Alices.
Finalmente observé los cursis mensajes de Max, me alegraba tanto de tener mi hermoso teléfono en mis manos, debo responderle a Max ahora que se expiró mi castigo, debía disfrutar de la dulce libertad con mi mejor amigo gay.
Texto
Destinatario: Max.
¡Maax! Mamá me había quitado mi teléfono, por eso estuve estas casi tres semanas sin mostrar señales de vida, ¿Cómo te ha ido? ¿Podemos vernos hoy?
Realmente no esperaba que Max respondiera tan rápido pero no paso mucho tiempo antes de que la pantalla de mi teléfono se iluminara de nuevo, sé que me extrañó mucho.
Texto
Max: ¡Heyy! ¿Dónde demonios has estado perra? O sea sé dónde estabas pero igual te perdiste nuestra manicura y pedicura, la señorita del salón de belleza me estuvieron preguntando por ti, decían: ¿Dónde está la chica de los pies de ogro? Jajaja nah eso broma. Te quiero, nos vemos a las 11 en la parada de Bus.
Max era un encanto, no sé cómo es que somos tan buenos amigos, solo sé que agradezco que forme parte de mi vida. Max y yo nos conocimos en primaria, él siempre fue muy afeminado así que los niños no solían jugar con él y las niñas no lo tomaban en cuenta por ser hombre, por algún motivo siempre nos tocaba estudiar en el mismo salón, por esa razon solía pensar en hablarle, pero como a esa edad todo se rige por quién tiene más popularidad no podía acercarme a él o Tifany pondría a las otras niñas en mi contra y como a esa edad solemos ser muy egoístas prefería ver a Max jugando solo con los juguetes que traía de su casa.
Nuestra historia cambió cuando por cosas del destino terminamos en la misma secundaria, supongo que estábamos destinado a estar juntos porque nuestro primer año quedamos nuevamente en el mismo salón de clase, Max había cambiado un poco seguía siendo resesvado pero ahora intentaba con más emoción agradarle a las personas, en todo el salón siempre hubieron rumores de que era gay y por alguna razón algunas cosas suelen ser distintas en algunas regiones aquí quién molestaba a Max eran las chicas, varias veces haciéndole bromas sobre que ya sabía como hacía para obtener tan buenas calificaciones de los profesores, compartían videos porno de chicos similares a él teniendo sexo homosexual, compartiéndolos con el texto de que ya había descubierto el supuesto secreto que Max, realmente fue un infierno para el todo ese año, por mi parte trataba de mantenerme al margen.
En segundo año de secundaria hubo una fiesta de disfraces, la temática eran monstruos, ese año se había roto la rutina de quedar juntos en el mismo salón de clases, aun así por considerarse una fiesta, teníamos permitido visitar otros salones, mis amigos de ese entonces me llevaron arrastrada, porque algo muy cómico estaba sucediendo en el salón de al lado, yo obviamente no quería ir porque me encontraba disfrazada de un monstruo come galletas, estaba disfrutando de mis galletas y mi bebida, de mi gran vaso de batido helado de cocosette y oreo pero al final acepté, cuando llegué al salón de al lado, la gran comedia era que las chicas habían ido con ropa normal, vestidos, bien maquilladas, con el cabello planchado, a lo que yo me pregunté de qué se suponía que estaban disfrazadas y mis supuestos amigos señalaron a Max, en ese momento algo en mí explotó, finalmente me había llenado de un sorpresivo valor y le lancé mi bebida a la Regina George de mi escuela secundaria, me fui de ahí diciéndole a mis amigos que eran unos tarados y que no era necesario llevar doble disfraz, ya bastaba con sus habituales caras feas, Max había quedado en el mismo rincón donde estaba, seguramente sorprendido, siendo un adorable Frankeinstein. Fue un suceso escuchado dentro y fuera de la institución, yo había ganado enemigos pero me sentía tan aliviada.
