GREGOR ZANEDI Sudo frío y la herida que tengo en la muñeca hiede por la infección que he cogido. El pus sale del tejido y las moscas me revolotean. Huele a mierda, a muerto. No entiendo cómo es que mi cuerpo ha soportado tanto, ya era para haber entrado en una sepsis. Estoy prendido en fiebre y cuando la puerta se abre pienso que estoy delirando porque es Margot quien atraviesa el umbral acompañada de un tipo que no conozco. Ambos viene armados y se mueven con sigilo, descartando que haya alguien en el área. Es una alucinación. No sé qué hora es y definitivamente doy por hecho que el final ha llegado. Estoy muriendo y a ello se debe el delirio cruel que me hace creer que mi amiga y colega ha venido a sacarme de aquí ¿Pero qué sentido tendría echarse de enemigos a todas las personas co

