Capítulo 3: Chantajista.
21 de setiembre 2002.
Hace dos días fue mi cumpleaños y el peor día de mi vida. Hoy tengo que ir al colegio ya que mi mamá solo se creyó que ayer me cayó mal él pastel.
No quería regresar y ver a Austin y Leah. Pero eso fue lo primero que vi, ellos muy felices y sintiéndose los reyes.
Solo quería regresar a casa y llorar. Chelsea me dijo que es un tonto y que va a ver muchos niños más detrás de mí.
No lo creo, en el almuerzo solo estoy sola, él era mi único amigo y peor en el almuerzo. Una niña nueva se sentó conmigo, se llama María José pero es muy largo así que le digo Majo, pero no me hago a la idea que se quede, ya que todos siempre se van.
– ¿Qué haces, aquí?
Al voltearme veo a Austin, sus ojos están un poco hinchado y rojos, claros síntomas de lloriqueos. No le preguntare porque estuvo llorando porque no es mi problema y tampoco me importa.
Yo solo vine por mi diario, el cual no me iré sin él.
– Vine por mi diario – asiente y entra a su habitación, no sé si entrar ya que él en ningún momento me dejo pasar.
– Pasa – al entrar encuentro todo muy bien ordenado. Al parecer las chicas se equivocaron ya que toda esta en perfecto estado. Me tiende el bolso, al abrirlo encuentro mi diario. Lo pego hacia mi pecho.
Ahora que está bajo mi poder, puedo estar más tranquila. Si este diario caía en manos equivocadas iba morir literal.
– Lo leíste – no le pregunto ya que encuentro la primera hoja un poco arrugada.
– Quería saber de quién era, para poder entregárselo. Es nuestra foto– esto es algo vergonzoso, pero en la primera página se encuentra una foto el primer día que nos conocimos mamá nos lo tomo y lo pegue.
Sale una niña en dos trenzas muy disparejas con un vestido a flores de color muy rosado, al lado aparece un niño gordito y cachetón. No parece como si fuera Austin, pero si te fijas bien tiene sus pecas y sus ojos azules.
– En mi defensa no se suponía que llegaría a tus manos.
– Lo sé – veo como se sienta en su cama, su celular no deja de sonar con múltiples notificaciones. Él se ve realmente mal, no debería de importarme.
– ¿Te encuentras bien? – creo que la curiosidad gano más.
– No – su cabeza esta agachada, no debería seguir preguntando ya que él no es mi amigo, y ahora que ya tengo el diario en mis manos solo debería irme.
– Gracias por cuidar del diario, si necesitas un favor a cambio estoy en deuda – me doy la vuelta dispuesta a irme.
– Si necesito un favor– mierda no espere que el necesitaría un favor, yo solo lo dije de cortesía.
– ¿Qué cosa? – volteo, él tiene la vista pegada al celular.
– Mira esto– se levanta de la cama y me tiende el celular, al agárralo veo una foto de Leah con Jackson. Pero no es una simple foto si no es que ellos se están besando y por lo que veo hasta con lengua. Asqueroso pero cierto.
– ¿Él no era tu amigo? – por lo que toda la preparatoria sabe es que ellos son como los mejores amigos.
– Tu misma lo has dicho, era mi amigo.
– ¡Oh!
– Si exacto oh– se sienta nuevamente en la cama.
– Pero por que se metería con él, si ustedes eran la pareja perfecta.
– Nada es perfecto en esta vida. Si te cuento algo no se lo contaras a nadie– se ve tan destruido, en mi vida lo había visto así.
– A quien se lo contaría – bueno a muchas personas, pero yo no soy así.
– No sé si sepas que Jack consume m*******a, cocaína y no sé qué más se meta.
Bueno hace un tiempo se corrió el rumor que Jackson no solo consumía sino que también lo vendía, ciertamente nunca lo creí ya que no creo en lo que me digan hasta verlo.
Bueno Jackson no tiene la apariencia de un drogadicto ya que él se ve como una persona saludable y con mucha popularidad. Pero si Austin dice que su amigo consume todo ese tipo de drogas tal vez debería creer en los rumores, ya que por nada ellos no han sido amigos.
– Solo rumores.
– Bueno pues son muy ciertos, hace un tiempo encontré a Leah consumiéndolas– me sorprendo ya que ella es la señorita perfección, no creerías que tenga ningún problema – Me dijo que solo era un entretenimiento y que no lo volvería hacer, descubrí que él que le daba las drogas era Jack, le prohibí que le diera.
– Se viene lo peor ¿No? – sus ojos se ponen un poco llorosos, me siento a su lado. Tampoco lo voy abrazar, ya que a mí no me gustas muchos los abrazos.
