El viejo asiente con una sonrisa. —Me alegra saber que ya estás bien y listo para volver al ruedo. Siempre he estado listo para morir, no entiendo la preocupación de todos. —¿No necesito hacer terapias ni una mierda, cierto? —Claro que necesitas, y descanso también. Seguir las indicaciones del doctor —Esa es Karla—. Tienes que recuperarte al cien por ciento. Ruedo los ojos. —¿Y dónde carajo está el maldito médico que viene a revisarme? —Estoy de mal humor, ya quiero salir de aquí—. Llevo rato despierto y ustedes ni siquiera le han avisado a una puta enfermera. Mi padre abre la puerta del baño que está frente a mí y consigo un hombre con bata blanca y lentes atado al inodoro. Los cristales de sus anteojos están empañados y no se mueve mucho aunque respira y parpadea. —No quería deja

