Capítulo 18: No me eches la culpa

2282 Palabras
Capítulo 18: No me eches la culpa. 04 diciembre 2010 No sé cuantos meses han pasado desde que Arthur se fue, últimamente he estado algo estresada por lo estudios. Pero hoy al ser sábado saldré con majo, papa me dieron permiso para ir a una fiesta. Lo que no saben es que la fiesta esta algo alejada de la cuidad. Al llegar unos chicos me dieron de beber mucho y bueno yo tome mucho y majo igual, lo poco que recuerdo, es que me bese casi on todo el grupo ya que jugamos a la botella borracha, hasta bese a una chica. Cuando me dirigí al baño vi una cabellera conocida, me acerqué y adivinen quien era, pues si era Arthur, nos reímos al encontrarnos en la fiesta. Habían sido varios meses sin vernos, quizás fue el trago por lo que lo vi más caliente y solo lo besé. Luego que recuerdo es que lo hicimos en una habitación desconocida. Fue algo desastre y muy doloroso, pero si tenía algo con Arthur es que confiaba en él, y al parecer él lo hace en mí también, así que fue un desastre, pero hubo mucha química y supimos entendernos y más que los dos éramos vírgenes. Luego de que pasara lo que tuvo que pasar, estuvimos un buen rato ahí y luego fui por mi ebria a amiga a tomar con ella, lo único que recuerdo es que llame Aaron para que fuera por mí. Él se quejó en todo el camino por estar muy ebria y cuando llegue a mi casa mis padres me castigaron y se enojaron, pero lo único que hacía es reír porque majo se caía cada rato. Bueno pero como dice el dicho lo bailado nadie me lo quita, quizás estuve muchos días castigada, pero me gusto ir a esa fiesta. Y más por lo que paso después. Al estacionarme algo mal de hecho, bajamos rápido, me sorprende que no venga la policía por todo el ruido que la casa trasmite. Varios chicos están en el jardín delantero, muchos están inconscientes en el piso. Camino al lado de Austin, el conoce esta casa ya que siempre venía con Jackson. Al ingresar una chica miran mi vestimenta y la de Austin, sé que no vamos acuerdo para una fiesta, pero solo vinimos por una persona. El ambiente se siente muy caliente y huele mucho a hierba, veo como algunas chicas solo llevan brazier y algunos chicos están completamente desnudos. Pasamos por la pista improvisada de baile y alguien me toma de la cintura. Veo que es un chico muy alto y algo musculo. – Vamos cariño– me agarra con algo de fuerza. – Sera mejor que alejes tu mano de mi chica– dice Austin, toma mi mano y me pega a él, el chico solo alza sus manos y se aleja, obviamente que iba ebrio. Me fijo en Austin, su mandíbula va apretada, es la primera vez que lo veo de ese modo, no deja de mirar por el lado donde el chico se fue, como si se cerciorar que regresara. Miro por el sofá y veo a Leah inconsciente como en la foto, pero un chico esta encima de ella, su blusa está abierta y el chico esta encima de su cuello. – Allá– le señalo a Austin él fija su mirada. Pero algo en su mirada se asómbrese, suelta mi mano, y se cerca en donde están el chico, es como verlo en cámara lenta, el separa él chico de Leah y le tira un puñetazo en el pómulo, el chico por el golpe retrocede tambaleándose y cayendo al piso. Me acerco rápidamente a Leah. Nadie se da cuenta de la escena que está pasando, solo siguen bailando; hasta unos chicos bailando se retiran un poco al ver la escena y siguen bailando, la mayoría están ebrios. – Leah, reacciona– golpeo su mejilla suavemente, pero suelta murmullos incoherentes. Volteo a ver a Austin y no escucho que le dice ya que hay mucho ruido. – ¡Austin! – prácticamente grito. El voltea y se acerca a nosotras, veo al chico, tiene sangre en su labio y su pómulo se ve rojo, de seguro quedara morado. Austin se distrae y el chico se va arrastrando. – ¿Ella está bien? – pregunta Austin. Algo que realmente agradezco es que mi madre y hermano sean doctores y me enseñaran cosas básicas. Mido la