Dios. Sacudió la cabeza al imaginar la posibilidad de que la madre del niño ya estuviera muerta. Quizás por eso Oliver estaba cuidando de su bebé. O tal vez la mujer no quería hijos, pero al ser el hijo de Oliver, no tuvo más remedio que dar a luz. Incluso podría ser que Oliver la hubiera obligado, amenazándola si intentaba abortar. Su mente estaba agitada. Había demasiadas preguntas rondando en su cabeza. Y, sin embargo, Oliver seguía creyendo que era ella quien jugaba un juego, cuando en realidad era él quien tenía demasiados secretos por revelar. Maya lo observó en un profundo pensamiento después de que él le dirigiera palabras duras, pero optó por guardar silencio. Sabía que discutir con él no llevaría a nada. Cuando el ascensor se abrió, ella salió primero, seguida por Oliver. May

