Capítulo 4: ¡Bájame psicópata!
14 de Octubre 2002.
Majo se volvió parte de mí día a día. Me gusta porque es media loca. Ahora dejo de importarme Austin. Tal vez algún día deje de doler, creo que soy mejor actriz que Maddona.
Hoy día, es Halloween y nos disfrazamos de Bob y Patricio. Mamá no dejo de tomarnos fotos.
Al pedir dulces vimos que Austin y Leah se disfrazaron de Aladin y Jazmín, esa era nuestra película favorita, me puse un poco triste. Pero Majo hizo algo muy divertido y me hizo reír; se metió un dulce de menta y gaseosa, la gaseosa se le salio por la nariz.
Definitivamente mi única amiga va a ser Majo. El día de hoy me di cuenta que perdí un amigo y pero conseguí una mejor amiga.
Levantarme no es una de mis prioridades, pero al menos no lo era cuando estaba de vacaciones.
Días aquellos, ahora lo veo tan lejano. Me considero un persona floja, pero no me gusta levantarme temprano. Adoro dormir, tanto como adoro tomar fotografías.
Y hay una cosa que en verdad odio, es que mi hermana sea como una alarmar: molesta y ruidosa.
Ella es del típico de persona que se levanta muy temprano sin necesidad de alarma, algo que mis papas siempre adoraron de ella, lo contrario a mí.
− ¡Quiero que levantes tu culo de esa cama en cinco minutos! ¡No voy a llegar tarde por ti otra vez! – Chelsea toca la puerta muy fuerte.
− Caitlin no te demores porque si no, no te llevare – al parecer Aarón está a su favor. Escucho sus pasos, veo mi celular, faltan muchos minutos para entrar.
Siento como mis ojos se cierran automáticos, es como si solo pasara unos segundos, pero ya pasaron muchos minutos.
Me levanto rápidamente, y me baño muy rápido, mis baños son veloces cuando tengo que ir a estudiar. Agarro mis jeans negros, me pongo mi ropa interior pero no encuentro el brasier, me pongo mi Brad deportivo y me coloco mi suerte militar.
Mi pie entra por uno de los agujeros que tiene en la rodilla del jeans, me da tanto coraje siempre me pasa esto. Me coloco mis zapatillas y agarro mi mochila que esta tirada en el suelo.
Bajo las escaleras muy rápido, voy a la cocina pero solo esta papá. No me voy a poner negativa si no encuentro a mis hermanos quizás solo están cambiándose.
− Caramelito que haces aquí, si tus hermanos ya se fueron.
− ¡Ay no!
− Te dejaron otra vez ¿No?
− Sería más fácil si me compraran un auto – agarro una banana, no me preocupo ya que siempre mis hermanos siempre me dejan, y lo bueno es que siempre llevo mi bicicleta.
− Sería más fácil si no chocaras el auto o pagaras tus papeletas.
− Touche – beso su mejilla y salgo de la casa, y se preguntaran porque no le digo a mi papá que me lleve. Mi papá es demasiado empalagoso, lo es con todos sus hijos pero más conmigo y la última vez no me dejaba de soltar y de ponerme en vergüenza.
Voy a la cochera pero veo que Rosi, tiene ponchada una llanta, veo que hay un clavo en el piso. De seguro fue mama, ayer compro un cuadro y saco los clavos y la perjudica fue Rosi.
Se preguntaran porque ese nombre a mi bici, ella es tan rosa, y decidí ponerle ese nombre; en si no es mi bici. Solo que a mi hermana se la compraron pero ella, es demasiado floja para manejarla, así que yo la utilizo.
Bueno tendré que caminar, de por sí ya estoy un poco tarde. Así que llegare mañana.
Al pasar por la casa de Austin veo que está saliendo corriendo a su auto, veo que tiene un plato de cereal en la mano. Sube al carro de su mama. De seguro le presto ya que Austin no tiene coche.
Sigo avanzando, no corro porque para que hacerlo si falta como mil cuadras y no pienso sudar, soy humano y también sudo.
− ¿¡Que haces ahí!? – miro a mi costado y veo a Austin.
− ¿Caminando que no vez? – sigo caminando y veo que él me sigue con el carro.
− Bueno pero sube.
− No lo voy hacer.
− Vas a llegar tarde.
− Ya lo sé.
− Entonces si lo sabes, entonces sube.
− Que no lo voy hacer dije.
− Supuestamente estamos saliendo, no puedes llegar sola.
− Austin vete, ahora con más razón voy a llegar sola.
− Dijiste que lo ibas hacer.
− Si lo voy hacer, pero déjame ir sola, caminando mis mil cuadras.
− Eres una terca.
