Milenka Hidalgo de Waldorf Entro al despacho para vislumbrar a mi muy sexy gatito, han transcurrido los años, pero, se ve más ardiente cada año. ¿Cómo es posible? Sus luceros cafés que tanto adoro se clavan en los míos en cuanto cierro las puertas detrás de mí para acercarme a él, quien también piensa lo mismo y nos encontramos a medio camino como dos volcanes a punto de erupcionar. Sus manos acunan mi rostro y me besa con lujuria desmedida, el beso se intensifica con mis manos en su camisa buscando desabotonarla con desespero mientras que él gira conmigo subiéndome al escritorio tumbando las cosas al suelo, separa mis piernas colocándose en medio y alza mi falda de satín encontrándose con mi tanga de encaje, esbozo una sonrisa en medio del beso y él jadea ronco sobre mis labios, su mir

