VIVENKA GÜNTHER
Me paré frente al enorme edificio, en grandes letras resaltaba CORPORATION HOFFMANN, había podido contar que tenía alrededor de ochenta pisos, la ira me recorría por las venas. Pensar que todos estos años ellos se daban la gran vida mientras que nosotros nos sumábamos en la desgracia, perdidos en el deshonor, huyendo como si fuéramos culpables de aquel error, como si fuéramos unos malditos prófugos. Pronto me vengaría uno por uno de cada uno de ellos, les haría pagar por cada error que cometieron, con eso sin duda honraré a mis padres, y seré mucho más el orgullo de mi abuelo, el cielo es testigo de esta promesa. Con paso firme, toda decidida y con la cabeza en alto, me adentro en el inmenso edificio, varios corren apresurados de un lado al otro, aún recuerdo mi entrevista virtual, me preguntaron muchas cosas sobre si era eficiente, rápida y sobre todo si sabía manejar muchos idiomas, en otras palabras si era políglota, a todas esas preguntas respondí con exactitud y precisión, a los pocos días me llamaron y confirmaron mi puesto, sería la secretaria del jefe o asistente como quieras llamarle, durante media hora no pararon de recalcarme que él era muy exigente, que quería una asistente rápida y que no sea una estúpida que hace preguntas que son irrelevantes, recuerdo que rodé los ojos y les respondí que no soy esa clase de persona. Pero bueno, volviendo a la realidad, saludé a la recepcionista y me indicó que mi lugar era en el último piso, lo cual me dejó en un principio helada pero luego recuperé rápido la compostura y asentí, me encamino hacia los ascensores y espero mi turno. Segundos después, ingreso al ascensor y marco mi piso, luego de alrededor de 3 minutos llego a mi piso, salgo del ascensor y camino rápido hacia mi lugar, son algo de las 7:40 am, el jefe debería de llegar algo de las 8 de la mañana. Comienzo a ordenar todo para esperar su llegada y en eso aparece una castaña despampanante, de esbeltas piernas y de ojos grises, su cabello lo tiene amarrado en una coleta alta, su blusa tiene 3 botones desabrochados y debo admitir que es preciosa
-¿Desea algo?- le pregunté mirándole fijamente, ella no se mostró sorprendida por mi actitud, mas bien eso solo hizo que intensifique su sonrisa, por un momento la miré raro y con desconfianza
-Soy Crystal Jones, tu debes ser Jenell Köhler, debo admitir que eres totalmente diferente a lo que me imaginé- alce una ceja, ella me extendió su mano y aunque no quisiera estrechárselo, por educación debía hacerlo
-Puedo preguntar, ¿Cómo era que me imaginabas?- me atreví a decirle, se la veía como alguien que no tiene pelos en la lengua y algo boca suelta, debo decir que eso me puede servir mucho
Ella me sonrió mucho mas(no creí que eso fuera algo posible), para luego apoyarse en mi escritorio, como si me fuera a decir algún secreto
-Ya sabes, rubia, de ojos celestes, pechugona, bueno eso último debo admitir que pasas del promedio, creo que hasta te envidio, pero una envidia sana no te preocupes, también esperada alguien más...mmm- rodé los ojos y me arriesgué a decirlo
-¿Sumisa?-completé por ella, me miró con los ojos bien abiertos para luego asentir frenéticamente, negué y la miré mal
-Lo siento cariño por romper tus esperanzas, pero de sumisa no tengo ni un pelo, no me doblego ante nadie y si quieren a una sumisa de secretaria prefiero que llamen a algún prostíbulo y que les cumplan ese fetiche tan retorcida y denigrante- le dije algo enojada, maldito Adler, ese estúpido tenía razón
La chica me miró muy sorprendida y la vi tragar en seco y mirar a mi lado izquierdo, noté como señaló con la mirada algo detrás mío. Maldecí en voz baja para luego voltear con una sonrisa forzada, un hombre alto de al menos 1.90 me miraba como si me hubiera crecido una tercera cabeza, lo reconocí de inmediato, era el vicepresidente de la compañía, tenía unos hermosos ojos grises y el cabello castaño casi rubio, admito que es todo un manjar para la vista, sin embargo mantuve mi expresión neutra
