—Tengo que irme— dijo la castaña mirando la hora. —No, no quiero que te vayas ésta habitación es aburrida sin ti — comentó Dante haciendo un puchero exagerado como un niño chiquito causándole ternura a Alice. —Tengo que irme amor, pero te prometo que mañana la pasaré a tu lado desde muy temprano además mañana te dan de alta — dijo ella dejando un casto beso en los labios del castaño. —Está bien, pero no me gusta esa despedida ven acá — dijo Dante y en ese momento le plantó un beso apasionado a la castaña. Se separaron por falta de oxígeno además que la posición de ella era incómoda. —Te amo hermosa — añadió el chico cuando se separaron. —, y yo a ti — contestó la chica para caminar hacia la puerta. —Por cierto, Alice— la llamó Dante antes de que ella saliera. —Soy el hombre más feliz

