Vivenka Günther
—¿Qué opinas de esto?- ya habían pasado unas semanas desde que llevamos está extraña relación o bueno si es que se puede definir así. Entre cierro los ojos en su dirección, hace una mueca y levanta las manos y me mira burlón
—Lo pillo, está horrible- ambos reímos y asentimos, me encuentro en su oficina. Al principio luego de que lo hicimos sentí una pequeña incomodidad porque la verdad aunque me haya preparado mentalmente nunca imaginé que sería yo la que caería rápido
Sin embargo, siento que hay veces en las que no puedo evitar mirarlo con desagrado y eso está bien ¿no?digo osea,se supone que debo odiarlo porque su familia destruyó a la mía y obviamente debo pensar solo en venganza...
—¿Qué te parece cenar en aquel restaurante italiano nuevo?- intenté no verme nerviosa, me había dado algunos lujos desde que empezamos a follar y aunque eso me gustaba un poco no podía evitar sentirme como una puta, su puta...
—Me parece genial, pero te olvidaste de un pequeño detalle- ahora fue él quien entre cerró sus ojos en mi dirección, me acerqué más a él y me senté encima suyo
Si seducirlo haría que me pida ser su novia, no me importaría montar una escena aquí mismo
— Así que a esto te refieres a pequeño detalle- asentí y no tardó en unir sus labios a los míos
El beso estaba cargado de salvajismo y deseo, me volvía loca sus labios y aunque ya los he confundido demasiado sobre qué si lo odio o no créanme que ese es un problema menor porque no tienen idea del que se viene
A veces sentía lástima y me sentía patética por caer tan bajo o por así decirlo, había descubierto que su familia no es unida como la mía y que hay cierta rivalidad de machos alfa por ser quien llevará la batuta de la empresa
—Creo que podemos hacerlo mejor- me susurró y no tardó en agarrarme de mis muslos, alzarme y colocarme encima de su escritorio, pegó nuevamente sus labios a los míos y de un tirón me retiró mi blusa y yo empecé a desbotonar su camisa, por un momento nos miramos y asentimos
Esto es pecado, placer, lujuria y una lascivia que no podemos controlar. Soy su asistente,pero a la vez su peor némesis y él ni si quiera lo sabe y eso lo vuelve más excitante
— Gime para mí, Jennet- y no pude negarme, sus dedos empezaron a hacer maravillas ese punto exacto
—Blaz...joder- grité de placer al sentir como hundió otro dedo dentro de mi, Blaz es el jodido paraíso pero lástima que su familia me va a odiar, que él me va a odiar
De un tirón lo atraje más a mi y le solté el cinturón, y metí mi mano dentro de su bóxer, le guiñe un ojo y baje del escritorio para ir directo hacia mi objetivo
Lo escuché decirme tantas cosas sucias que eso solo me incitaba a ponerme a mil, ya me veía como la perra traicionera pero bueno...así es la vida a veces se gana o pierde
—Jenell- gruñó y terminó corriendose en mi boca, quise gritarle por no llamarme Vivenka pero luego recordé que él no sabe quién soy en realidad
—Esto es el mejor detalle que a una le pueden dar- le hablé mientras me pasa un dedo por mi labio y lo metía a mi boca para probar más su sabor
—Será mejor que nos apuremos- cambió de tema, frunzo el ceño y él me ayuda a pararme y me pasa su pañuelo
Ambos nos empezamos a arreglarnos la ropa, siento su respiración a un lado de mi nuca y me da la vuelta para mirarnos fijamente
—Te tengo una sorpresa- alcé una ceja y asentí y le extendí mi mano, me miró interrogante y procedí a explicarle
—Luego de una buena mamada o follada siempre sueles pagarme con algo caro, sorprendeme- le hablé irritada, ya quería irme de vuelta a mi propio escritorio