Me paré de inmediato, joder.... primer día y ya estaba cometiendo errores y que sobre todo por una estupidez
-Yo....- alzó su mano, para luego mirar a mi lado derecho, cierto me había olvidado de la castaña, le hice una seña a la chica pero al parecer la castaña no entendía. Casi quise rodar los ojos, la castaña sin duda es algo estúpida que no entiende las indirectas
-Vete a tu lugar Crystal- habló con voz demandante y fría, la chica terminó yéndose como un rayo, el tipo me examinó en silencio para luego negar, joder.... estoy rogando que no me eche de aquí, me niego a deshonrar a mi familia por algo tan banal
-Primero que nada soy Niklas Hoffmann, vicepresidente de esta compañía, segundo tengo entendido que a la que contrataron es una persona seria, eficiente y sobre todo con clase- remarcó este último- me parece algo estúpido que caiga tan fácil en provocaciones sin sentido, por esta vez por ser su primera advertencia se lo dejaré pasar, y por último no contratamos prostitutas, somos personas con clase- estaba por responderle, pero terminó por pasar por mi lado y seguir su camino sin mirarme. Rodé los ojos, con clase dice..., no volteé a mirarlo, será el vicepresidente pero no es su labor echarme de aquí, no trabajo para él, sino para su hermano
-Para la próxima, sería mejor que si va a hacer esas caras, le recomienda que sea en su casa cuando nadie la ve- me sobresalté al escuchar esa voz, una voz tan varonil, gruesa pero a la vez elegante
Me volteé a mirar hacia esa dirección y me encontré con alguien que esperé ver por 23 largos años, frente a mi, a solo dos metros de distancia se encontraba mi peor enemigo, tragué saliva. Alto, por lo menos un metro noventa y cinco, su mirada seria pero a la vez altanera me dejó sin aliento, sus ojos grises me miraban de arriba abajo, su cabello castaño casi tirando a rubio lo llevaba perfectamente peinado, llevaba un traje ajustado que sin duda le favorecía demasiado. Le sonreí cortés pero a la vez neutral, no quería darle la razón de que me había dejado algo embobada
Concéntrate Vivenka, que no te maraville aquel hombre de apariencia divina pero con un interior podrido
-Lo tomaré en cuenta señor Hoffmann, buenos días- no le extendí mi mano, él debía notar que su presencia no me afectaba ni un poco
Me miró por un rato más, para luego pasar por mi lado, y al igual que su hermano pasó sin mirarme, solté una risita silenciosa, sin duda ambos poseen la misma sangre, ambos son de lo peor
-Quiero mi agenda con todo lo que debo hacer en todo el mes, luego quiero que vaya a archivar todos los datos que están en esas hojas que se encuentran detrás de usted, no se va si no termina-sentenció sin aún mirarme e ingresó a su oficina, bufé y miré mal por donde él se había ido
-Idiota- susurré y me di media vuelta para mirar atrás mío, mi boca casi cae al suelo al ver dos pilas de papeles con orden alfabético, gruñendo y maldiciendo empecé a hacer mi trabajo. Debía empezar a planear alguna estrategia, si si, se lo que dirán
Si lo hemos investigado por todos estos años,¿ Cómo es que recién se me ocurre idear un plan para que caiga en mis redes?, bueno la respuesta es simple, es mejor conocerlo en persona y ver cuales son sus debilidades, porque eso de dejarse llevar por las habladurías no siempre es bueno, pero ya vi cual es su punto débil, odia que no se dobleguen ante él, se tiene que hacer siempre lo que él dice. Lo noté por el trabajo que me envió hacer, me está demostrando que este es su terreno y él manda aquí me guste o no
Me paré luego de quince minutos, había tenido que agendar todo lo que él tenía que hacer en todo este mes, casi reí al leer "Spa" y en la parte de bajo de esta estaba escrito depilación de cejas, sin duda es alguien que cuida de su apariencia, la verdad es que prefiero reír y que no ande en mi cabeza eso de la venganza, porque luego me entra la ira y lo que menos quiero es cagarla por completo y que ellos sospechen. Toque la puerta de su oficina, escuché un "pase" y eso hice
