Capítulo 19: Lo siento
22 de diciembre del 2010
Hoy día fui al centro comercial con majo a comprar los regalos, creo que navidad es la única época del año que me gusta, el año pasado no pudimos pasar navidad con mama ya que la llamaron por una emergencia, su paciente iba a recibir un corazón, así que la pasamos con papa y mis hermanos.
Este año será diferente el abuelo Sebastián, el tío Mario y mis primas vendrán para pasar navidad juntos, por lo que fuimos a conseguir los regalos, ya tenía una lista de que les iba a regalar a cada uno.
Cuando fui por el regalo de Chealse que eran unas botas marrones una mano se me interpuso, y adivinen de quien era pues si de Leah, ella no iba a soltar el zapato y yo menos, estuvimos forcejando por un buen tiempo. Junto a ella estaba Austin.
– Ya Leah toma otro zapato.
– Claro que no yo lo vi primero.
– Ver no es lo mismo que tomar y yo lo tome primero.
– Ay mucho más zapato toma cualquiera– decía Austin ya aburrido de estar parado. Ella se distrae mirándolo y yo le lo arrancho y me voy corriendo a pagarlo.
Me encanto ver su cara de enojada, ahora amo más las fiestas, ella no solo se enojó conmigo si no con Austin, yo solo me despedí de ella con un saludo.
En todo el día Austin no asistió a ninguna clase, no es que me preocupada por él, pero ya falta pocos días para que acabe el bimestre, si no se pone las pilas perderá el año.
Al salir de la última clase, le escribo un mensaje a Maddox que lo espero en la cafetería cerca de la escuela, necesito tanto un café siento que en cualquier momento caeré rendida en el piso.
Me subo encima de Rosi y llevo a la cafetería antes de entrar amarro a Rosi y entro, mientras pido mi café recibo un mensaje de Maddox que ya está en camino.
Con mis dos cafés en mano, me siento en una de las mesas. Estoy enfrascada en avanzar el trabajo, mañana es el día de la exposición ya que esta es mi última semana en la escuela, solo tendremos un par de semanas para descansar.
– Hola– alzo la vista y Maddox esta con su típica sonrisa, toma asiento.
– Hola – lo saludo y el comienza a sacar sus cosas de su mochila.
Me fijo que unas chicas algo más jóvenes que yo no dejan de mirar a Maddox y a murmurar algunas cosas, luego me miran y frunce el ceño. Seguro piensan que tengo algo con él, chicas ustedes tienen vía libre con él.
– ¿Y que harás en vacaciones? – me pregunta y yo dejo de ver a las chicas.
– Me iré de viaje a Nueva York – le sonrió y tomo mi café.
No es que sea fanática del café, pero eso hará que no me quede dormida, y es el único café que tolero es de esta cafetería.
– ¿Enserio? – su cara es de sorpresa.
– Sí, porque la sorpresa.
– Es que yo también iré a Nueva York para las vacaciones, mi familia vive allá– eso también me sorprende.
– Bueno si gustas no podemos ver allá, iré a varias discotecas con mi prima– le propongo.
– Si claro, aunque no soy mucho de discotecas me gustaría ir a una.
– Por cierto, te aviso que será una discoteca mexicana, así que prepárate– rio ante su cara.
Comenzó hablar del proyecto y como distribuirnos, yo presentare los archivos y el hará la exposición, espero realmente aprobar esta materia. Hoy día hice el examen, el profesor dijo que almenas debía sacar una nota promedio y más esta exposición estaría más que salvada.
[…]
Ya es algo tarde cuando llego a casa, Maddox tiene una camioneta y me propuso traerme a casa junto con Rosi, no iba a desaprovechar esta oportunidad, aparte estaba tan cansada, hasta el apetito se me había quitado.
El café solo hizo efecto un par de horas ahora, siento que si doy un paso en falso me caeré y ya nadie me podrá despertar, antes de entrar a casa dejo a Rosi en el garaje.
Al abrir l puerta un bostezo realmente grande escapa de mis labios. Al dirigirme a la cocina donde están mis padres, solo para decirles que me iré a descansar. Al llegar todos están sentados y con todos me refiero a: Caitlin, mis padres, mis primas, Alice, Aaron, Sam, Ethan, majo y Austin.
Al último me lo quedo mirando y el hace lo mismo, alejo mi mirada y me fijo que majo está muy sonrojada y gran hazaña que no se si de mi hermano o de mi hermana ya que ella está al costado de Ethan.
– Caramelito llegaste– papa esta con una sonrisa de oreja a oreja.
– Eh… si hola a todos– y no me he movido de mi lugar, me siento un poco incomoda, sentir la mirada de todos.
– Hola– se escucha un unísono de todos.
– Hija siéntate te serviré– mama se va a levantar de su lugar, pero la detengo.
– No mamá, no cenare, me iré a descansar, provecho– me volteo y salgo del comedor, estoy subiendo las escaleras cuando escucho su voz.
