—Te entiendo, pienso en lo mismo. —Salvador detiene el auto y reconozco el edificio—. ¿Qué mierda? Esa chica vive en el mismo edificio que vive Rachel. —Me reí y él se contagio de mi risa—. Espera un momento… —Me pongo frío cuando veo a Rachel salir del edificio—. ¿Esa es la chica? ¿Desde cuándo tienen sexo? ¿Es algo serio? —Estaba atónito, pero la furia no tardaba en salir. —Yo… —Me mira con diversión y esto no me parece nada gracioso—. Bueno, no te voy a mentir, eres mi mejor amigo, así que sí, tengo sexo con Rachel, pero déjame decirte algo. —Acerca su boca a mi oído para decirme un secreto, estamos solos, era absurdo—. Lo hace muy bien, es deliciosa. —¡Dios, Salvador! —Me repugna. —¿Qué? ¿Tu también la quieres? Sabes que no me molesta compartir, no me importa ninguna —dice despreocu

