Shanon El día de la fiesta conmemorativa de la empresa había llegado. La había invitado personalmente y, aunque no lo admitiría en voz alta, temía que no asistiera. La celebración tendría lugar en el hotel Noche Azul, una de mis propiedades más preciadas, adquirida dos años atrás. Aun así, ninguna inversión se comparaba con la expectativa de verla cruzar esas puertas. Esperé con paciencia… hasta que finalmente la sentí. Su aroma llegó a mí antes que su imagen, cálido, inconfundible. Sonreí. Había cumplido su palabra. Mariana estaba allí. Pero algo no estaba bien. Entre su esencia percibí un matiz amargo, una nota que erizaba mis sentidos: miedo. Además, junto a la piscina, detecté el olor de un hombre desconocido, invasivo. Mi instinto reaccionó al instante. La busqué sin perder tie