– Caitlin– al voltear lo veo más cerca de mí.
Se lo que dirá, pero realmente estoy cansada para discutir. Ahora no solo estoy cansada físicamente si no que también psicológicamente.
– Mira Austin ahorita no estoy con humor de pelear, regresa al comedor– me doy la vuelta, pero siento una corriente en mi mano, cuando él la toca, su mano es muchísimos más grande que la mía, me hace voltearme a su dirección.
Al estar un escalón más arriba yo le repaso de altura, que tampoco es mucho solo un par de centímetros, pero prácticamente tengo su cara frente a la mía. Ahora es un mal momento para recordar los dos besos que nos dimos.
– Lo siento– siento mis labios abrirse igual que me ojos.
Es la primera vez que Austin se disculpa conmigo, por mucho tiempo desee que el realmente se disculpara por todo el daño que me hizo, pero nunca lo hizo y ahora él está aquí tomando mi mano y pidiéndome lo que por muchos años solo lo vi como una fantasía.
– ¿Que? – mi voz sale en un murmuro débil.
– Yo realmente lo siento, sé que solo intentabas ayudar a Leah y lo siento si te hice sentir que te estaba utilizando, antes de que tengamos esta revalidad, yo realmente te apreciaba eras mi amiga de la infancia…
– Hasta que me dejaste aun lado, como una bolsa de basura– él se sorprende, nunca hablamos de lo que realmente paso.
Solo nos evitamos por años y nos peleábamos de vez en cuando evitarnos ver cada vez que se podía.
– Lo siento por eso también, era un niño estúpido, que no media las situaciones y solo actuaba sin saber lo que causaría después– siento como unas lágrimas salen de mis ojos, suelto su mano y lo dirijo a mis mejillas a limpiarlas.
Antes de limpiarlas su mano se atraviesa y limpia mis lágrimas, yo no soy una persona sentimental, normalmente nunca lloro. Pero esta situación solo me supera, ni siquiera soy capaz de controlar mis ojos, solo brotan mis lágrimas.
– Enserio lo siento mucho Caitlin, créeme que si fuera capaz de devolver el tiempo y cambiar lo que sucedió lo haría. Y sobre Leah, realmente quiero ayudarla, ella merece recibir ayuda, pero no me deja acercarme, y sus padres realmente me odian.
Miro su cara y enserio veo su preocupación, el prácticamente se ha criado con ella también, quizás él ve algo en ella que los demás no vemos. Después de todo él fue su novio y estuvo con ella todo ese tiempo. Como una vez mi abuelo me dijo, ay que darle el beneficio de la duda a quien se lo merece.
– Esa bien te ayudare– sedo.
– Será bajo tus reglas esta vez, no quiero que realmente te sientas usada– asiento.
– Esta vez llegaremos de otra forma, ayer vimos que la única que podría ayudar seria Camille, sus padres están ciego por Leah, pero Camille es la única que tiene vía libre– el asiente, algo en su mirada cambia.
– Hoy fui a verla, por primera vez ella estaba avergonzada y luego fue la misma y estaba muy celosa recordando que fuimos nosotros por ella.
– Ella piensa que estuvimos juntos toda la noche.
– No lo sé, tal vez, solo sé que ella y Jackson se pelearon. Entre más lejos este el de ella es mejor– concuerdo, entre más celos ella sienta, ella se alejará de Jackson y eso le dará un camino libre a Austin para que la ayude, esto termine.
– Solo tenemos seis meses para que acabe el año y luego ya no podre ayudarte, me iré a la universidad– el frunce el ceño, se ve pensativo.
– Está bien– asiento. Me doy la vuelta para irme a mi habitación.
– Caitlin– volteo a su llamado.
– Realmente quiero recuperar tu amistad, tal vez sea difícil ganarme tu confianza, pero prometo que valdrá la pena– al terminar lo que dice suelta una sonrisa ¿tímida?
– Tal vez eso sucede, quien sabe – subo la escalera.
Ahora se siente como un sueño todo lo que, pasado, el realmente se disculpó por lo que me hizo, seguiremos en la falsa pero esta vez tomaremos otro rumbo y para culminar, él quiere recuperar una amistad que hace semanas pensé que nunca volvería.
Muchas cosas están pasando, pero lo único que quiero hacer ahora es descansar un rato mi cerebro del tren Davies que se acaba de estrellar en mí.
[…]
Maddox está hablando y capta la atención del público, tiene ese magnetismo que cautiva a cualquiera muy aparte habla con mucha fluidez. Cuando yo expuse no tuve tal atención, pero, cuando el habla hasta la mosca se detiene a escucharlo hablar, quizás el tema es un poco aburrido, pero es con su voz algo rasposa logra capturara la atención
Termina de hablar, y aplausos se escuchan por el auditorio, él sonríe y yo igual. Las personas se levantan de su asiento y pasan a otro salón de diferente materia. El profesor Borelli se acerca a nosotros con su carpeta en mano y nos sonríe.
