CAPÍTULO 24:

1489 Palabras

A regañadientes rompieron el beso, Gia escondió el rostro en el pecho de Guido. Puesto que se moría de la vergüenza de haber sido pillada besando a un chico.  —No se preocupe, ya nos bajamos —fue lo que Guido contestó de la manera más natural. Luego de ahí, fueron a presenciar un acto de magia. Le encantó cuando Guido se colocó detrás de ella y la tomó de la cintura. Después puso la barbilla sobre su hombro. Era una actitud íntima y posesiva pero que así la mataran no iba a moverse.  «¡¿De dónde salió este calor?!», se preguntó Gia. De pronto sintió mariposas en el estómago, cuando él le preguntó si le gustaría visitar otra atracción. Ella pensó en el bote del amor, pero sacudió la cabeza. Porque locas imágenes pasaron por su mente. Así que solo le dijo, que solo quería dar una vuelta.

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