presión de Leah y está un poco acelerada. – Tenemos que irnos– grito en su oído y asiente, comienzo abrochar su blusa, Austin se saca su sudadera y le ayudo a ponérsela. Felizmente Leah lleva un pantalón de ver sido una falda otra historia estaremos contando. Austin carga a Leah y ella sigue murmurando cosas sin sentido, nos acercamos a la salida, pero nos detenemos cuando vemos a Jackson con una chica bailando. Él nos mira y ve a Leah, me acerco antes que Austin lo haga, vi sus nudillos antes de que cargara a Leah y estaban rojos y con sangre por haber golpeado al chico. – Será mejor que no te acerque a Leah, y si de verdad la amas nunca debiste dejarla sola– le digo, el solo me mira. Algo en su mirada me da un escalofrió. Él nos deja pasar y salimos rápidamente, me pongo en el lado del conductor y él se pone en la parte de atrás con Leah. Le digo que le de agua. Al llegar a su casa, bajamos con ella, ya está un poco más consiente y ya camina por su cuenta, pero todavía con ayuda de Austin y la mía. La puerta se abre y aparece Camille, ella se sorprende y se acerca rápidamente. – ¿Qué te paso? – le pregunta, pero no se le entiende muy bien lo que dice, nos mira a nosotros. – Tomo mucho – Se drogo – Austin y yo lo decimos al mismo tiempo, lo miro no pensé que era un secreto para su hermana también, el frunce el ceño. – ¡¿Como?! – Camille me mira a mí. Yo no voy a mentir cuando es obvio que está mal lo que está haciendo Leah, hoy pudo ser violada, si no hubiéramos llegado antes porque esta tan drogada que ni cuenta se dio. – Fumo mucha hierva, solo dale mucha agua y un baño y se le bajara, pero si no lo hace llévala al hospital– le indico y Camille asiente. – Desde cuando mi hermana se mete hierva– le pregunta a Austin, el baja la cabeza una poco avergonzada. – Desde que esta con Jackson. Intente decirles a tus padres, pero me pusieron una orden de alejamiento La ayudamos a que entre, la depositamos en el mueble. Cae con una piedra. Se escuchan pasos en las escaleras y veo que nos lo padres de Leah. – ¿Por qué tanto ruido? – baja uno de sus papas, este frunce el ceño al vernos. – Que le paso a mi niñita– el señor Brandon se acerca hacia donde esta Leah. – Papa solo tomo mucho– Camille habla. – Ustedes la pusieron en ese estado– el señor james se acerca a nosotros, su rostro está furioso. – No claro no, nosotros solo la recogimos del lugar, ni siquiera estábamos en esa fiesta– hable rápidamente ya que yo no quiero problemas. Si mis padres se enteran que salí sin su permiso me matan y de paso matan a Austin. – Como les creemos, tu Austin tienes una orden de restricción en contra de nuestra hija– lo señala con un dedo. – Ya lo sé señor james, pero solo fuimos a recogerla, no queríamos que le pasara nada, muy aparte yo estoy en una relación– lo dice tan seguro. – Papá yo le creo a Caitlin y ella nunca le haría nada a nadie, seguro mi hermana tomo mucho, ya sabes cómo es ella– Camille toma la mano de su papa y el la observa y asiente. – James ay que llevarla a su habitación para que descanse, lo bueno es que ya está aquí nuestra hija– el señor brando mira a su esposo y el asiente. – Gracias por traerla chicos, los acompaño a la salida– Camille nos acompaña y al salir nos llama nuevamente. – No le digan nada a nadie lo que paso, hablare con Leah– nosotros asentimos, al salir de su casa nos subimos al auto. Esta vez maneja Austin que su ojo ya no le duele mucho, en todo el camino no decimos ni una palabra, me doy cuenta en la hora de mi celular que son las tres de la mañana, de seguro mañana me levantare con sueño. Lo bueno es que dormiré sola ya que majo se fue hace horas a su casa. – No debiste decirle nada a Camille– dice Austin, volteo con mi ceño fruncido. – Querías que no le digiera que su hermana estaba hasta arriba de hierba y que pudo haber sido violada, ¿estás de broma cierto? – Eso no te correspondía