En tercer año de secundaria Max y yo quedamos nuevamente en la misma aula, el primer día, se acercó a mí preguntándome si podía sentarse a mi lado por el resto del año, me parecía un poco excesivo pero de igual manera muy alegremente acepté, éramos tachados como los raritos pero ser un “rarito” junto a Max era tan divertido, además de que nuestras calificaciones eran excelentes, Max siempre tenía la cabeza en las nubes pensando en cómo derrotar a las perras falsas, los recesos como eran cortos no me permitían escuchar los finales de sus planes tan elaborados. Un día era su turno de hacer una exposición, ya habíamos hablado de lo que iba a pasar, era lo normal, siempre habían burlas hacia él, no pude olvidar ese dia porque cuando Max llegó a presentarse dijo: Buenos días mi nombre es Max y sí soy gay. Max no me había contado sobre eso, supongo que tenía miedo que le dejara de hablar, en ese momento me levanté y aplaudí esperando a que fuera como en las películas y todos demostraran aprecio ante ese acto de valentía, pero no, la profesora sólo le pidió que fuera directo al grano y yo quedé ridiculizada, después de eso se volvió un año duro para ambos, todos comentabanm, publicaban en redes que Max y yo eramos una pareja de un homosexual y una lesbiana, lo que era sumamente ridículo, no por el hecho de que hayan tildado de lesbiana, si no por el motivo de que si hubiera sido lesbiana no trendría una relación con un hombre, no me sorprendía porque sabía lo estúpidos que podían llegar a ser, lo suficiente como para o tomar cualquier libro de orientación s****l, seguro para ellos, los pansexuales tenían relaciones con panes.
Después los dos últimos años de preparatoria, si fueron muy normales, había gente que apoyaba a Max, había gente que aún lo odiaba sin motivo alguno, era una adolescencia muy típica, hasta que por fin salimos. Max siempre tuvo en mente lo que quería ser cuando saliera de esa colmena, tenía planeado ser ´presidente, un sueño muy elevado pero que ambos llegamos a la conclusión de que no era imposible. Mis planes eran distintos yo siempre tuve un gran apego a la música, suponía que era por las divertidas canciones que me cantaba mamá a la hora de bañarme, además de que era de alguna forma relajante escuchar tocar a víctór la batería, nunca intente tocar un instrumento, eso era lo de Víctor, aun así quise aprender a cantar, solo que después de las primera tres o cuatro clases, me cansé de que mi voz sonara igual de asquerosa que como comenzó y me rendí, me quedé con la sensación de seguir explorando el tema de la música y descubrí que habían más formas de ejercerla, así que sin rumbo alguno me decidí por estudiar música, en la actualidad tanto Max como yo seguimos esperando la carta de admisión de alguna de las universidades a las que postulamos, prometimos no hablar de eso durante las vacaciones porque sabíamos que cuando terminaran ambos tomaríamos caminos distintos.
Observé la hora, me sorprendió lo rápido que pasa el tiempo cuando te sumerge en tus pensamientos, ya estaba cerca de la hora acordad con Max, salte de la cama a bañarme, me lavé lo más rápido que pude los senosl, ientras caía el agua en mi cabeza, intentaba al mismo tiempo cepillarme
-j***r, no me tenía que lavar el pelo
No hagan nada apresurado, se los recomiendo por experiencia
Después de batallar en el baño, salí a secarme, aún me encontraba un poco húmeda, tomé lo primero que estaba colgado en el armario, era una camiseta blanca un poco grande con un estampado de dos muñecos muy lindos, lo que complementé con un jogger algo ajustado y mis fieles botas blancas.
Ya lista, fui a pedirle permiso a mis padres, cuando entre en su cuarto, por alguna razón sentían que eran los padres más modernos del mundo porque se encontraban en una posición rara jugando Twister.
-Oigan no quiero interrumpir lo que sea están haciendo pero quería saber si me dejan salir un rato a caminar.
-Creo que este no es el mejor momento para que nos pidas permiso pero en esta posición me siento más permisivo, así que sí, ve.- Dijo mi padre con su cuerpo atravesando el espacio que había en las piernas de mi madre mientras ella lanzaba su cuerpo hacía la dirección contraria.