– Descubrí que nunca dejo las drogas y las ha estado consumiendo, le dije que si no las dejaba iba decirle a sus padres e iba a terminar con ella. Me lloro que no lo iba hacer más.
– ¿Qué paso?
– Termino conmigo porque yo no le hacía feliz, que iba a estar con alguien el cual no la intentara cambiar constantemente. Ahora esta con Jack el chico que le puede dar muchas drogas.
Bueno debe sentirse horrible que tu novia te termine por drogas y más que sentirse horrible es triste. Que una persona se trasforme tanto por las drogas. No digo que está mal las drogas ya que ellas también son medicinales, el cual ayuda a muchas personas, pero está mal cuando lo haces por sentirte un poco mejor por lo que te producen.
Y más si no sabes cómo salirte porque se vuelve tan adictivo. Hace un tiempo mamá me llevo a su trabajo y ahí vi a muchas personas ser destruidas por las drogas. Y ser tan jóvenes y no salir de eso alguno hasta morir por una sobredosis.
Eso no se lo deseo a nadie, ni a la AntiLeah. Ella es una persona horrible, pero no merece que se esté dejando influenciar por las drogas.
– Vas a hablar con sus padres– esto es cosa seria, ella es adicta y si no para puede terminar peor.
– Ya lo hice.
– Y que dijeron.
– Ella les dijo que yo era un acosador que no quería terminar con ella, que por eso me invente esa historia, sus padres me amenazaron que no me acercara a Leah si no me llevarán preso– los padres de Leah son abogados ambos, una pareja de Gays muy influyentes.
– Lo siento.
– Lo que me lastimo más fue, que dijo que solo estaba conmigo por pena. Que nadie en su sano juicio se metería conmigo por tener antecedentes con sobrepeso.
– Bueno eso la hace una idiota– enfoca su mirada en mí.
– ¿Porque?
– Porque creo que la mayoría de chicas quisieran estar contigo, solo te tendrías que poner una camiseta de buscando novia y miles de chicas estarían haciendo fila– se ríe.
– No es tan fácil como lo pintas.
– Yo creo que sí, solo la misma persona lo hace difícil.
– ¿Y porque no lo haces tú?
– Porque tú eres tú y yo soy yo, tú eres el popular y solo soy la chica normal.
Su mirada es un poco penetrante, no estoy acostumbrada a que chicos me miren fijamente.
– Quiero que me hagas un favor.
– Eso ya lo dijiste y pensé que escucharte era el favor – niega con la cabeza pero veo que tiene una sonrisa.
– Ayúdame a demostrarle a Leah que puedo estar sin ella, y solo así ella pensara en regresar conmigo y la ayudare a que supere las drogas– Me levanto de la cama.
– Alto ahí vaquero, yo no haré eso. Yo no soy ayudante a la caridad– ni pensarlo él es popular, si lo hago todos notaran mi presencia y eso es lo que no quiero que hagan.
– ¿Porque no?
– Porque no y punto ahora me iré, y fingiré que nunca hablamos– camino hacia la puerta.
– Sé que eres dueña del blog "Smile in the Dark"– me detengo nuevamente en la puerta. Me volteo ciento mi rostro caliente de la furia. Él no tenía por qué revisar el diario.
– ¿Porque revisaste el diario?– mi tono de voz ya no es calmado como hace un rato le estaba hablando.
– Llámalo curiosidad.
– Y qué piensas hacer ¿Contarle a todo el mundo?
– Nunca haría eso. A menos que me ayudes.
– Entonces solo quieres chantajearme– recién me he dado cuenta que estamos muy cerca.
– Solo necesito un favor y tú solo quieres que me quede callado. Por cierto escribes muy bonito– no soy una persona agresiva porque en primer lugar no se pegar, pero tengo tantas de pegarle a Austin donde más le duela. Sus pelotas sería un lugar muy apropiado.
– Que tengo que hacer para que te quedes con la boca cerrada– si alguien se entera que soy la dueña del blog quedare destruida.
– Solo fingir que estamos saliendo, nada del otro mundo. Y quizás haya besos.
– Como me beses te romperé la boca. Fingiremos en la preparatoria fuera de ese lugar ni hablar. Sabes que eres un idiota, manipulador y chantajista.
– Trato– obvia lo último que le dije. Estira su mano, la miro me volteo y salgo de la habitación. Bajo las escaleras rápidamente.
– Cariño ya están los muffins– volteo y veo a Elena con dos muffins rosados en un plato.
– Gracias Elena, me tengo que ir– cojo uno y salgo de la casa de Austin.
No sé porque no solo cogí el diario y me fui. No, Caitlin tenía que ser curiosa preguntar escuchar su drama con su novia drogadicta y caer en esta trampa.
Soy una idiota, por lo que es peor voy a tener que fingir que él me cae muy bien hasta que salimos. Dios en que lío me he metido.