-Aquí está lo que me pidió señor Hoffmann- me acerqué e intenté caminar seductora pero sin ser muy obvia, noté que su mirada se posó en mis piernas y las mantuvo ahí por unos segundos, fingí no darme cuenta para inspeccionar un poco mi alrededor. La oficina sin duda era asombrosa, tenía mucha iluminación y unos ventanales gigantescos, que sin duda si me acercaba tendría una excelente vista, el color de las paredes era de un blanco humo, los sillones que estaban en un lado derecho eran de color n***o, quise reír porque todo el lugar hacia contraste con su oscura alma, finalmente detuve mis ojos en los de él y le tendí la tableta que me habían proporcionado para anotar todo lo correspondiente para él
Sus ojos se desviaron de inmediato a los míos, fingió una tos y aceptó la tableta, después de todo es hombre, no puede evitar fijarse en mis encantos, por un momento me miró sorprendido para luego mantener una expresión neutral
-Bien, envíamelo a mi correo señorita Köhler, no olvide registrar todo lo que le pedí hace poco- asentí y procedí a retirarme, me di la vuelta y caminé con seguridad a la vez que contoneaba mis caderas de un lado al otro, de un momento a otro quedé empotrada contra la puerta de salida y de espaldas a él, quise gritarle, decirle que se apartara, decirle que lo odio, que su familia es una mierda pero me contuve, no debía arruinarlo, si quería sexo, se lo iba a dar, no me importa, con tal de luego tenerlo comiendo de mi mano, lo demás no me importaba
Sentí su respiración en mi oído izquierdo, ninguno de los dos dijo nada por los menos dos minutos, sentí como pegó su oreja a mis labios
-Dudo que usted sea una cualquiera señorita Köhler, le pido que por favor no me provoque. Sé que lo hace apropósito, tenga cuidado porque a la próxima no mediré mis actos-sentí como se alejó de golpe para luego volver a sentarse en su silla como si nada, bufé
¿Acaso creía que sería como esas estúpidas películas, en la que la protagonista se queda callada y se va atemorizada?, ja!! no tiene idea que eso es total mente incorrecto, no soy así
Así que juntando toda la valentía del mundo, me volteé y caminé a paso rápido hacia su escritorio, golpeé con mis dos palmas su escritorio, me miró con una ceja alzada y estaba por hablar pero no lo dejé
-¿Y que hará para la próxima? , ¿violarme? déjeme decirle señor Hoffmann que no soy ninguna estúpida y para que sepa yo en ningún momento le provoqué, que usted sea un neandertal y no pueda controlarse cuando una mujer hermosa se da la vuelta, eso ya es problema suyo, y le pido que sea la última vez que hace algo así porque de lo contrario iré directo a la prensa y no me importaría contar a todo el mundo como es que usted trata a sus empleadas- me miró boquiabierto para después mirarme con cólera, no permití que me diga nada y salí dando un portazo de ahí, miré hacia la otra esquina y noté como la castaña, Crystal, salía de la oficina de su jefe y en el camino se limpiaba los rastros de labial esparcidos por sus labios y a la vez se abotonaba mejor su blusa, bufé
Ella me miró y me sonrió algo avergonzada, para luego sentarse en su lugar, dejé de mirarla y me fui a mi asiento. Largué un suspiro frustrado, espero y mi plan funcione porque de lo contrario terminaré fuera de esta empresa, estoy segura que indirectamente lo invité a retarme
Lo noté en su oficina, había un estante lleno de trofeos, se nota de lejos lo competitivo que es, no durará en tomar esto como un reto, primero me tratará de manera fría y luego verá como hacer que yo caiga en sus garras, pero está equivocado
Mi corazón late como loco, siento un dolor muy grande en mi pecho, la ira me inunda por un segundo pero no permito que me ofusque, el caerá, yo lo sé .
Él caerá en mis profundas garras, de eso no tengo duda.
Nadie se resiste a un Gunther.