Capítulo 5: Castigo.

1697 Palabras
Capítulo 5: Castigo. 22 de Octubre 2002. Hoy día es un día triste, solo estuve acostada al lado de la persona que más quiero. Mamá venia cada rato a medirle la temperatura, escuche a papá llorar. No entiendo porque no lo llevan nuevamente al hospital para curarlo. Escuche a mamá decir que tenían que darle calidad de vida, no sé qué significa eso pero solo quiero que mi abuelo mi confidente y el dueño de todas mis sonrisas este bien. Entre todos mis hermanos yo soy más pegada al abuelo Aaron, mi hermano y el tienen el mismo nombre pero no entiendo porque él no para aquí. El solo pasa, se queda mirando desde la puerta al abuelo y sale rápido antes de que el despierte. –     Te quiero– lo dije bajito para que él no se despierte. Mama dijo que descansara pero yo no quiero soltarlo. –     Yo igual –alce la mirada y vi esos ojos café oscuro como el café de papá que se toma todas las mañanas. –     ¿Qué va pasar? – sus manos arrugadas apartaron un mechón de mi cabello y lo coloco detrás de mí oreja.  –     Yo solo me iré. –     No quiero– lo abrace tan fuerte que no quería que me soltara. –     Pero si hay una vida después de la muerte espero poder verte y si no la hay solo quiero que sepas que tu abuelo te amo mucho. Cojo con mis manos su cara, el cierra sus ojos. –     ¡Todavía no te mueras! – escuche su risa en voz baja y cuando abrió sus ojos, se notaba cansado. –     Estoy vivo cariño pero necesito descansar. – solo me acuerdo que recosté mi cabeza en su pecho y me quede dormida. Esta es la clase más aburrida que he tenido, la mayoría creo que esta que se duerme, la profesora Montgomery habla y habla. Hay un momento donde se olvida de lo que estaba contando. Ellas es de las típicas profesoras que te cuentan toda su vida, al menos no estamos haciendo mucha clase, excepto que después te deja un mundo de tarea. Retoma la conversación y esta vez habla de su viaje a florida y que se quedó varada en plena tormenta. Me la imagino congelada con sus cabellos llenos de canas más blancos por la nevada. La profesora no es tan vieja rondara por sus cincuenta solo como no pinta su cabello aparenta de más edad. Una risa brota de mis labios, sin darme cuenta. La profesora se queda en silencio y veo que todos me miran.  –     Algo que parezca gracioso.  –     No nada, solo que la historia es muy interesante. Me reí porque algo así me paso– intento aplacar la furia de la profesora, a ella no le gusta que le interrumpa. –     Ahora mi drama le parece gracioso señorita Shepard.  –     No profesora yo... –     Bueno si tanta gracia le hace está castigada después de la escuela – escucho como alguien se ríe al fondo, al voltear la mirada veo al amigo de Austin reírse, Maddox es su nombre si mal no recuerdo: – veo que también le causa gracia todo esto señor Anderson. –     No profesora yo solo... –     Está castigado junto a la señorita Shepard, el siguiente que se ría también será castigado– suena el timbre y agarro todas mis cosas antes que me reprenda mucho más de lo que ya lo hizo. Tengo un hambre infernal necesito mucha comida para llenar mi vergüenza de la clase de  la profesora.  Al llegar a la cafetería veo que todos murmuran en voz baja, esta cafetería puede ser muy ruidosa pero hoy está más silenciosa. Otra cosa que me doy cuenta es que cuando paso cerca de una mesa murmuran en voz aún más baja.  Pido mis alitas y rollitos de queso y me dirijo afuera, lo que me encanta de esta escuela es que puedes estar en cualquier otra parte con tu bandeja de comida y nadie te dirá nada. Mayormente no me gusta comer en la cafetería por lo que siempre lo hago en las gradas del campo de futbol. Al acercarme veo la cabellera castaña de Majo.  Desde que tengo razón Majo y yo comemos aquí, no nos gusta estar en todo el ruido aparte no tenemos muchos amigos que digamos solo conocidos.  Si se preguntan mi hermana está en la universidad con Alice en la misma en donde esta Aaron. Ellas están en segundo año de carrera y Aaron está en el último. Cuando acabe la escuela que es el otro año iré a estudiar ahí.  Cuando mi hermana estudiaba aquí nos sentábamos con ella y sus amigos, mi hermana era popular pero era del típico popular sin ningún problema o chisme, solo era porque todo el mundo le gustaba como ella trataba a las personas. Cuando ella estaba aquí eso era lo que me gustaba que podía estar con más personas excepto de Majo. Pero odie la idea que ella es mayor que yo y se fuera.  