P.O.V. AMANDA Papá intentó tranquilizarme, pero podía notar el mismo miedo en sus ojos que se cristalizaron. Se había puesto tan pálido como yo. — Ojalá hubiera podido tener más tiempo para que aprendieras a quererme un poco. Sé que he sido un padre terrible y ausente, que quizá he cometido una cantidad exorbitante de errores en mi vida. Pero quiero que sepas, que de todos los errores que he podido cometer, tú jamás fuiste uno de ellos. Eres lo mejor que pudo pasarme y lamento haber sido un idiota y no haber sabido ser un padre para ti.— Decía al tiempo en que acariciaba mi cabello y me daba una ligera sonrisa triste. — Papá por favor...detente. No me gusta la forma en que estas diciendo las cosas.— Yo estaba llorando, sentía una presión en el pecho y las ganas de llorar eran inmensas

