Pedí unas cervezas y me llevé el balde junto con mi amigo, debería haber como unas diez cervezas para beber entre los dos y si faltaba, compraría más. El escenario estaba vacío, en ese bar se hacía karaoke, pero jamás me había montado, de hecho, me burlaba de los tontos de quienes subían, ahora alguien se burlará de este tonto solo para apoyar a su amigo. —¿Cuál cantamos? —le pregunté mientras destapaba una cerveza. —Estoy tan mal que cantaría una de Vicente Fernández —dijo mientras buscaba en la laptop del bar alguna canción. ¡Dios! A pasar pena, espero embriagarme lo suficiente para no recordar esta vergüenza. ¡Carajo! Deja de pensar en lo que piensen los demás y drena todo lo que tengas que botar. —Yo soy el rojo y tú eres el azul. —Me pasa un micrófono y suena la canción. —Habland

