VIVENKA GÜNTHER
Lleva dos semanas de trabajo aquí, y todo se puede resumir en una maldita palabra
ODIO
Desde que le dejé varias cosas claras al idiota de mi jefe ya no había intentando nada conmigo, ni me miraba y si lo hacía era solo para indicarme con una seña de que le traiga su café. Trataba de mantenerme tranquila, más bien trata de no armar pleito porque ya sabía la respuesta que me daría pero ahora me había vestido con todas las de ganar y oh sí está chica va a sacar las malditas garras como se debe
Estaba vestida con un vestido de mucho escote pero a la vez discreto para no verse vulgar, me llegaba un poco más arriba de la rodilla y lo mejor era que es de color rojizo tirando al granate aunque mi favorito era la parte de la espalda, pues la tenía algo descubierta pero se veía elegante, lo había hecho juego con unos tacones de plataforma de unos buenos centímetros de color dorado, mi maquillaje era atrapante pero a la vez sutil, sonreí lobuna, sin duda caerá.
Cómo ya dije nadie se resiste a una Günther.
Moví mi cabello con sutileza mientras ingresaba al edificio,como siempre saludé a todos y está vez pude sentir más miradas sobre mi, sonreí. Esto sin duda llegaría a los oídos del "jefe", había llegado al acuerdo conmigo misma de que la ira lo transformaría en tranquilidad para poder lograr mis objetivos, moviendo mis caderas de un lado al otro ingresé al ascensor, al voltearme ví a varios de mis compañeros mirándome sin ningún disimulo, reí para mis adentros y a ellos les di una sonrisa cortés antes de que se cerraran las puertas del elevador.
Llegué al piso, al primer paso que di al salir del elevador, todas las miradas se colocaron en mi, sonreí ladina. Saludé a todos cortésmente y me dirigí a mi lugar, miré el intercomunicador. Podía imaginar lo que se venía y eso solo hacía que me ponga más ansiosa
Sentí una presencia atrás mío, apreté los labios y fingi no saber que había alguien detrás de mí
—Quien diría, mostraste potencial. Si te soy sincero habías ganado un poco mi respeto, solo un poco, pero ahora que te veo solo puedo pensar una cosa, la nueva puta de mi hermano- luego de eso sentí como jalaron mi asiento y le dieron la vuelta, frente a mi se encontraba nada más ni nada menos que, Niklas Hoffmann.
Y lo siguiente que supe era que la palma de mi mano había impactado en su mejilla, joder...años de entrenamiento yéndose al carajo.
Sus ojos me miraron furiosos para luego el alzar su mano, lo reté con la mirada. Al instante en el que él iba a cometer tal acto, una mano le agarró y lo jaló lejos de mi
No sabía si maldecir a Blaz o si agradecerle, de cualquier forma lo que estaba segura que sabía era que alguien había tocado los nervios de Blaz y...bueno...voy diciendo que yo no fui
- Que modales hermanito, te creí mejor que esto- empezó diciendo Blaz, mientras me miraba, ¿Por qué sentía que me lo decía más a mi, que a su hermano?, coloqué mis labios en una línea recta. Se supone que la ofendida soy yo, ¡¡ME HABÍA DICHO PUTA!!¿O ACASO ES QUE ESTE TÍO ESTÁ SORDO?
—Pues tu puta personal me ha abofeteado, deberías considerar contratar mejor personal. Esta gente de bajo criterio lo único que saben hacer es ofender a un superior- noté que Blaz lo miraba aburrida, ¿Cómo es que Crystal, se acuesta con aquel c*****o?,menuda mierda de tía
—Cuida tus palabras hermanito, es mi empleada. No la tuya, lo que yo hago con ella no es asunto tuyo, ella responde por mí, no por ti. Ella es mi imagen, y te prohíbo rotundamente de que si quiera te acerques a ella, lo has entendido. Hermanito- enfatizó lo último, había notado cierta rivalidad entre hermanos y por alguna razón sabía de qué me había convertido en el juguete de diversión de ambos. Genial.... atraje a otra bestia, debo decir que uno no consigue siempre lo que quiere...
