La luz del día comenzaba a desvanecerse, y en el aire flotaba una tensión palpable, como si el mundo entero estuviera conteniendo el aliento. Gabriel y Ana se encontraban en el umbral de una verdad oscura, con el peso de sus decisiones empujándolos hacia un destino incierto. Aunque el amor los había mantenido unidos, esta vez el amor no sería suficiente para salvarlos de lo que estaba por venir. El enemigo ya no estaba en las sombras; ahora, era real, tangible, y lo que se jugaba en este enfrentamiento podía cambiar sus vidas para siempre. El Laberinto De Sombras Javier, su aliado más cercano, los había guiado hasta este punto, pero aún quedaba una última pieza del rompecabezas por descubrir. Mientras viajaban hacia la guarida del grupo en las profundidades de la ciudad, un lugar que has

