Traje a Isabel conmigo hacia el gigante sillón de la sala y la puse en mi falda, contemplando su belleza singular. A medida que crezca, se volverá más bella y, lo mejor de todo es que, podrá tener una vida normal. Me encargaré de que su niñez sea distinta a la que pasamos en nuestra vida pasada. Abrió su boca y noté que su dentadura, a pesar de no estar afuera completamente, el crecimiento de ellas se veía bastante avanzado. —¿Por qué abres la boca? ¿Quieres presumir de tu casi perfecta dentadura? Son muy lindos. Te apuesto lo que quieras que hasta eso sacarás de Viktoria. —Tu familia cada vez está más cerca — dijo Viktoria desde la cocina. —¿Por qué lo dices? —Piensan que huiste del palacio huyéndole al compromiso. Sabía que tarde o temprano iban a ser un problema, pero no te pre