− Pues si soy una terca y ya vete– esta estúpida conversación la hemos tenido con el siguiéndome los pasos. Sigo avanzando y veo que él se queda.
Sigo avanzando hasta ciento que me levantan, lo único que veo es la espalda de Austin ya que soy chiquita.
− ¡Bájame!
− Te dije que te subieras.
− ¡Que me bajes te dije, si no quieres que grite que me estas secuestrando! ¡Ayuda un psicópata me está secuestrando!
− Un psicópata solo te torturaría antes de matarte.
− Entonces eres un psicópata me quieres torturar.
− No te quiero torturar.
− Si lo quieres hacer, me estas llevando a la escuela ¡Bájame psicópata!
− Grita todo lo que quieras. Mi mamá lo desmentirá, que por cierto esta que nos mira – volteo a ver su casa y veo que desde la ventana Elena esta que nos ve.
− ¡Mierda, bájame si no quieres que te castre!
− Lo siento yo no hablo español.
Veo que hable en español. Me mete al auto e intento abrir la puerta pero tiene seguro de niños.
Se sube a la puerta de copiloto, comienza a conducir sin decir nada, no dejo de mirarlo. Quizás si sepa lo molesta que estoy con él.
− Cariño sé que soy guapo y que por eso no dejas de mirarme.
− Eres un idiota, que se cree superior a otros tal vez debes ir al psiquiatra, para que te trate. Lo tuyo no es normal y...
− Ya acabaste, porque ya llegamos – miro por la ventanilla. Efectivamente llegamos.
− Déjame aquí.
− No.
− Disculpa.
− Te olvidas que tenemos que fingir.
− Ya me arrepentí− y no miento ya lo hice. Por algo mi blog es anónimo porque no me gusta que el ojo público está en mí.
− Está bien si te hace sentir más cómoda, pondremos reglas que cosas tenemos que hacer y qué no− veo que habla enserio, me volteo a su dirección.
− No me puedes besar.
− Ok, te tomare de la cintura.
− Mano.
− Ok, mano y no cintura− rueda los ojos como lo hago siempre yo.
− Después de salir de aquí cada uno, sigue su vida.
− Ok, yo te traeré todos los días.
− Ah...
− Condición o ¿no? – sigue comiendo su plato de cereales, lo bueno es que ya se estaciono.
− Está bien, me viene bien un chófer – veo como rueda los ojos, termina su plato y sale del auto yo hago lo mismo.
− Te iba a abrir la puerta.
− No soy cenicienta idiota, avanza– tomo su mano y el entrelaza nuestros dedos.
Veo como muchos nos miran, no es como si me conocieran pero me intimida que me miren.
Miro a un lado y veo a Leah, esta con Jack. A él solo lo vi pocas veces y no es que no me caiga; solo que sí, no me cae. Escuche un rumor que intento violar a una chica, no sé si fue verdad pero este tipo definitivamente no es mi favorito.
No me gusta cómo me mira, y definitivamente tampoco me gusta cómo me mira su acompañante.
Leah no deja de mandarme chuchías con sus ojos, bueno si antes no le caiga ahora creo que me detesta.
− Alguien al parecer me quiere matar con la mirada.
− No la mires le darás más importancia.
− ¡Ey! Austin– veo a un chico muy rubio acercándose a nosotros. Bueno este chico parece a ver salido de un comercial. Es la primera vez que lo veo y que conste que he estudiado aquí desde que aprendí a caminar.
− Hola Anderson – él chico viene a mi lado y se me queda mirando.
− Hola− lo saludo.
− Hola Caitlin – frunzo el ceño, de donde este chico conoce mi nombre.
− ¿Cómo conoces mi nombre?
− ¿Cómo la conoces? – Austin se le queda mirando de una forma algo rara, el chico por un momento se sonroja.
− Es el único nombre que están murmurando todos– se encoje de hombros.
− Ah... − por un momento pensé que Austin le había contado que yo era dueña de blog.
− Bueno, mi nombre es Maddox Anderson.
− Caitlin Shepard.
− ¡Caitlin! – veo a un lado y veo como Majo viene corriendo a mí.
− Ya me tengo que ir – me despido de Maddox y de Austin, voy camino a Majo y escucho que Austin grita.
− ¡Te veo después cariño!− volteo a verlo y veo que todos nos quedan mirando.
− Que fue eso.
− Se puede decir nada – intento parecer inocente.
− No claro, que no. Me lo contaras, pero será después de clases estoy algo tarde para la clase de Mrs. Gruñón.
Veo cómo sale corriendo, entro a la clase y veo como Maddox está sentado al fondo de la clase. No sabía que teníamos clases juntos.
Sí que soy muy despistada. Noto que varias personas me quedan mirando, pero no le doy mucha importancia.