─Pero tú la querías... ─suspira con hastío mirando sus manos. ─Yo sabía que la fiesta iba a terminar en compromiso, y odié la idea cuando me lo dijeron. Que mi madre me llamara, fue mi salvación, fue la mejor excusa para irme, jamás debí ir para empezar... ─Eso no responde mi pregunta... ─insiste ahora con gracia. ─Pues... ─toma ambas manos. ─si te sirve. Yo quise casarme contigo, y no me arrepiento de ello. ─¿Aún no? ─pregunta besando sus mejillas. ─No, aún no. ─duda si continuar o no. ─Si no quieres seguir, está bien... ya me has dicho mucho hoy. ─dice levantándose al borde del techo. ─Sabes... cuando tuve a mi primera hija, su padre me pidió matrimonio. ─sonríe. ─aunque me reconozco como alguien fuerte, admito que siempre soñaba con una pedida de matrimonio muy romántica, no lo s

