No se como me deje convencer para acabar aquí celebrando mi 30 cumpleaños.
Soy un alpha, un guerrero, un lobo justo que persigue la trata de blancas cuando la mano de la ley no puede interferir como habría que hacerlo. Leo me ha insistido en que este bar esta bajo su lupa y es legal, es un local donde las bailarinas son autónomas y pagan un porcentaje de comisión al dueño del local, con el que tienen firmado un contrato en el que especifica que a la mínima sospecha de prostitución las despide y las demanda. confío en Leo, es mi beta, aunque a veces sea un poco celoso ha demostrado ser un buen amigo.
De repente algo hace que me gire buscando su procedencia, un olor...
-¿A que huele?- Digo en alto
- Pues como no te huela a los orines y vómitos de más al norte no se de que hablas, por que lo cubre todo ese olor. Mi olfato de lobo se satura en estos sitios.- dice Luciano.
No, es un olor que me traslada a cuando mi madre nos preparaba un chocolate caliente y encendía la chimenea, a cuando ponía junto a mis hermanas los adornos del árbol de navidad. Eso es! huele a navidad, pero, cómo puede ser?. Mi olfato me lleva a mirar en dirección a una mujer menuda que esta bajándose de su bici, lleva un abrigo enorme, ¿quizá de un novio? calza unas converse y lleva una mochila grande a su espalda, de repente se gira como si supiese que la estoy mirando. Esos ojos, verdes pero con medio ojo derecho marrón. Que espectáculo para la vista.
¡Mia! grita mi lobo interno.
¡No puede ser! no, no ,no. No puede ser mi pareja de vida, yo no creo en esas fabulas de que existe una persona única en el mundo para ti, para convertirse en tu pareja de por vida. Me gusta mi independencia, llegar a mi casa y descansar del mundanal ruido tirado en mi sofá. Me gusta acostarme con las mujeres sin compromiso. Me gusta mi vida de alpha tal como es, sin distracciones.
Pero que hace ella por esta zona, este es un local de lujo, pero más al norte cerca de aquí empieza la zona de pubs que no es tan segura, hay un parque oscuro detrás del local que por el día es idílico pero por la noche es un lugar de sombras.
Entramos al local y nos dirigen al reservado VIP. Es una habitación de tres paredes de cristal ahumado y donde debería estar la cuarta hay una gruesa cortina que hace de acceso a la estancia. Justo delante de la cortina esta un pequeño escenario con una barra que llega hasta el techo, ahí es donde las bailarinas hacen sus pases privados. Pegado a la pared del fondo hay una par de sofás tipo Chester y en la pared lateral izquierda hay un burro donde colgamos nuestras chaquetas.
Nos acomodamos en los sofás y dejamos los móviles encima de las mesitas de centro que hay, son 3 pequeñas mesitas, en la del medio hay una cesta donde debemos dejar los móviles tal como indica el cartel de la misa, así que los recolocamos en la cesta. En el techo hay una cámara para la seguridad de las bailarinas.
De repente se abre la cortina y oigo una voz angelical que dice.
- Buenas noches caballeros, mi nombre es Zea y esta noche seré su camarera.
La miro, ahora si, de arriba a abajo. Sin abrigo su espectacular cuerpo hace que mi lobo luche por salir. Lleva una falda tipo tutu que estoy seguro que si se agacha descubriría si lleva o no braguitas. Aunque mi olfato me dice que si las lleva. En la parte superior lleva un corpiño de cuero n***o que hace que sus pequeños pechos se realcen, cruzando por encima de sus pechos pasan dos tiras de cuero que llegan a su cuello donde lo abrazan formando un collar de perro con tachuelas y una mariposa de cristal rojo. Sus piernas van cubiertas por unas botas de cuero n***o y tacón de aguja que le llegan hasta el muslo.
Los chicos hablan, peor yo no puedo articular palabra, esto anonadado mirando sus labios, viendo como se pasa la lengua por ellos al mirarme. Oh, ella también lo ha notado.
Luciano es grosero con ella y yo me enfado, me levanto y me dirijo al baño.
Me miro en el espejo y recolocándome la erección en su sitio mascullo para mi - joder! no seas crio, ni que fuese la primera mujer que ves. Te quitas las ganas y a otra.
- Mia! - grita mi lobo interno.
- NO! no es nuestra, esto es un encaprichamiento. Después de salir de aquí vamos al pub y nos quitamos las ganas con otra que este dispuesta.
- Mia! vuelve a gritar mi lobo interno. Vale, ok, pero hoy no colega.
