Guido no perdió la oportunidad de felicitar a Gia, pues había quedado encantado con desenvolvimiento y la manera que todo estuvo perfecto en la cocina. Como si lo hubiera hecho él mismo. Tenía conocimiento de que ella cocinaba bien, pero esa mañana demostró que lo hacía de manera exquisita. Eso sumado a la elegancia al instante de presentar los platos. Para él, era una chef innata. Podía preparar comidas dulces como saladas al mismo tiempo. La vio bajar la mirada cuando le elogió, estaba claro que no estaba acostumbrada a recibirlos. Para romper el hielo Guido le dijo como broma que a él lo único dulce que se le daba eran sus besos. Notó cómo su rostro se volvió escarlata, y pensó que se había quedado sin. Al igual que él en ese instante recordó el beso accidentado, que lo había dejado p