Entre mis hermanos nos llevamos por pocos años, con Aaron me llevo por cinco años y con Chelsea por tres años, no es mucho pero igual se siente la diferencia. Mi hermana estudia nutrición y en cambio Aaron estudia medicina igual que mamá.  Estoy una grada más baja que Majo, ella todavía no se ha dado cuenta que estoy aquí, esta que se atraganta todo el pollo. Parece como que en meses no le han dado de comer. –     Tranquila da la apariencia que nadie te alimenta en casa– la comisura de su boca tiene kétchup, me siento al lado de ella.   –     Tenía mucha hambre. Aparte tú comes como si fueras de la realeza– ruedo mis ojos y me dispongo a comer. –     ¿Me das tu mayonesa? – ella me los da sin rechistar ya que ella odia la mayonesa.  –     Ese chico de allá está bien bueno– veo donde ella señala y se me escapa una risa– ¿Que porque te ríes? –     Tú te besaste con él en la fiesta donde robaron mi diario– como si fuera el mismo exorcista su cabeza gira a mi dirección. –     ¿Hablas enserio?, no me acuerdo casi de nada. –     Ahí está por borracha, ha y no solo lo besaste también tocaste a su amiguito. –     ¡Ay cállate! – coloca sus manos en su cara tapándola, me comienzo a reír mas fuerte sus orejas están rojas igual que su cuello.  –     Por cierto Alice tiene un video tuyo de ese día, se lo pediré– destapa su cara. –     Tu no pedirás nada, que vergüenza y me parecía lindo– hace un puchero exagerado en dirección donde el chico esta de arquero. –     Igual puedes salir con él. –     ¿Oye que pasa contigo y Austin? –     Que pasa de que. –     No te hagas la loca pensé que lo odiábamos. –     Y lo seguimos odiando. –     No entiendo, todos están que hablan de ustedes juntos y que Anti-Leah esta con Jackson.  –     Si te cuento prometes no contarle a nadie.  –     A quien le contaría, tú eres mi mejor amiga.  –     La cosa esta así, el innombrable me tiene amenazada, si no lo ayudo en lo que él quiere va a divulgar que yo soy la dueña blog "Smile in the Dark". –     Maldito ¿Y qué quieres que hagas? – miro el rostro de mi mejor amiga, yo nunca le he ocultado nada a ella. Pero lo que me conto Austin es algo privado. Ya que igual Majo no se lo diría a nadie. Ella siempre ha sido discreta con lo que mis confesiones se refiere.  –     Leah es drogadicta y termino con Austin para estar con Jackson quien le da las drogas. Ella le mintió a sus papas que él está que la acosa y tiene una orden de alejamiento. Él quiere que le de celos así ella regresara con él y la ayudara a dejar las drogas – su cara es una total confusión.  –     ¿Hablas enserio? eso es algo fuerte. Pero tú estás de acuerdo en prestarte para eso. –     No me queda de otra, si no lo hago él filtrara mi información. –     Pero es tu palabra contra la suya. –     Algo me dice que el no solo es de palabras y tiene pruebas, no me quiero arriesgar.  –     Bueno, en mi puedes contar. Si necesitas que le pegue yo lo hago por ti– me rio y la abrazo, no soy una persona de dar muchos abrazos, pero lo hago con pocas personas. [...] Camino con una persona a punto de entrar a una ahorca, arrastro mis pies porque no quiero entrar al salón. Pero de todos modos tengo que hacerlo, al entrar veo al profesor relajo, que bueno y no están los otros.  El profesor Andrés de arte es el mejor profesor que puede existir, es un orgulloso latino y orgulloso gay. Muchos de los otros profesores no le agradan mucho porque él es relajado y no le gusta hacer un tornado en un vaso con agua.  El me ve entrar y se sorprende lo noto por su mirada. Yo nunca causo problemas por lo que nunca me han castigo, bueno nunca no, porque una vez en 6th grade me pelee con Leah y prometí a mis padres no volver a caer aquí y miren la ironía de la vida. –     ¿Qué haces aquí Caitlin? – me acerco a donde esta él. –     Estoy castigada. –     ¿Qué hiciste?  –     Me reí en clase. La profesora Montgomery, estaba contando una de sus historias y me reí. –     Y yo me reí porque la castigaron–volteo y me topo con el pecho de Maddox, subo mi vista, él es mucho más alto que yo. Miro sus ojos que son muy bonitos en verdad, un azul muy penetrante. Retrocedo un poco. –     Entonces te reíste de mí.  –     Aja– el asiente y le da el papel al profesor.  Le entrego el reporte al profesor y tomo asiento. Están van hacer las dos horas más largas de mi vida.
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