Por un momento me miró serio, para luego captar lo que le dije
—Tu regalo lo tendrás en la cena, créeme vale la pena- asentí y me peiné mi cabello con mis manos, agarré unos papeles dispuesta a salir de ahí,ya empezaba a sofocarme
—Jenell, no quiero hacerte sentir así, te prometo que está noche todo cambiará- lo miré confundida, y él me hizo una seña para que me fuera. Asentí un tanto confundida y salí de ahí pensativa
—¿Qué planea?- susurré, por un momento sentí miedo, mucho miedo
Aún no quería que estos dos meses desaparecieran de golpe, a como él diera el paso que estaba pensando. Todo se volvería un maldito infierno
—Por favor, Blaz. No seas tan ingenuo- susurré, miré mi pulsera de oro blanco. Regalo de Blaz luego de nuestra cuarta follada
—¿Estás bien Jennet?- me preguntó Crystal, la miré por un momento pensativa. No hablábamos mucho luego de ese pequeño inconveniente cuando me enteré que ella literal era una puta
—Perfectamente- le contesté, durante toda la tarde no pude concentrarme como era debido
La ansiedad me ponía a mil, a como él hiciera lo que tenía en mente, todos estos momentos que estuvimos juntos se irían al caño
—Nos vamos, Jennet- su presencia me sacó de mis pensamientos, frunzo el ceño y miro mi reloj, aún falta cuatro horas para irnos
—Señor..- no me dejó hablar y me indicó con su mano de que lo siguiera
Con manos temblorosas agarré mi bolso y apagué la computadora, y empecé a seguirlo
"Hay que sentirnos, hay que vivir nuestro propio infierno"
Eso recuerdo que me dijo cuando follamos por segunda vez, al principio quise reír porque me habían dicho que era despiadado pero cuando uno lo conoce, ya uno se da cuenta que solo es un tipo inseguro pero que trata aparentar "como todos" algo que no es
Salimos bajo la vista de todos los empleados, sentí unos flashes en mi dirección y estaba por voltear pero Blaz no lo permitió y me guío hasta su auto,el cual ya se encontraba perfectamente estacionado
Me abrió la puerta del asiento del copiloto y sin decirme nada esperó que ingrese, ingresé y el cerró la puerta para luego dar la vuelta al carro y subir del lado del piloto
—Creí que abrían más tarde el restaurante- mencioné para aliviar un poco la tensión, por alguna razón el ambiente estaba extraño
—Haremos otra parada antes- fue lo único que me dijo en todo el camino. El auto paró y él bajó del auto, no esperé más y me adelanté en bajar también, Blaz me miró mal y yo solo me encogí los hombros y solté una risita
Me di la vuelta y frente a mi estaba una enorme boutique, todo su llamativo era de color dorado y sin duda parecía de esos palacios maravillosos, sus ventanales tenían un decorado único parecido al diamante
—¿Qué estamos...??- me jaló y me indicó de que ingrese, lo miré mal e ingresamos
Vestidos de todas las tallas, diseños y colores nos recibieron, mi boca cayó al suelo al ver tanta hermosura
Lo miré de inmediato y él se encogió de hombros, una señora más alta que yo(lo cual es triste) nos recibió con una sonrisa y se le iluminó el rostro al ver a Blaz
okok ¿ Qué es esto que siento? acaso son ¿celos?¿Es eso?, hay dios esto me está afectando
¿Yo celosa? ¿De alguien mucho mayor que yo?
¡¡Oh j***r, agarrenme que me desmayo!!!
—Mi pequeño cachorro- y lo siguiente que hizo me dejó sin palabras
A mi hombre, le dió un maldito beso en la boca. Y ahí estaba yo, mirándola como si estuviera realmente loca
—Katrina, estás espléndida como siempre- mi boca literal cayó al suelo, osea ¿ Dónde está aquel Blaz, que ya hubiera destruido a quien ose si quiera rozarle un poco ?
