Una gata y una fiera.

5521 Palabras

— ¡Ya me voy! —grito bajando corriendo por las escaleras. — ¡Ya lo sabes, Kira! —grita de regreso mi papá. Decido ignorar su último comentario y me apresuro a tomar mi camino. Salí de mi casa antes diciendo que se me hacía tarde, pero lo cierto es que mi primera parada no es la Universidad sino la casa de Bruno. Conforme hago mi camino noto que hay todavía menos personas de las que siempre hay, parece que ahora todos tratan de salir lo menos posible. Me encuentro con dos centros de cateo, las personas tratan de evitarlos, pero así se ven más sospechosas y con más razón los registran. Yo, camino como los ricos, jueces mayores y dueños de las únicas fabricas que dan sustento a las familias, con la cabeza alta y pasos decididos, como si fuera dueña del mundo. Me siento tan tonta haciéndolo

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR