Ella estaba tirada en el suelo como un feto y sus ojos estaban rojos e hinchados de tanto llorar. Se sentía tremenda basura, quería salir corriendo detrás de Dante y explicarle la verdad de que ella jamás se a prostituido y jamás lo haría, pero estaba claro que él la odiaba y no la escucharía. Cómo había acabado en ese momento llorando por amor y sabiendo que ella era la culpable al no confiar en él anteriormente, pero tenía miedo que exactamente eso pasará y él la odiará. La puerta del camerino fue abierta, pero ella estaba tan choqueada que no prestó atención a quienes entraron, escuchaba voces, pero no reconocía ninguna y ni si quiera estaba escuchando lo que decía. - hija escúchame- dijo James preocupado por el estado de la castaña. Susan miró a su jefe y después a su amiga