-Cariño solo no vuelvas tarde- Complementó mi madre
Antes de salir del cuarto picó mi curiosidad, voltee y pregunté
-¿Qué están haciendo?
-Tu padre y yo intentamos hacer yoga con el Twister para relajar los músculos. Lidiar contigo y tu hermano es algo muy estresante- Decía mi padre mientras se reía junto a mi madre.
-Ok… Eso último fue innecesario pero antes de que se arrepientan gracias por el permiso, adiós
Corrí por todo el camino hasta llegar a la puerta principal, cuando la abrí y salí me sentía como si haber pagado todos esos días de condena, me hubieran hecho una mejor persona de lo que ya era.
Me movilicé rápidamente hacia la parada del bus, obviamente la que más frecuentábamos Max y yo, hace tiempo que no pasábamos, nos encontrábamos en vacaciones y el lugar más lejano al que íbamos era el club pero aun así no era innecesario tomar un bus.
Pasé alrededor de una hora sentada ahí, no podía creer que me había dejado plantada, Max solía ser alguien muy puntual, así que seguro le habrá pasado algo, me levanté y me dirigí a algún lugar a comer algo, sentía el trasero entumecido del largo rato que estuve ahí sentada, pensé en que no habían motivos para que el día se arruinara, podía ir en busca de alguna bebida y pasarme por el almacén, estoy segura que Theo se encontraba solo a esta hora.
Me emocioné con la idea y de inmediatamente me dirigí a alguna tiendo a comprar algunas cosas para no llegar con las manos vacía.
-Hey zorra, ¿acaso no pensabas llegar nunca?.
Reconocí esa voz de inmediatamente, cuando giré, observé como Max estaba ahí tomando agua.
-Es lo que yo debería decirte a ti, estuve un buen rato esperándote.
-¿Dónde se supne que me estabas esperando?
-Pues donde acordamos, en la parada del bus- Dije rodando los ojos
Max se carcajeó un buen rato antes de poder contestarme.
-Dije la parada del bus, la cafetería que tiene ese nombre, supongo que el encierro te afectó un poco las neuronas.
Demonios, no puedo creer el rato que pasé ahí
-Ah, supongo que convivir tanto con mi familia sí me dejó medio tonta
-Pero venga, siéntate o te saldrán raíces ahí parada.
Fui a sentarme en la mesa donde estaba Max, supiré un poco muerta del cansancio y decepcionada por no poder ir a ver a Theo.
-Ahora que lo pienso no se me ocurrió este lugar porque a ti no te gusta el café.
-No pero hacen panecillo muy ricos, además que creo que la mesara me odia así que me gusta venir a molestarla.
-¿Si sabes que ese panecillo también está hecho con café?
-¡Qué asco!- Exclamó Max
-Supongo que por tu expresión ya los has probado
-Sí, la tonta mesera me los ha estado trayendo gratis, es una estúpida
-Si yo fuera tú, me lavaría la boca con cloro, no sabes cuantas veces la has besado indirectamente.
-¡Qué asco Alice! Sin duda tacharé este lugar como el peor de todos.
Max y yo nos reímos un buen rato, luego Max me puso al día sobre todo, que por cierto sobre todo siempre era lo mismo, me miró sorprendido y me preguntó.
-Disculpa, tu eres la princesita que estuve encerrada en su torre, ¿Qué hiciste durante todo ese tiempo?
Le relaté mis largas y aburridas casi tres semanas, lo cual trataba de mi limpiando casi a diario mi cuarto, aprendiendo sola a coser ropa para Israel, atormentando a mi madre para que me dejara salir al menos un día e intentando obtener el perdón de Víctor. Max me había preguntado cómo había logrado el perdón de Víctor, le conté que fue una difícil experiencia, intenté ayudarlo con todas sus tareas sobre la casa, intenté cantando, tal vez así lo aturdía lo suficiente para que se cansara y me personara, en una de esas maneras locas que se me ocurrieron, terminé por lanzar a Víctor por las escaleras, supuse que con el impacto lo olvidaría todo.