—Te traje a alguien muy especial para mí- lo miré raro, para luego sonreír a la señora
Ella por fin reparó en mi presencia y su rostro se iluminó al verme
—Cuando dijiste que era hermosa, no exagerabas- y de manera inesperada me dió también un beso en los labios
Mi cara debió ser un poema porque Blaz no paraba de reírse a mi costa, lo miré mal y le sonreí incómoda
—Disculpa querida, pero ya sabes...así es el saludo italiano- sonreí maliciosa y miré a Blaz con un brillo malévolo y él solo me miró curioso
—Por casualidad no hay por aquí un hombre guapo italiano- mencioné, la señora me miró sorprendida para luego ponerse a reír
Le saqué la lengua a Blaz y él me miró mal, para luego negar con la cabeza
—Ignórela, está algo loca- la señora Katrina asintió y procedió a guiarnos hacia al parecer un salón más grande que el anterior
—Katrina es la más prestigiosa diseñadora de modas de todo el continente europeo- mencionó Blaz por el camino, nos detuvimos frente a un cambiador y ambos me miraron expectantes
—Sigo sin entender que hacemos aquí- le mencioné a Blaz
—Hoy es tu día especial querida, debes ir como lo que eres. Una hermosa reina, por cierto adoro ese cabello azabache medio castaño oscuro que tienes y ni hablar de tus ojos rasgados, te da una linda apariencia felina- estaba por contestarle pero ingresaron cuatro chicas con un montón de vestidos en sus manos
—¿Mi día...especial?- Blaz y Katrina intercambiaron miradas cómplices para luego ignorarme
—Te dejo en buenas manos, una limosina vendrá por ti en dos horas, supongo que es tiempo suficiente verdad- Katrina asintió
—¿Espera, a dónde vas?- intenté detenerlo pero me ignoró y siguió de largo
Bufé y a regadientes regresé al gran salón, ahí me esperaron Katrina y sus asistentes. Todas ellas me miraron ansiosas, sonreí nerviosa y me acerqué a paso lento
—Es hora de entrar a tu calabaza Cinderella- la miré como si estuviera loca
—Hagan la magia- les sonreí y ellas vinieron corriendo hacia mi
Me arrastraron hacia un asiento n***o y empezaron a tocar mi cabello
—Quedarás más hermosa de lo que ya eres querida- me sonrió por el espejo,Katrina
Me enteré de que Katrina tiene 49 años, lo cual debo decir que no parece para nada, un cuerpo muy esbelto y según ella todo natural pero estoy segura de que ambas sabemos de qué no es del todo cierto..., en fin unos hermosos ojos olivo que tiene un brillo maravilloso y un culazo joder..... no me sorprendería que Blaz se la hubiera tirado a pesar de su edad
Hice una mueca de asco, no puedo creer que me haya imaginado tal escena
—¿Todo bien querida?- asentí y le sonreí, quitaron el espejo frente a mi y casi quise protestar
—No te verás en el espejo hasta que terminemos todo el look- reí nerviosa, las dejaba tratarme como una muñeca en la peluquería de Barbie, hasta las dejé desvestirme y quedar en ropa interior
Uff, menos mal estaba que usaba encaje, bendito seas Blaz
—Me gusta este color, el champagne te queda divino- la chica a mi lado negó
—Katrina, con todo respeto. Creo que este color vino, resaltará sus ojos- mis ojos escanearon el vestido de pies a cabeza, llevaba muchos brillos y tenía a un lado un tajo, dónde dejaba ver qué se vería mi pierna izquierda suelta
—Tienes razón, es hermoso- me colocaron el vestido, me maquillaron, y me hicieron una especie de trenza
—Blaz hizo una buena elección, sin duda alguna- me dieron un bolso y me colocaron unos tacones champagne
—Escúchame bien, Jennet. Blaz es como un hijo para mí, cuídalo con tu vida, nunca encontrarás un hombre como él, ¿entendiste?- asentí, me mordí el labio inferior, esto es mucha presión
Sentí mi corazón latir como loco, al escuchar una bocina que provenía de afuera
—Es tu hora Cinderella- me miré en el espejo y casi grito al ver a una persona totalmente diferente a mi
Mi cabello caía en ondas junto con una hermosa trenza de lado, el escote del vestido dejaba poco a la imaginación pero se las arreglaba para verse delicado y elegante
—Apura chica- me llamó Katrina, asentí y salí de mis pensamientos
Afuera me esperaba una enorme limusina de color n***o, al costado se encontraba un tipo que mantenía la puerta abierta para mí
—A brillar muñeca, espera...falta algo- reí al notar que tenía una tiara en sus manos y me la colocó para luego sujetarlo con orquídeas
—Listo, sin duda una bella obra de arte, espera quiero unas fotos. Esto sin duda irá a mi colección de vestidos realeza- reímos todos y les permití tomarme muchas fotos hasta que finalmente llegó el momento sino me haría tarde
Suspiré melancólica e ingresé a la limusina, en el camino no paré de lamentarme de todo
—Lo siento tanto, Blaz- susurré
—Llegamos- anunció el tipo, esperé a que me abriera la puerta de la limusina y tomando una gran bocanada de aire salí de la limusina
Dónde un montón de flashes me esperaron, y dónde empezó mi peor pesadilla
Lo siento tanto, no te imaginas cuánto...