Blaz y yo miramos como Niklas se iba enojado y en cierto momento nos miraba a ambos, hice una mueca. Conste que me quise tranquilizar, diablos... varios habían estado mirando pero en cuanto vino Blaz todos volvieron a lo que hacían
—En cuánto a ti, te quiero en mi oficina. Ahora- por alguna razón tragué saliva, Blaz enojado no siempre es bueno de ver. Este bufete de abogados sin duda alguna me va a volver loca
Agarré una libreta, y enojada caminé hacia su oficina, una queriendo ponerse bonita por otro y viene otra bestia a querer devorarla. j***r, ese idiota del hermano de Blaz me la está poniendo complicado, aunque... su relación entre ellos se ve que es algo complicada
Ingresé sin tocar, sin duda no estaba de buen humor, me miró interrogante pero lo dejó pasar y me indicó de que tomara asiento, mordí mi labio inferior
—Deja de hacer eso, como sea es hora de poner algunos puntos claves en esto- lo miré confundida, coloqué una pierna encima de la otra y me relajé en el asiento. Eso pareció molestarle un poco
—Te debería haber despedido, pero te veo eficiente, de alguna manera. Te lo aclaro mejor,habrá reglas- lo miré desconfiada
—¿Reglas?Creí que solo había estatutos de todo el funcionamiento- quise desviar un poco todo, pero al parecer no funcionó
Zorro astuto, supongo..
—Regla número 1.No le mires, no le hables, no le escuches y mucho menos te vistas así sino queremos más pleitos de este tipo- apreté los labios e iba a protestar pero me lo impidió alzando la mano
—Si me vas a discutir de la vestimenta, ahórratelo.Podemos negociar un poco pero te voy diciendo que nada de escotes pronunciados y espalda descubierta.¿Puedes vivir con eso?- estaba por responder pero otra vez me lo impidió, bufé molesta
—Si me vas a venir con esa mierda feminista, te voy diciendo que no me interesa. Aquí mando yo, y punto. Regla número 2.No hables con Crystal, ella a comparación de ti si es una puta pero eso no se lo puedo decir a mi hermano, porque es un asunto de él y no mío. Más que nada porque no me interesa, me da igual toda falda que se lleve por delante- estaba por protestar, pero me dió una mirada que hizo que otra vez me vuelva a callar
—Si él se metió contigo, es porque ya tenías un pleito con él desde que pisaste este lugar, el cual no me interesa oír. Regla número 3, y es la más importante de todas. Lo que pase en este despacho, se queda en este despacho , entendiste- dió por sentado y no me dejó hablar otra vez, se paró de golpe e hizo que me pare también. Me jaló hacia él y pegó sus labios a los míos, quise resistirme por un momento más pero diablos, este efecto Blaz Hoffmann, hace que a una se le crucen los cables. Sin duda su beso era posesivo pero fogoso a la vez,sus brazos agarraron mi culo y me colocó encima de su escritorio, con su mano izquierda botó todo lo que había esparcido en su escritorio, para hacernos más espacio. j***r, este hombre me hace perder la cordura pero debo parar esto, le di un empujón pero eso solo hizo que separe un poco sus labios de los míos, miré a sus ojos intensos y él me miró igual de retador
—Si me entrego a ti, eso solo confirmará que soy una puta que se acuesta con su jefe el millonario, y eso solo avivará lo que a dicho tu hermano- miré a sus ojos y luego miré a sus labios. Me sonrió de lado y acercó sus labios a mi oreja
—Cuando te dije que Crystal es una puta, te lo decía de manera literal- eso hizo que mis ojos se agrandaran mucho, vaya...y yo creí que me lo decía en broma—Y lo que piense o diga mi hermano, me lo paso por el culo, me importa una mierda lo que él diga, aquí mando yo- y con eso me dejó bien claro de que él es el jefe, pero también me dejó bien claro de que hay rivalidad entre ellos
