Capitulo 15 Partituras.

1779 Palabras
Alices. Después de haber pasado un buen rato llorando me levanté para conseguir un poco helado, ya saben, es lo normal, intentar pasar tu depresión con helado, de preferencia de chocolate para que te duela aún más. Los hombres tienen tanta suerte, una época tan moderna es difícil conseguir novio, estoy destinada a pasar el resto de mi vida como la tía pobre que vive en algún lugar de mala muerte y su relación más estable es con sus treinta gatos. Ahora cuando miraba estas escaleras, las que van hacia el comedor, de las cuales no tengo forma de escapar, solo me da terror bajar por ellas, me he tropezado, rodado y muchas otras cosas más, ahora bajo agarrando con ambas manos el pasamanos, agradezco tanto que sean vacaciones porque así no tengo necesidad de salir de mi depresión, puedo ahogarme en mi cuarto, sin tener que preocuparme de que alguien me vea en este estado tan desagradable. -La vida en serio me odia. No había helado de chocolate, solo de vainilla y el de vainilla no permitirá que me deprima adecuadamente, no entiendo cómo esta gente espera que yo me sienta mejor después del fracaso que tuve, intentando conquistar a un chico gay, sin remedio alguno, aunque no es lo que quiero, tendré que comerme forzadamente el helado de vainilla. Me tocaba dar otra vez este recorrido hasta mi cuarto, no entiendo por qué la casa no puede ser pequeña, me siento sin ánimos para subir otra vez esas escaleras, no entiendo por qué no se le ocurrió a papá poner un elevador directo a mi cuarto, ahora entiendo perfectamente la razón de que Israel se la pasa echado, a mi pobre angelito le toca recorrer esta enorme casa a diario. -Y el que es tan gordo. Me eché a llorar otra vez, me sentía tan sensible que pensaba en esa película de bichos donde todos morían y a mi no me gustan los bichos y aquí estoy llorando por ellos. De pronto escucho el timbre, dejé pasarlo pero el intenso que estaba del otro lado no se rendía, cuando se cansó de tocar el timbre, empezó a tocar la puerta, tocaba como si no hubiera un mañana, que tipo más fastidioso. -¡No hay nadie!- Grité Yo solo quería morirme e mi pequeña burbuja, no le pedía a nadie que me entendiera, solo pedía un poco de privacidad. El extraño siguió tocando, como yo ya me había descucbirerto no había forma de sólo dejarlo pasar, así que me fui con mucha furia a abrir la puerta. ¡Qué demonios!… Theo estaba en la puerta de mi casa, era un descarado, cómo se le ocurre después haberme hecho eso, venir con su cara tan lavada a molestarme. -Disculpa que venga sin previo aviso, necesito hablar contigo. Seguro me iba a contar que es gay, realmente no me importa si le gusta las bananas. -No creo que sea buena idea, mis padres no se encuentran en casa, además creo que no deberías estar aquí, Victor ya se fue camino al almacen para reunirse con ustedes. -Entonces… qué te parece si me acompañas hasta el almacen y en el camino hablamos. No puedo creer que me haya enamorado este patán. -No creo que sea buena idea que vayamos los dos juntos, no quiero ser su lámpara. -¿Si sabes que el helado que tiene no cuenta como una tercera persona? Aww hasta siendo tan irritante logra ser tan lindo pero no, no caeré de nuevo. -Que chistoso eres Theo pero no lo digo por el helado- Dije con arrogancia -¿Entonces que a quién te refieres? -Me refiero a Max -¿Qué pasa con Max? -Ya sé que ustedes dos están juntos -Theo sólo se rió, no entendía nada -Oye… Solo quiero decirte que no tengo problema co que seas gay, será divertido ir al salón de belleza. -Tendré que romper con esa farsa, no soy gay, en realidad de eso quería hablar contigo. Dijo que no es gay, ¡DIJO QUE NO ES GAY! ¿Entonces qué fue lo que vi? ¿Mal interpreté las cosas? Theo sigue aquí, vino a mi casa por mi, Max… ¿Qué pasa con Max? No se debe encontrar bien. -Sostenme el helado un momento, ya vengo- Le puse el helado en las manos a Theo y me dirigí a mi cuarto corriendo. Me coloqué lo que ya tenía pensado para salir hoy, que bueno que evité esto, me vestí y bajé nuevamente. -Gracias por sostener mi helado, tendremos que dejar nuestra conversación para otro momento- Le dije a Theo mientras cerraba la puerta con llave. Corrí hacia la casa de Max, corrí, corrí y corrí este día en serio he hecho mucho ejercicio, tenía un mal presentimiento, era más como ansiedad. Cuando llegué a su casa, casa que es muy similar a la mía ya que hasta los colores son parecidos, fui directo a la puerta a tocar, no pasé mucho tiempo afuera, su madre me atendió como si ya estuviera esperando mi llegada, después de un breve saludo pregunté por Max, ella respondió que se encontraba en su cuarto encerrado, no sabía que le sucedía, dijo que se estaba comportando de manera extraña, me