decirle tu a su familia. – Sí que estás loco, su hermana es la única que puede hacerla entrar en razón y que dejara las drogas– el estaciona el auto en la entrada del pórtico de su casa. – No ese así de fácil Caitlin– masculla. No sé si él está bromeando, la única forma de que ella reciba ayuda es hablándole directamente su familia, ya que ella parece que no quiere recibir ayuda. – Si claro que es así de fácil, mira yo no voy a mentir por ella, para taparle sus cosas que haga. Ya me cansé de que pienses que yo soy tu juguete que puedes manipular a tu antojo. – ¿A qué te refieres? – el frunce el ceño – Has lo que quieres, si quieres delatarme con todos que yo soy la dueña del blog hazlo, ya me cansé de jugar a este juego, así que hasta aquí termina todo. Me bajo de su carro y azoto la puerta fuertemente, me acerco a mi casa rápidamente y subo las escaleras despacio para que nadie se dé cuenta que me escape. Ni loca me voy a echar a mi cama, cuando mi cabello huele a cigarro. Me meto a la ducha y comienzo a maldecir. Odio a Austin si por un momento pensé que podríamos volver hacer amigos pues estaba equivocada. Ni mentía si él quiere decirles a todos que yo soy la dueña del blog que lo haga, quizás ahorita está hablando la furia, pero me sostendré de ella como un salvavidas. […] No sé cuántas horas abre dormido, creo que nada. Estuve dando vueltas en mi cama lo que quedaba de la noche, estaba y estoy muy enojada todavía, ahora estoy más enojada por el hecho que no dormí nada. Me cambio algo súper cómodo, un pantalón de yoga y una camisa suelta y unas zapatillas cómodas, peino mi cabello en una cola muy alta y bajo a tomar desayuno. Cuando llego esta mama y papa conversando. Ellos se sorprenden de verme tan temprano levantada, a mí me cuesta levantarme temprano. – Caramelito, te despertaste temprano– papa me pasa tostadas. – Si tengo que avanzar el trabajo para la exposición final. – Y ahí estaremos echándote porras– dice mama con una sonrisa, escucho pasos y veo a Aaron bajar con su uniforme celeste. A Aaron le falta poco para que acabe la universidad y entre como interno en el hospital de mama, se cuánto le ha costado a mi hermano esforzarse por su carrera. – Buenos días, y esos milagros Caitlin temprano– el pasa por el lado de mama y le da un sonoro beso que la hace reír y palmea el hombro de papa. Al acercarse a mí me da un abrazo asfixiante. – ¡Aaron! – me quejo, y él se ríe. – Que ya no puedo darle amor a mi hermanita menor– sonríe, con esa sonrisa traviesa. – ¿Oye me puedes llevar a la escuela? – veo que mis papas me miran. – Pensé que te llevaría Austin, como él te lleva últimamente– el alza una ceja. – Pues no me llevara, ¿lo harías tú? – todavía siento las miradas de mis padres, pero decido ignorar. – Sí, claro – sigo comiendo mi desayuno – ¿Se pelearon? – pregunta mamá, pero no respondo. – ¿Y si vendrá al viaje? – pregunta papá. – Pues tendrán que preguntarle ustedes– me encojo de hombros. Ya hasta el apetito se me disminuyo, tomo el jugo y me levanto, los tres me miran. – Me iré mejor sola– agarro mi mochila que le deje en el sofá. – Pensé que te llevaría yo– voltea Aaron a mirarme, tiene una tostada en su mano. – Me iré en mi bicicleta, por cierto, llegare tarde, luego iré hacer el trabajo con Maddox– no espero una respuesta y voy por mi amada Rosi y me voy a la escuela. Al llegar llego con un pulmón fuera, me había olvidado que Rosi es cansada de manejar. Creo que ahorrare o tal vez consiga un trabajo para sacar mi auto del mecánico. Muy aparte tengo que ver universidades para comenzar estudiar, quería que fuera en escritura. Al llegar al salón, me siento al lado de majo, es la única clase que me toca con ella hoy. En esta clase también la llevo con Austin, el aula se comienza a llenar y el profesor entra, pero no Austin no llega a la clase.
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