Y yo sin duda alguna estoy dispuesta a aprovecharme de eso. Cerré mis ojos cuando empezó a besarme el cuello, solté un pequeño suspiro y empecé a desbotonar su camisa. Traté de pensar en todo momento, mientras nos desnudábamos, de que él era otra persona y no era mi enemigo. Apreté los labios para no gemir muy fuerte, sus dedos sin duda son una maravilla
Este hombre es mi perdición, pero no estoy dispuesta a arder en el infierno por él. Sus ojos me miraron por un momento para luego dirigir su mirada a mis pechos, nosostros desprendíamos lujuria, lo supe desde el primer momento en que le ví. Como no paraba de mirarme, como yo sabía que él me desnudaba con la mirada, su boca jaló el botoncito de mi pezón derecho y eso solo hizo que me arquee de placer. Yo también hacía lo mío, mis manos iban de arriba hacia abajo y una que otra vez le rasguñaba la espalda, sin duda Blaz es un tipo fitness, sus brazos los tenía con una muy buena musculatura y ni hablar de todo su abdomen, sin duda parecía de esas barras de chocolate y eso solo hacía que me chorreara saliva por mi boca
Sus labios atacaron los míos, en ese momento toda la oficina se volvió cómplice de mis pecados, ahí estaba. Entregándome al enemigo, no me iba a resistir, entregándome al hombre a la que su familia le había hecho tanto daño a la mía, vaya mierda es el karma
Sus ojos encontraron los míos, y con eso lo supe, el quería ver en vivo y en directo mi reacción y así fue, grité de placer al sentir como entraba en mí de una estocada, j***r sin duda alguna arderé en el averno por mis pensamientos tan impuros, entró y salió en mi tantas veces que perdí la cuenta, lo único que sabía era que ambos sin duda queríamos más de un round y que ninguno quería c******e antes que el otro
El gruñó y yo grité de placer, ya no me importaba si alguien me escuchaba, me la pela quien haya estado pasando por aquí, ahora solo pensaba en lo bien que lo hace y lo confundida que me encuentro.
Ambos nos corrimos a la vez, el terminó por colocar su cabeza en el hueco de mi cuello, por mi parte le acaricié la cabeza suavemente, me encontraba agitada y mis sentidos estaban igual o incluso peor que mi propia respiración, mi corazón latía como loco y no paraba de pensar de que había cometido el error de precipitarme
—¿ En que piensas ?- me tomé mi momento en responder,¿ En qué pensaba realmente?, ¿ En lo bien que lo hace ?, o que esto era el peor error que había cometido...
Terminé por sonreírle ladina, cabe decir que él aún no salía de mi interior, sus ojos me miraron expectantes, ya sabía lo que quería oír... llenarle el ego, es obvio que quiere eso
—En que sin duda esto lo debemos repetir, ¿no crees?- él se rió, y asintió. Me dió un casto beso en los labios, y salió de mí
Joder, sin duda eso me tomó desprevenida, estaba por tomar mi blusa pero él me lo arrebató. Lo miré confundida, se rió y luego me ayudó a bajarme, me miró de arriba a abajo por un momento. No me avergüenza mi desnudes, se lo hermosa que soy y eso nadie lo va a cambiar nunca
—Hermosa, ¿No quieres ser tú la que lleve el control ahora?- sonreí y le guié al sofá detrás de él
—¿Lento o rápido?- le devolví la pregunta, rió y acercó sus labios a mi oreja
—Rápido y encima- gemí al sentir su mano palpar un punto sensible
Y así nos pasamos todo el día, entre pensamientos rotos y un mar de placer
Porque así es una Günther, nadie se resiste a uno.