Vuelvo a la salita reservada y mis amigos me miran desconcertados.
- ¿Desde cuando huye un alpha?- Dice Leo, mi beta.
- Huele a navidad- susurro.
- Oh, entiendo- dice Luciano, mi omega.
- ¿Qué entiendes? No puede ser su pareja, el no cree en eso, por dios que se folla a todo lo que tenga tetas!- dice enfadado Leo.
- Leo tiene razón, no es mi pareja, yo no creo en eso. Después buscare una noche de pasión con alguna en el pub, pero esta no es mi pareja. Eso os lo digo yo.
Cuando vuelve Zea le pedimos dos botellas de su mejor whisky y 3 vasos. Leo se atreve a invitarla a beber con nosotros, oferta que ella por suerte para mi declina educadamente. me molesta la actitud de Leo, pero no le voy a recriminar nada cuando yo he admitido en alto que no es mi pareja. Luciano no esta de acuerdo, y ya la trata como si fuese la mujer del aplha.
Tras un par de horas de beber y disfrutar de una buena conversación los tres, finalmente decidimos no tener baile privado. Salimos del local y nos dirigimos al pub que esta más al norte. Me fijo en una morena de ojos azules y un pecho voluptuoso, me dirijo hacia ella y tras un par de bailes y roces, me agarra de la mano y me dirige a la puerta que lleva al callejón trasero. De camino les hago un saludo militar y pongo una sonrisa arrogante a mis dos compañeros que están entretenidos rozándose con una rubia de tremendas curvas que parece que esta noche va a disfrutar de la compañía de estos dos lobos.
Ya en el callejón empezamos a besarnos apasionadamente, pero no consigo sacarme a Zea de la cabeza. Le saco los pechos por encima del top y empiezo a morderlos y chuparlos con deleite mientras ella gime. No consigo tener una erección, mi mente esta en Zea y sus ojos mirándome y desafiándome a continuar con esta morena. En un arrebato de enfado que ella interpreta como pasión, la giro para no verla la cara y ver que no es a Zea a quien le estoy masturbando. Con mi mano izquierda sigo pellizcándole le pezón, mientras dirijo mi mano derecha por su tripa hasta debajo de su falda, bien, no lleva bragas así que me resulta mas fácil guiar mis dedos corazón y anular hasta su clítoris para continuar por su vulva hasta la húmeda entrada a su v****a. Introduzco los dedos y con la palma le estimulo el clítorirs.
Ella se retuerce de placer, grita y gime.
- Oh! sigue, no pares por favor.- gimotea.
Cuando por fin se corre se gira hasta tener su cara frente a la mía respirando agitadamente. Me da un beso que no le devuelvo.
- Ahora, follame. - Dice mientras lleva su mano a mi pene flácido.- ¿que..? por que no estas empalmado?
Empieza a frotar mi pene de arriba a abajo pero aquello no responde a sus caricias, no es Zea. Mierda!
Le saco la mano enfadado conmigo mismo y me doy media vuelta y me marcho dejándola desconcertada en aquel callejón, mientras me marcho escucho como se recoloca la ropa y vuelve a entrar en el pub. Bien.
Me pongo a andar sin rumbo hasta que de repente me encuentro agazapado entre las sombras del parque esperando a que Zea salga del local donde trabaja como camarera.
Cuando sale la veo despedirse con un beso y un abrazo del camarero. No me preocupa, huele a sexo con otro hombre, no es un hombre del que deba preocuparme cómo rival.
Zea monta en su bici con sus converse puestas y pone rumbo al parque, me agazapo un poco más en las sombras y decido seguirla en mi forma de lobo para asegurarme de que no la pase nada. Ahora su seguridad y felicidad es mi prioridad. Mi lobo esta más que contento de poder correr detrás de ella entre las sombras.
La sigo hasta un pequeño edificio de apartamentos al otro lado del parque, me quedo en las sombras asegurándome que entra al edificio y un rato más tarde la veo aparecer en una ventana sin gota de maquillaje, el pelo recogido y envuelta en una mullidita bata que le da un aura más angelical si cabe. Ella es mía, mi todo. A partir de ahora la acompañare en las sombras hasta que pueda reunir el valor para pedirle una cita y hacerla mía en su cama. Después le demostrare a mi lobo que no es mi pareja y seguiremos todos con nuestras vidas.
Me dispongo a poner rumbo a mi casa sin ser consciente de que Zea me ha visto por la ventana y no aparta la mirada del imponente lobo de pelaje n***o que anda entre las sombras del parque.