Al final le conté a Max que todo resultó ser mucho más fácil, sólo debía disculparme con mi padre, con mi madre y nuevamente con Víctor, ser sentimental si funciona a veces.
-¿Y esa fue la parte fácil?- Preguntó
-Así te haces una idea de lo que tuve que pasar, que hizo que esa fuera la parte fácil.
-¡Auch!
Después de eso nos quedamos en silencio, la camarera no había pasado, suponía que era porque estaba cansada de lidiar con Max.
-¿Cómo está Theo? ¿Sabes algo sobre él?
-A decir verdad quería hablar sobre eso contigo, desde que el apareció jamás nos pusimos a charlar sobre todo eso que nos hace sentir.
El ambiente se tornó muy serio.
-Sabes que te quiero mucho, eres mi mejor amiga y es raro que a ambos, ambas, ambes, como interpretarlo, nos guste el mismo chico, pensé en quitarme del medio pero cuando tu desapareciste, no puede evitar que mis sentimiento por él aumentaran, pasamos varios días juntos saliendo, y sé que Theo se divierte mucho conmigo, hoy tengo pensado verlo porque cree que se me declarará y te menciono esto porque no quiero que nada entre nosotros cambie, quiero que me digas si te lo molesta porque si es así lo dejaría.
Estoy segura que de igual forma pensaba hice la muy p*rra con el
-No te preocupes, es totalmente entendible que buscaras a alguien para ti y si Theo te escogió, me alegro mucho por eso.
No podía creer lo que Max me estaba diciendo
-Pero después de todo si él me hubiera escogido a mí, tú lo hubieras aceptado, así que como tu mejor amiga te deseo lo mejor en tu relación.
-En serio muchas gracias por compresiva conmigo Alice, en realidad ya me teno que ir, hubiera deseado pasar más tiempo contigo, supongo que para la próxima nos veremos en la otra parada de bus.
-Si…No te preocupes también tengo muchas cosas que hacer hoy, escríbeme para saber cómo salió todo.
-Por supuesto- Dijo Max asintiendo con la cabeza.
Cuando me despedí de Max, cruzó por mi cabeza seguirlo, debía terminar con esto, debía deshacerme de la ilusión de que Theo sería para mí.
Fue muy fácil seguir a Max, realmente era preocupante lo relajado que andaba por la calle, cuando legué al sitio donde se iban a encontrar este par, crucé a la otra cera, para ocultarme entre los arbustos.
Observaba como Max y Theo hablaban muy contentos, de un momento a otro Theo se notaba muy serio y Max un poco desconcertado, no sabía lo que estaba sucediendo pero no parecía una declaración de amor, después de estar incómodamente entre los arbustos lo vi, todo se aclaró, Max se lanzó a besar a Theo, ¿Cómo es que no había notado que Theo era gay? Sin poder ver como terminaba ese largo beso, salí lo más rápido que pude del arbusto, sin que pudieran verme, corrí por todo el camino a casa, al llegar rogaba porque mis padres no estuvieran presentes, no me encontraba bien para dar explicaciones, para mi suerte así fue, a casa estaba silenciosa, subí inmediatamente por las escaleras para refugiarme en mi cuarto, ya a punto de llegar a mi cuarto tropecé con Víctor, el cuál notó mis ojos llorosos.
-¿Estás bien? ¿Pasó algo?
-Me encuentro bien, no es nada.
Seguí sin dar más explicaciones, entré a mi cuarto y me lancé a la cama a llorar como si no hubiera un mañana, pensé que no dolería pero era un dolor inaguantable, era algo que no le desearía a alguien más, ni a mi peor enemigo
-Oye Alice, no soy bueno en estos momentos pero por lo que sea que estás pasando, puede hablar conmigo- Dijo Víctor del otro lado de la puerta.
-Solo no le digas a papá y a mamá- Dije con la voz quebrada
-Estaré con la banda por si quieres ir a hablar
Ir a ese lugar era lo último que haría, podía verlo a la cara, quería alegrarme por Max, ni siquiera podía odiarlo pero en este momento solo necesito llorar este sentimiento que cargue por un buen tiempo.
Te deseo lo mejor Max.