Debía parar ya si no quería morir por un paro cardíaco o algo parecido. Llevaba repitiéndome eso por tal vez media hora. Pero mi orgullo era más fuerte que nada. Lo último que quería era que Alex se riera de mí. Bueno, más de lo que ya se había reido. Llevaba desde el minuto 1 rándose de mi. Él muy malnacido estaba totalmente divertido y fresco, como si nada, mientras yo respiraba y transpiraba como una mujer en parto. Ya incapaz de aguantar un segundo más y tragándome todo mi orgullo dejé de correr. Sintiendo como mis piernas fallaban, me dejé caer en el suelo intentando volver mi respiración a la normalidad. Obviamente las carcajadas de Alex no cesaron en ningún momento, es más se multiplicaron cuando paré. -Vamos levantamiento. No es bueno que pares de golpe-Me ofreció la mano sin par

