CAPITULO 1

1662 Palabras
2 de noviembre. - Feliz cumpleaños Zea. - me dije a mi misma mientras soplaba el vapor que salía de mi té. Estaba en el sofá de mi casa mirando por la ventana como caia la lluvia sobre las hojas caidas de los arboles del parque que habia detras de mi edificio. Oso no paraba de ronronear encima mio mientras me masajeaba la tripa con sus patitas delanteras. Oso es un sphynx, una r**a de gato que no tiene pelo. Ahora en invierno no sale de debajo de las mantas, es un friolero. Claro que si yo fuese desnuda por casa con 5 grados en la calle tambien buscaria cobijo debajo de cualquier manta. Hoy es mi cumpleaños, cumplo 23 años. Me han felicitado un total de 3 personas; mi mejor y unica amiga, mi jefe y mi compañero de trabajo. No soy borde, pero paso tanto tiempo con la nariz metida en libros que me pierdo mi vida en el camino. Laia, mi mejor y unica amiga, nos conocemos desde que nacimos. Nuestros padres se hicieron amigos en la sala de partos y fueron amigos hasta que un fatal incendio se llevo la vida de mis padres y de su madre. Como yo no tenia más familia su padre me acogio, el bueno de Ben, que seria de mi sin el. Estaba pensando en ellos cuando suena el telefono. — Hola Ben! Justo estaba pensando en ti y en Laia.- le saludo al descolgar el telefono. — Hola corazón! Feliz cumpleaños! ¿Que tal tu día? Hoy tendras libre en el trabajo no? A ver si dejas ese trabajo tuyo tan desagradable, me preocupa mucho que trabajes en ese sitio. Ya, no me lo digas; es temporal, solo sirves copas, nadie se propasa contigo y estas muy bien cuidada. Mira Laia, se ha animado a montar su propia empresa de reposteria a domicilio y no le va tan mal. ¿Por que no trabajas con ella? — Gracias Ben, un día maravilloso, he leido medio libro que tenia aparcado desde hace un par de semanas. Y lo del trabajo lo hemos hablado mil veces, es temporal. Confia en mi. Te dejo! Que mira que hora es y tengo que salir pitando! Un beso, te quiero! — yo tambien te quiero, corazón. Siempre lo mismo, yo estoy acabando mi master y lo unico que se acopla a mi rutina es el trabajo de camarera en un local de espectáculos de indole ciertamente s****l. Si, un local de stripteasse. Pero yo solo soy camarera, no bailo. Estoy segura, tengo un buen compañero en la barra, Luka. Luka es un gay de 2 metros de alto, esta tan ejercitado que podrias estudiar anatomia muscular con facilidad. Es buenisima persona, y su bigote a lo Fredie Mercury me trae loca, cada vez que quiero hacerle rabiar le acaricio el bigotillo y le digo que solo le falta ronronear. Por supuesto, su novio Marccelo esta de acuerdo y odia ese bigote, dice que tapa un precioso labio superior digno de succionar. Cada vez que se ponen en ese plan se me suben los colores, si, mi unica “relacion s****l” fue con un tio de la universidad una noche que me echaron algo en la bebida. No es que el abusase de mi, por que no fue así. Podria decirse que nos la jugaron a los dos, nos drogaron a ambos y nos metieron en una habitacion e incitaron a meternos mano hasta que acabamos semidesnudos con las manos debajo de la ropa interior dormidos, los muy cabrones lo grabaron el video! Me costo mucho tiempo superarlo y rehacer mi vida, por supuesto no he vuelto a abrirme con nadie como para llegar a esa intimidad. Me entra el panico cada vez que me veo en una situacion cercana a intimar. Asi que he asumido que morire virgen y rodeada de gatos. Que le vamos a hacer. Un ruido en la cocina me hace salir de mis pensamientos, Oso ha saltado de mi regazo y esta arañando la puerta del armario de sus gominolas. Me levanto y le doy una. Dejo la taza de té en el fregadero y voy al baño a darme una ducha y prepararme para ir a trabajar. No bailo, pero ciertamente se me exige una vestimenta acorde al local. Me pongo mi corpiño de cuero n***o que acaba con dos tiras negras que cruzan mi pecho hasta el cuello donde se ciñe como un collar de perro con tachuelas plateadas. Para darle mi toque personal le cuelgo una mariposa de cristal rojo y asi no parezco tan agresiva, el corpiño acaba en las caderas donde va mi falda de tul n***o con mariposas de raso rojo. Es mi sello personal, yo me diseño y confecciono la ropa, me daria vergüenza comprarla en una tienda fisica. Mis piernas van cubiertas por medias transparentes y mis pies calzan unas converse negras, al fin y al cabo yo no salgo