contó que había intentado hablar con él pero no conseguía respuestas, me sostuvo la mano y me dijo que tenía fe en mí, que sabía que yo lo iba a poder ayudar en ese momento complicado por el que estaba pasando. Como yo ya había visitado la casa de Max ya sabía dónde se encontraba su cuarto, toqué la puerta -Max soy yo Alice, abre la puerta- Dije sin obtener respuesta alguna- Sabes que puedes hablar conmigo de cualquier cosa, me preocupo por ti, desde que te conozco siempre has sido más que solo mi mejor amigo, eres como mi hermano menor a pesar de tener la misma edad, siempre intento cuidarte de cualquier cosa que te haga daño y pido perdón por no estar ahí cuando me necesitaste pero quiero que sepas que aquí estoy y está bien si no quieres hablar, sé cómo te sientes pero al menos déjame abrazarte, déjame ser tu hombro de apoyo, sabes muy bien que cuando alguno de los dos se derrumba, el otro tiene que estar ahí, diciendo tontería o hablando de más, con la intención de hacer que todo mejore. Max no respondió, me lancé en el suelo, recostándome en la puerta, de la nada Max abrió y yo caí al suelo y lo primero que vi fue su cara, se veía triste, era raro verlo así, hace tiempo que no lo veía así, me levanté lo más rápido que pude y le di un fuerte abrazo, Max lloró, lloró y lloró, no fue necesario decir nada sólo bastaba con nosotros dos. Cuando Max terminó de llorar y se calmó un poco, me preguntó cómo había hecho para saber cómo se sentía él. .-¿Cómo supiste como me encontraba? No podía mentirle. -Theo fue a mi casa, estuvimos hablando y de alguna forma la conversación terminó con él contándome que no era gay, y supe que me necesitabas, así que vine corriendo. -Así que fue por ti- Dijo triste -Perdóname Max. -No es tu culpa, no sabíamos que el no era gay, fue mi culpa por mal interpretar las cosas. -Si quieres, no volvamos más a las reunioes de la banda. -No te preocupes, estoy seguro de que tú si le importas -Yo ya no quiero a ese idiota. -No seas tonta, ambos sabemos que te derrites cada vez que lo vez cantar- Dijo Max riéndose -Solo no quiero que te sientas mal. -Sabes que yo soy feliz si tú eres feliz, somos mejores amigos es lo que hacemos, ¿no? -Tienes razón, agradezco tanto que tu seas mi meor amigo. -Si… Cualquiera se moriría por tenerme de como mejor amigo- Dijo con egocentrismo Estuvimos un rato hablando y riendo, todo se sentía mucho mejor, aunque era obvio que a Max aún le dolía. -¿Quieres saber cómo sucedió? -¿Seguro que quieres recordar eso? -Es mejor sacarlo todo, así aprenderé a vivir con esto. -Está bien pero intentémoslo con helado de vainilla. -Eso suena perfecto. Bajé para buscar el helado que dejé encima de la mesa, seguro ya estaba derretido pero eso no quitaría el gran sabor que tiene, cuando lo tomé, me regresé y me encontré a la mamá de Max. -¿Cómo está el? -Ya se encuentra mejor. -En serio te agradezco todo lo que haces por Max, saber que puedes contar conmigo para lo que sea. -No se preocupe, gracias a usted señora ( ), lo hago porque me importa su hijo. -De igual manera gracias, dejaré de interrumpir ¿Te quedarás a cenar? -Me gustaría pero ya sabe cómo son mis padres. -Bueno, será entonces para la próxima- Me sonrió. Continué hacia el cuarto de Max, cuando entré dije -Es hora del helado -¡Sii! Me senté al lado de Max y el empezó a narrar todo lo que sucedió cuando estuvo con Theo. Una horas antes… -Discúlpame Max, no sé si en algún momento te he dado falsas esperanzas y si te dije para reunirnos es porque siento que tú estás atrás de una ilusión que yo no puedo cumplir. No eres feo, eres un gran partido, es sólo que no soy gay. -¿Entonces… Todo esto fue un juego para ti?- -No, en serio todo el tiempo que pasamos juntos me divertí. -Entiendo, entonces solo fui tu payaso. -No es eso a lo que me refiero, eres mi amigo. -Creo que mejor me largo, perdóname, metete tu amistad por el c*lo. En la actualidad… -¿Cómo se te ocurre decirle eso- Dije muriendo de la risa -No sé solo estaba muy molesto. -Debes tener unas bolas muy grandes. -Tal vez si fueras hombre te las enseñaría Max y sus ocurrencias me hacían tan alegre, por un momento pensé en si no habrá forma de que se volviera heterosexual por arte de magia, congeniamos muy bien, es imposible no querer a un chico así. Entre risa y risa, mi mente se nubló y besé a Max. -Oye...-Dijo Max apartándose.- Sé que no te puedes resistir a mis encantos pero sabes que aunque lo intentes sólo podré corresponderte el beso. -Sólo lo hice para reforzar la amistad- Dije riéndome. -Mejor ve a reforzar la amistad con Theo, estoy seguro que el si te podrá dar más que un beso Me sonrojé y golpee a Max tumbándolo de la cama. Esa noche me divertí mucho.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR