Una caminata por la playa en una noche estrellada, era lo más hermoso que podía existir, pero acompañada por ese chico tan especial que tomaba su mano, era lo mejor del mundo. Esas sensaciones que el castaño le trasmitía la asustaban un poco, pero no negaba que le encantaban. - cuando estaba pequeño a mi madre le gustaba venir a la playa- dijo él rompiendo el silencio. - ella era grandiosa, pero el destino siempre es injusto y me la arrebató- dijo Dante un poco nostálgico. A él no le gustaba hablar de ese tema, pero si quería tener algo serio con Alice era hora que conociera todas sus facetas. Al principio le costó entender ese sentimiento que crecía en él, pero ahora estaba seguro, estaba enamorado de la castaña de ojos marrones que tenía de frente. - Dan si no quieres hablar de eso

