Escuchar a su abuela es triste, no me gusta ver personas llorar, incluso me es incómodo, pero ella me conmueve. ─Esmeralda fue una gran mujer... ─musitó Ángel como consuelo. ─Ella era honesta. ─sonríe al recordar. ─era hermosa, alegre, espontánea, y sabía ganarse el corazón de las personas, supo ganarse el corazón de mi esposo, y el mío, ¿sabes lo difícil que es eso?, ella no temía ser honesta con lo que pensaba, no importaba si era su esposo o el mio, pero lo hacía de una manera tan elocuente, elegante y respetuosa, que incluso sus regaños se sentían como un aprendizaje. ─Le he preguntado muchas cosas, y hemos pasado la tarde entera hablando de él, pero usted... no me ha hecho ni una sola pregunta sobre mí. ¿puedo preguntar, por qué? ─pregunta un poco desconcertada. Toma el último so

