Alices.
-Buenas.
Estuve un rato en la puerta de la casa de Max, era como si hubieran desaparecido, había venido anteriormente, siempre resultaba de la misma forma.
-¿Dónde estás, Max?
Hoy me voy a encontrar con una vieja amiga de la escuela, me sentía nerviosa , pase por la casa de Max porque pensaba que si me acompañaba sería más fácil. Luego tendré que investigar más. Llegué al lugar de encuentro, era un viejo parque ya no era visitado, a lo lejos la vi a Andrea, se encontraba con un muchacho, supongo que tuvo la misma idea que yo. Me hice la perdida, antes de que me vieran voltee y empecé a mirar a todos lados, saqué mi teléfono para llamarla, cuando siento que alguien llega por mi espalda a abrazarme.
-Vaya te han crecido desde la escuela.
-Hola Andrea, como siempre te decía en la escuela, no me toques los pechos- Dije desconcertada.
-Jajaja, discúlpame, es que aún no pierdo la costumbre, ¿cómo has estado, Alice?
Andrea era muy… Alegre, solía ser llamada el alma de la fiesta, jamás supe la razón de su apodo, cuando se acercó a mí y a Max, claramente Max quedó encantado con ella, hubo un tiempo en que salían muy seguido, debo admitir que en esa época me sentí un poco celosa, un día todo eso se acabó, Max nunca me dijo el motivo por el cual se alejó de ella, siempre lo evadía con alguna tontería.
-He estado bien, ya sabes por aquí, por allá y así, ¿y tú?.
-Ay tontita, obviamente he estado de maravilla, ven sentémonos, hay tantas cosas quiero contarte.
No sentamos en el césped con el extraño muchacho, esto se ponía cada vez más incómodo.
--Cuéntame, ¿por qué me llamaste? No me mal entiendas, me alegra mucho que lo hayas hecho, es solo que en la escuela no éramos muy cercanas –Decía Andrea mientras reía.
-Quería cambiar de ambiente y pensé en ti.
-Aww que linda, siempre fuiste muy tierna con todos nosotros, por cierto el es mi novio, su nombre es Chad.
-Un placer conocerte, Chad –Dije estrechando mi mano.
-Chad no era de mucha habla, durante toda la conversación, que principalmente trataban de Andrea saliendo a fiestas, el no solía aportar nada a la conversación, me daba un poco de miedo, y era muy incómodo cuando se besaban sin pretexto alguno, es que es Andrea mientras decía algo, se detenía, se acercaba a él y lo besaba, varias veces gire mi cabeza para que evitar que fuera más incómodo, lo hacía tan seguido que de un momento a otro, intenté que se notara que era incómodo pero yo soy muy mala haciendo eso o ella era muy tonta para darse cuenta, en fin, por los momentos era lo único con lo que contaba, al menos esta incomodidad no me permitía divagar en mis pensamientos.
-¿Y tú que cuentas? –Preguntó Andrea después de darle un largo beso a su novio.
-Pues… No he hecho mucho, he estado pasando tiempo en familia, y suelo llevarle el almuerzo a mi hermano cuando está ensayando con su banda.
-¿Así que tu hermano está en una banda? Qué casualidad, mi lindo Chad también pertenece a una.
-Umm, que bueno saber eso –Dije sin mucho interés mientras jugaba con mis dedos.
-No quiero sonar entrometida pero espero que no estés hablando de esa banda de mala muerte, la de los radios sin ánimo… Algo así –Dijo Andrea mientras se carcajeaba con su novio.
-Ni siquiera sé quiénes son –Respondí mirando al cielo para disimular mi mentira
Sé lo que piensan, no debería empezar esa “amistad” con mentiras pero esta tonta ni siquiera dijo bien el nombre de la banda, luego cuando seamos más cercanas le diré la verdad, excusándome en que pensé en que se refería a otra banda.
-¿Y tú novio? –Dijo sin poner mucha atención a lo que decía.
-Aún no ha llegado ese príncipe –Dije sonrojándome un poco.
-Ahh, entonces sigues siendo la misma mojigata virgen de la escuela.
Ya me acordé porque no éramos tan cercanas.
-No es necesario que hablemos de mi virginidad, preguntaría por la tuya pero lo que veo tú ya no cuentas con eso.
-Ay que graciosa, aún sigo siendo virgen, Chad solo me ha penetrado por detrás.
En serio ella hacía las cosas cada vez más raras, cómo se suponía que debía responder a eso, qué asco.
-Ah jajaja –Traté de pensar que esas palabras nunca salieron de su boca.
-Oye princesa, estás invitada a acompañarnos hoy a nuestro ensayo, conocerás a una banda de verdad –Dijo Chad con una voz muy gruesa.
Él era muy grande, tan grande como Víctor, a diferencia de la banda, él era más musculoso, tenía una mirada muy soberbia, evitaba hacer contacto visual con él. Algo me decía que no era buena idea, que me estaba metiendo en la boca del lobo pero tal vez debería de dejar de preocuparme tanto.
-Claro, ¿a qué hora es?
