras si,
A aquellos chicos, les gustaba reunirse en una casa del árbol, afuera de la casa de Amanda.
Los 3 habían llegado.
— Chicos, me invitaron a esta fiesta— dijo emocionada Agustina, mientras mostraba la tarjeta.
— A mi también — dijo muy rápido Harold.
— Vaya, a los e nos invitaron, que emoción— le siguió Amanda.
— Pero es extraño, no sabemos quién es, ¿Que tal si nos secuestran o hacen algo malo ?— dijo de inmediato Harold.
— Siempre pensando mal, es obvio que lo conocemos, nos invitó a los 3, tal vez iba de prisa y ya no nos la dio de frente — dijo Manda sin tomar importancia, mientras se alzaba de hombros.
— No se, esto me suena muy mal — dijo Harold mientras se mostraba nervioso.
— Vamos, no seas amargado, será divertido, hay tragos gratis y sirve que me des estreso del mal rato que me hizo pasar John— dijo Amanda, la peli castala muy enojada
— Lo se, ese chico sabía que solo era de un rato, no tenían nada serio y aún así, te insultan frente a medio salón — dijo Agustína mientras rodaba los ojos.
— Ya chicas, solo fue eso, un mal rato, pero pensándolo bien, creo que me sirve y me olvidó con mi ex — dijo Harold un poco enojado
— Engañarte con Thomas, si fue horrible — dijo Agustína de repente.
Amanda le hacía señas a Agustina de que se callara.
— ¿ Que?, Yo nunca supo que me engaño, ¿Con tu hermano Amanda? ¿Es en serio? ¿Por qué no me dijiste?— dijo Harold mientras alzaba un poco la voz.
— Sabía que te ibas a enojar— dijo Amanda mientras en su rostro se dibujaba una sonrisa muy débil.
— Eres asombrosa, solo por defender a tu hermano, agh, tu ya lo sabías, puedo verlo en tu rostro — dijo Harold con sumo enojom
— es que sabía que se pelearían y no quiero que ninguno se haga daño — dijo Amanda.
— Lo mejor era decirlo, no decidirlo por tu cuenta— dijo Harold mientras rodaba los ojos.
— Ya chicos, mejor no se amarguen y ese enojo, desquite lo en la fiesta, tomando muchos tragos— dijo Agustína mientras agitaba la invitación.
— Está bien, faltan solo 3 días, necesitamos ropa — dijo un poco más tranquila Amanda.
— Es cierto deberíamos ir oresentables— dijo Harold.
— no eres abogado todavía y quieres vestir traje, interesante— dijo Amanda.
— Que me guste usar traje, no es tu problema — dijo Harold cruzándose de brazos.
— ¿Que ella dije ?— solo Agustína muy enojada.
— Perdon— respondieron Amanda y Harold
Roger: 25 años, soltero.
Cuida a su madre enferma, mientras su padre está trabajando, preparatoria trunca, la crisis en su hogar era tan mala, que no se le permitió terminar la escuela, su hermana mayor, cuando él busca trabajo, se queda con madre.
— Hijo, no llegues tarde, por favor — dijo aquella señora que estaba en una cama, a su hijo, el cual iba saliendo.
— Cuídate hermano, no los hagas enojar— dijo la chica muy nerviosa.
Vivían en un barrio muy peligroso y el menor descuido, podría costarles la vida, ellos sabían con que personas no meterse.
— ¿Tienes la cuota para que "preoreccion?_ se escuchó a alguien hablando tras su espalda.
Aquel chico cerro muy fuerte los ojos y los abrió rápidamente, se dio media vuelta, para poder quedar frente a esos matones.
— Lo estoy consiguiendo, estoy trabajando muy duro — se notaba tristeza en el rostro de ese chico.
— Pues eso espero, me dolería mucho que alguien le hiciera daño a tu pobre madre, mientras tu padre no está — dijo aquel matón, mientras soltaba una gran risa — tienes un mes, si en ese mes, no lo consigues, lo lamentarás mucho — dijo aquella persona con mucha seriedad, mientras se iba con sus acompañantes.
A aquel joven le dolía mucho todo esto, le dolía no poder conseguir el dinero, si no pagabas la protección que se teoblugaba a pagar, ellos mismos te podrían matar.
Aquel joven paso por muchos lugares, intentando, suplicando que le dieran un trabajo, o que le dieran comida para su madre, pero en todo a lo que iba, todos se negaban.
Aquel chico estaba harto de todo esto, quería terminar con su vida, ya no podía más, pensaba pasar por unos carros que pasaban a máxima velocidad, alguien le tocó el hombro y le dio una tarjeta, el chico la agarró y la quedo viendo, cuando volteó a ver de nuevo, aquella persona ya se había ido, leyó el contenido de esta.
¿Necesitas seguridad para tu familia?, Sin pagar nada, ¿Un trabajo?, Tenemos la solución, solo asiste a esta dirección para la entrevista y todos tus problemas, serán resueltos.
Aquel joven estaba asombrado, era todo lo que decía a ¿Esto era real?, Pestañi muy rápidamente para poder saber si era un sueño, pero nada de esto era un sueño, era muy real, así que pensaba ir a la dirección indicada, no perdía nada con intentar.