– Bien hecho chicos, se ganaron más que una nota promedio– él nos sonríe, yo no puedo dejar de sonreír.
– Gracias profesor Borelli– él se retira y yo volteo hacia Maddox y lo abrazo.
Enserio este curso me tenía más que frustrada, pero gracias a Maddox pude pasarlo con un excelente promedio, realmente estoy más que feliz estoy extasiada. Mi abrazo no sé si trasmite lo que realmente siento que gratitud hacia Maddox por realmente apoyarme y hacerlo fácil.
– Gracias, gracias – me separo de él, sus mejillas están muy sonrojadas, mi sonrisa amenaza con dividir mi rostro.
– No hay de que– él también sonríe.
– Hijo– volteo y unos señores de mediana edad sonríen, el señor tiene mucho parecido a Maddox.
Su cabello rubio con algunas canas en él no lo hace ver para nada mayor, al contrario. Sus ojos avellana, observan con adoración a su hijo. En cambio, la señora es totalmente diferente, no se parece en nada a Maddox exceptuando sus ojos que son totalmente iguales. De las mismas tonalidades de azul, es menuda pero muy hermosa.
– Papa, déjenme presentarles a Caitlin Shepard, una amiga– sus padres me sonríen.
– Un placer en conocerte Caitlin, mi nombre es Jacob – se presenta, su acento inglés es muy marcado. Me extiende su mano y yo la acepto.
– Igualmente – le sonrío con cordialidad. Siento una mano en mi cintura, me fijo que es la mano de Maddox, esta superficialmente en mi cintura.
– Un gusto cariño yo soy Marie– la señora tiene un acento sureño.
– Un gusto– le sonríe y tomo su delicada mano.
Son personas realmente agradables, ya entiendo de donde vienen los modales de Maddox. Sus padres nos felicitan a ambos por el trabajo, y luego Maddox menciona que yo iré a pasar vacaciones a Nueva York, lo que hace que sus padres me inviten a saludarlos.
En toda esta conversación veo a lo lejos a mis padres que están con Aaron, majo y valentina y Martina, la última me señala algo y sigo su mirada y es Austin que está en una esquina viendo directamente donde me encuentro yo. Pero no me mira a mi si no a Maddox quien tiene su mano en mi cintura.
– Discúlpeme, realmente me encanto conocerlos, pero mis padres me esperan– le sonrió a la amable pareja.
– Claro cariño, esperamos verte por Nueva York– la señora Marie sonríe.
– Será un placer– me volteo hacia Maddox que pierda su contacto con una parte de mi cuerpo y le sonrió– nos vemos después.
– Claro– él sonríe.
Me alejo hacia donde están mis padres, quienes me abrazan y me dice cuando orgullosos se sienten de mí, a todos les gusta escuchar a sus padres lo orgullosos que se sienten de sus hijos. Y que me lo digan los míos, me hacen sentir un nudo en la garganta. Cuando dejo de ser abrazada por mis padres mi hermano no solo me abraza, sino que me alza.
–¡Aaron! –grito ya que traigo vestido y si el me alza más se hará que se vean mis bragas.
– Estoy muy orgulloso de ti hermanita– él ríe, y me deposita en el suelo.
Acomodo rápidamente mi vestido n***o, como era una exposición decidí ponerme un vestido n***o sencillo y algo suelto. Por primera vez utilizo unos zapatos negros con alto de tacón, no son míos, son de mi hermana que le día de ayer decidió prestarme. Luego de renegar que no podía ir a una exposición con zapatillas.
Luego se disculpó por no poder venir ya que tenía trabajos que entregar, y la entiendo la universidad es difícil y pronto yo entrare a ella.
Escucho un zape en la cabeza de Austin y veo que se lo dio valentina, quien le frunce el ceño y se cruza de brazos. Mi hermano voltea indignado y se soba la parte posterior de su cabeza.
– Que no vez que esta con vestido y tú la levantas de esa forma, harás que todos veamos sus calzones de corazones– los demás ríen.
– Oye eso solo fue una vez.
cuando éramos más chicas estaba con vestido jugando con mis hermanos, primas y majo, me caí y se vieron lo que en ese tiempo tenia eran bragas de corazones. Obviamente después de ese tiempo yo ya no compro bragas de ese tipo. Solo que mis primas cada vez que lo recuerdan ríen mucho.
Ellos comienzan hablar de otra cosa, y majo se acerca a mí, está muy sonriente y un poco sonrojada.
– Tengo muchas cosas que contarte e involucra un nombre, Ethan Tremblay– mi cara de sorpresa hace que ella sonría mas.
Todos hablan de ir a comer para celebrar, pero cuando busco con la mirada a Austin para invitarlo a comer no lo encuentro.