Andrea saltó lanzándose encima de mí.
-Seremos las mejores amigas
-¡Sí! –Dije sin ánimos
Al parecer había entendido mal, pensé que me darían tiempo para irme a cambiar pero me arrastraron directamente hacia la banda. Ensayaban en casa de no sé quién, no había escuchado bien su nombre, solo sé que es el guitarrista. Para mi suerte, el novio de Andrea tiene carro, no es el mejor carro pero era mucho mejor que andar a pie, durante todo el camino Andrea estuvo halagándome, me atosigaba.
Cuando llegamos, entramos al estacionamiento de la casa, era una casa grande. Cuando íbamos a entrar, Andrea y su novio se quedaron atrás, su novio se notaba un poco raro, cuando quise voltear a ver que estaban haciendo, el solo me gritó que entrara, automáticamente entré, su gruesa voz me espantó.
Estando adentro se me hizo difícil orientarme, por dentro también era muy grande.
-Disculpa, ¿estás perdida?
Cuando voltee, no esperaba encontrarme a un Ángel, no sabía quién era, ni por qué no tenía su camiseta puesta.
-Vengo con Andrea, ella se quedó afuera y no supe…
-Cálmate, no estás haciendo nada malo –Dijo calmando mis nervios, tiene una mirada muy profunda.
Había algo en el que no me inspiraba confianza, de igual manera su presencia me dejaba sin habla.
-Discúlpame Alice, veo que ya conociste al dueño de la casa, ¿verdad que es muy guapo? –Dijo Andrea entrando finalmente.
-Jajaja, no digas estupideces Andrea, espantarás a tu amiga.
No podía quitar mis ojos de él, realmente me sentía extraña.
-¿Qué tal si mejor nos llevas para abajo? –Dijo Andrea juguetona.
Se notaba la confianza que se tienen, supuse que son amigos desde hace tiempo.
-Claro –Dijo el extraño mirándome y sonriendo.
Bajamos al sótano de la casa, olía, realmente no lo distinguía, cuando vi a los otras integrantes de la banda, que supuse que son integrante de la banda, me di cuenta de todo el humo que los rodeaba, ahí ya se encontraba Chad, sin duda era un desastre, habían bebidas regadas por todos lados, y cajas de pizza que gritaban que las echaran a la basura, aseguro que si hay un baño, debe ser solo para las ratas de este lugar, y el sofá, que para nada era nuevo, ¡que insulto!
-Bueno, llegamos, disculpa el desastre, se suponía que María limpiaría hoy ¿NO MARÍA? –Dijo señalando a la chica que estaba acostada en el sofá.
-No soy tu cenicienta, vengo a cantar, no a limpiar.
-Veo que traes carne fresca –Dijo un chico que estaba fumando al lado de Chad.
-No seas tan idiota, más respeto para la señorita –Seguía diciendo el extraño, el cual aún no sabía su nombre.
-¿Entonces no te basa con dos putas? Traes una nueva. –Dijo la chica que estaba acostada en el sofá.
Yo intentaba protegerme detrás de Andrea, sentía que estoy chicos me despedazarían.
-No temas, suelen ser así de idiotas cuando están volando –Dijo el extraño apartando a Andrea de su camino.
-¿Volando? –Pregunté.
-En serio me encanta esa inocencia –Dijo el extraño acercándose a mí.
Yo sonreí y luego bajé a mirada al notar que se estaba acercando a mi.
-Bueno parásitos, es hora de tocar –Dijo el extraño apartando su cara de la mía.
Raramente, todos hicieron caso, se levantaron, se pusieron en escena y esperaron órdenes de su capitán.
-Creo que le gustas –Me susurró Andrea.
-¿Tú crees?
-No suele tratar a las chicas de esa forma.
-No, para nada, solo está siendo afable.
-Pues no sé tú pero hay rumores de que lo tiene grande –Dijo Andrea sonriéndome mientras se dirigía al sofá.
Cuando empezaron a tocar, sentía que conocía esa canción, no la pude identificar, era una canción un poco romántica, lo que llamó mi atención era que todo el tiempo que estuve en la esquina aguardando por si alguien quería hacerme daño y poder huir, el guitarrista que también el vocalista, no aparaba sus ojos de mí. Debo admitir que me gustaba ese sentimiento, era similar a la primera vez que vi a Theo.
Mi celular sonó, lo revisé de inmediatamente, para ver que necesitaba papá.
Texto:
Hey, sé que acordamos no escribirnos pero quiero saber cómo estás, quiero recordarte nuevamente que siempre voy a estar para ti y quería decirte que mañana la banda se irá de viaje, finalmente Víctor me dijo algo tarde que tendríamos que irnos, la disquera nos quiere escuchar en persona, me emociona un poco, a pesar de estar lejos, estaré pensado cada momento en ti.
El mensaje resultó ser de Theo, esa noticia me cayó como un balde de agua fría, esto ya era costumbre, decidí no responderle, levanté la cabeza y seguí mirando al extraño chico.
Tal vez me fijé en el vocalista equivocado