habitualmente de la barra por lo que nadie ve mis pies. Cuando tengo que salir a servir alguna mesa VIP me tengo que poner mis botas de cuero hasta el muslo con tacón de aguja. Las botas las tengo en un cuartito detras de la barra para calzarmelas sin que nadie me vea antes de salir a las mesas. Me maquillo con un delineado felino que resalte mi color verde del ojo derecho y el verde y marron del ojo izquierdo, tengo una heterocromia parcial en ese ojo que hace que la gente se quede embobada, los labios me los pinto color vino, no tengo unos labios gruesos pero ese color me sienta fenomenal. Me rizo un poco el pelo, no lo llevo largo, al contrario, lo llevo por los hombros y es color rojizo, es un rollo, pero necesito teñirmelo por que tengo unas canas horribles para mi corta edad. Cojo el abrigo largo que me cubre bien mi ropa de trabajo y salgo a la calle, en una mochila llevo la falda de tul y las botas negras. Cojo la bici que tengo en el portal del edificio y me pongo rumbo al trabajo mientras escucho musica en mis auriculares. Cuando llego al bar veo la larga cola de entrada que hay, no es un bar de stripteasse cualquiera, es de lujo. Y aqui no hay finales felices. Los empresarios de la ciudad vienen aqui a cerrar negocios, los pijos de la ciudad vienen a celebrar ocasiones con los amigos, pero saben que no se toca, que las bailarinas son intocables. Siempre hay alguno que hay que echar por intentarlo, Luka es nuestro gran protector. Cuando estoy atando la bici me doy cuenta que alguien me mira, le miro y veo que sus ojos tienen un brillo especial. Es tremendamente guapo, alto, musculoso sin serlo en exceso y tiene unos ojos que parecen amarillos. Tiene un bonito pelo n***o peinado en un moño desenfadado y tiene una barbita de unos días que hace que sus labios gruesos destaquen. No me quita el ojo de encima, y fuera de lo que cabria esperar no me molesta, es como si fuese un imán, necesito mirarle. — Por dios! Zea, pero que te pasa! Pareces una adolescente en celo!. - Me digo a mi misma en un susurro mientras me dirijo a la puerta de personal. Antes de entrar le doy un ultimo vistazo al moreno, va acompañado de unos hombres de casi el mismo tamaño, pero el destaca más, su aura es mas potente. El que esta a su derecha, un rubio alto desgarbado de ojos verdes mira en direccion donde mira su amigo el moreno y me ve, oh dios mio, sonrie y me saluda con la mano. El otro que va con el lleva gafas y el pelo rapado, una barba bien cuidada y su mirada es más lasciva.. Entro corriendo. Me cambio, doy un beso en la mejilla a Luka, saludo a las bailarinas y me dispongo a revisar las reservas VIP. Esta noche tenemos una mesa VIP en la zona de baile privado. Todas las salas tienen camaras por seguridad de las bailarinas, las pantallas estan en un salita donde siempre hay dos personas vigilando y dan el aviso a Luka ante la menor duda. Me puse las botas y fui a la sala de los VIP a presentarme. Aparte la cortina con cuidado y entre en ella. — Buenas noches caballeros, mi nombre es Zea y esta noche seré su camarera. Casi me caigo de la impresion al ver quienes iban a ser mis clientes, los de la fila que me miraban antes. El moreno arrugo la nariz y cruzó los brazos sobre el pecho como si estuviese enfadado. Em, okey. El rubio me saluda con una bonita sonrisa y el rapado me mira de abajo a arriba parando en mis pechos, fenomenal. — Buenas noches Zea, yo soy Leo- dice el rubio, y señalando al moreno y despues al rapado prosigue — Ellos son Mak y Luciano. — Buenas noches Zea- Mak clava su mirada en la mia y yo no puedo hacer mas que perderme en ella. Es como si el tiempo se parase. No hay nadie más en la sala, en el bar o en el mundo. — Buenas noches preciosa- dice el rapado, Luciano- esta noche va a ser magnifica. Tu vas a bailar para nosotros? — No señor, yo no bailo, solo sirvo copas. — ¿Estas segura? Te podemos pagar muy bien - sonrie. — Basta ya Luciano! - gruñe Mak,dando en golpe en la mesa. Luciano se reclina de nuevo en su asiento y se pone serio, es como si tuviese poder sobre el. Mak se disculpa y se retira al baño. — Perdona a mis amigos, que pocos modales. Zea, cariño, cuando necesitemos bebidas te lo haremos saber. Te puedes retirar, gracias. Salgo temblando, pero no de miedo. No se de que, pero ese hombre moreno me ha dejado tocada.
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